Naked cake veraniega de frutos rojos

Publicado el May 07, 2015. 6 comentarios

Hace unos pocos días os hablé de la nueva tendencia en tartas: la vuelta a las tartas tradicionales o naked cakes. Con el éxito que están teniendo, no podía faltar una receta para animaros a preparar una. 

Para ello, tenemos una nueva invitada en el blog: estamos muy contentos de que Rosa, autora del blog Pemberley Cup&Cakes, haya aceptado venir a darnos sus consejos para elaborar los más deliciosos bizcochos, y nos muestre una receta muy fácil pero altamente deliciosa de naked cake. ¡Bienvenida Rosa!

 

A estas alturas, el atractivo de estas ‘naked cakes’ es innegable. Y es que, además de su aspecto totalmente encantador, todo son ventajas: sencillas y deliciosas, todo en uno. Para empezar, sólo necesitaremos un buen bizcocho y una crema de nuestra elección para el relleno, por lo que, con muy poco esfuerzo, obtendremos un resultado espectacular.


En esta ocasión, yo he elegido un relleno a base de nata montada y frutos rojos, ahora que llega el verano. También me he decantado por un bizcocho básico, el clásico bizcocho genovés; suave y ligero, pero resistente y con un auténtico sabor a bizcocho de toda la vida. Y más sencillo imposible; básicamente sólo has de pesar juntos los huevos (enteros), dividir el resultado por la mitad y utilizar esa misma cantidad de harina y de azúcar; nada de levadura ni de grasas adicionales. Fácil, ¿verdad? Esta vez, sin embargo, he incrementado ligeramente el peso de estos dos ingredientes con respecto al de los huevos para conseguir una miga más densa, teniendo en cuenta el grado de humedad que aportan la nata y los jugos de la fruta.

 

En la foto, stand de cerámica de Birkmann 

 

Algunos consejos al preparar tus bizcochos

Es más que probable que ya sepas que esto de hornear un bizcocho es realmente pan comido. En cualquier caso, no está de más repasar las cuestiones más fundamentales (y sencillas) para conseguir que nuestros bizcochos —y la mayoría de las elaboraciones reposteras— queden siempre perfectos:

- Tendremos siempre todos los ingredientes preparados de antemano: perfectamente pesados o medidos y a temperatura ambiente (unos 20ºC aprox.).

- Es vital engrasar perfectamente el molde a utilizar (especialmente en el caso de utilizar moldes metálicos), tanto el fondo como los lados interiores, antes incluso de empezar a mezclar los ingredientes. Para engrasar un molde podremos utilizar distintos métodos:
o un spray antiadherente (especial para este tipo de tareas),
o una fina película de aceite de girasol o mantequilla derretida o
o la anterior más una ligerísima capa adicional de harina (o cacao, según receta) espolvoreada uniformemente sobre el ingrediente graso empleado. En este caso es muy importante eliminar el exceso de harina (o cacao) dando unos golpecitos al molde.

En cualquier caso, hemos de asegurarnos de que no nos excedemos al engrasar y enharinar los moldes o el exterior de nuestros bizcochos lo acusará, quedando bastante deslucido. En ocasiones, también es posible que la receta requiera que, además de engrasar el molde, forremos el interior con papel sulfurizado o papel vegetal de hornear. No debemos olvidar que el papel deberá quedar engrasado por ambas caras.

- Aunque a veces es posible que no se especifique, es altamente aconsejable tamizar siempre la harina (generalmente, junto con el resto de ingredientes secos) antes de usarla en la preparación de los bizcochos. No sólo queda más fina y aireada —lo que dará una esponjosidad mayor al bizcocho una vez horneado—, sino que también nos aseguraremos de eliminar cualquier impureza que la harina pueda contener.

- A pesar de lo que nuestro instinto nos pueda llevar a creer, nunca mezclaremos la harina en exceso. No se trata de dejar una masa perfectamente homogénea como si fuéramos a hacer pan, sino de integrar la harina junto al resto de ingredientes húmedos lo justo para que quede hidratada. De esta forma, nos aseguramos de conseguir una miga jugosa y tierna.

- Precalentaremos el horno como mínimo entre 10 y 15 minutos antes de introducir nuestro bizcocho a la temperatura indicada. Para los bizcochos convencionales, esta temperatura suele ser 180ºC (temperatura en horno eléctrico sin ventilador)* y con calor arriba y abajo. Generalmente, utilizaremos la rejilla, que colocaremos en la posición central. Las temperaturas indicadas en las recetas son una referencia estándar y suelen funcionar sin problema. Pero a la hora de la verdad, cada horno es un mundo y es posible que el nuestro no alcance verdaderamente la temperatura que indica. En caso de duda, conviene hacernos con un termómetro para horno adicional.

- Nunca llenaremos el molde a utilizar por encima de ¾ partes de su capacidad.

- En caso de usar más de un molde, a la hora de introducirlos en el horno los colocaremos con la máxima separación posible entre sí, así como de las paredes del horno, de forma que el calor circule sin obstáculos y nuestros bizcochos se horneen de manera homogénea.

- Aunque pueda parecer una obviedad, bajo ningún concepto abriremos la puerta del horno durante el horneado, salvo durante los últimos minutos para comprobar que estén perfectamente hechos por dentro.

- Una vez fuera del horno y antes de desmoldar nuestros bizcochos, los dejaremos dentro de sus moldes durante unos 10-15 minutos (antes son aún muy frágiles y se romperían, pero si los dejamos más tiempo, el calor los reblandecería). Transcurrido este tiempo, los desmoldamos con cuidado y los dejamos enfriar por completo sobre una rejilla, alejados de corrientes de aire y de cambios bruscos de temperatura para prevenir que pierdan su volumen una vez fuera del horno.

Y de aquí a elaborar una tarta de ensueño, sólo nos separan unos cuantos minutos más y un poquito de mimo extra. No me digáis que no es perfecta para disfrutarla en buena compañía. Velada inolvidable asegurada.

*155ºC (horno de convención)/4 (horno de gas)/350ºF

En la foto, tarro para mermeladas Le Creuset

 

INGREDIENTES (para10-12 raciones)

(Todos los ingredientes han de estar a temperatura ambiente, salvo que se indique lo contrario)

 

Para el bizcocho:

6 huevos (L)
210 g de azúcar blanco
210 g de harina floja (harina de trigo normal)
½ cucharadita de sal


Para el relleno y decoración:

450 g de frutos rojos variados, frescos
50 g de mermelada de fresas, cerezas, frambuesas, frutos rojos, etc. (al gusto)
200 ml de nata líquida para montar (mín. 35% MG), bien fría
1 cucharadita de zumo de limón
15 g (2 cucharadas) de azúcar glass (más azúcar extra para espolvorear)


ELABORACIÓN

Del bizcocho:

1. Precalentamos el horno (eléctrico) a 180ºC y colocamos la rejilla del horno en la posición central.
2. Engrasamos, forramos con papel de hornear y volvemos a engrasar el interior de 2 moldes redondos antiadherentes con base desmontable de 20 cm de Ø, como estos de Le Creuset. Reservamos.
3. En un cuenco bien amplio, batimos enérgicamente el azúcar junto con los huevos con ayuda de unas varillas (a ser posible eléctricas, por comodidad) a velocidad alta durante unos 10-15 minutos (más si es a mano) hasta conseguir una mezcla bastante densa, mucho más pálida, esponjosa y muy ligera. Sabremos que ya está lista cuando las varillas no goteen al levantarlas.
4. Seguidamente, incorporamos juntas la harina y la sal en dos tandas, tamizándolas directamente sobre la mezcla anterior y mezclando después de cada adición sólo lo justo hasta que desaparezca el último rastro de harina. Para evitar que se pierda todo el volumen que hemos conseguido, emplearemos movimientos muy suaves y envolventes, de abajo a arriba.
5. A continuación, dividimos la masa en dos partes iguales, la repartimos entre los dos moldes que teníamos preparados y alisamos la superficie con una espátula.
6. Horneamos durante unos 30-35 minutos hasta que adquieran un bonito tono dorado. Antes de sacar los bizcochos, comprobamos si están bien hechos insertando una brocheta en el centro; si saliera limpia de migas, los retiramos ya del horno, si no, iremos comprobando cada par de minutos hasta que lo haga.
7. Una vez horneados correctamente, los dejamos enfriar en sus moldes sobre una rejilla durante unos 10 minutos. Pasado este tiempo, desmoldamos y dejamos enfriar bocabajo por completo sobre la rejilla antes de montar nuestra tarta.


Del relleno:

1. Lavamos, escurrimos y secamos cuidadosamente la fruta.
2. A continuación, en un cuenco mediano mezclamos 200 g de la fruta junto con la mermelada, ligeramente templada, y dejamos que se enfríe (si hemos utilizado fresas o cerezas, conviene trocearlas). Reservamos el resto de la fruta para decorar.
3. Mientras tanto, con ayuda de unas varillas (preferiblemente eléctricas, por comodidad), montamos la nata junto con el azúcar glass y el zumo de limón a velocidad media-alta hasta que adquiera una consistencia firme (los surcos de las varillas deberán quedar marcados en la nata al dejar de batir). Sin embargo, tampoco debemos excedernos o la nata se acabará cortando (y habremos hecho mantequilla). Se ha de utilizar inmediatamente; si no, la mantendremos refrigerada.

 

Montaje de la tarta:

1. Si fuera necesario, con un cuchillo de sierra largo o una lira recortaremos la parte superior de los bizcochos lo justo para igualar y nivelar las superficies. Con la ayuda de un pincel de repostería, limpiamos los bizcochos suavemente de las posibles migas sueltas que hayan podido quedar.
2. Colocamos el primer bizcocho bien centrado y boca arriba (la base del bizcocho abajo) sobre la tartera o plato en el que vayamos a servir nuestra tarta (es aconsejable usar el bizcocho que haya salido menos "agraciado" en primer lugar). Seguidamente, extendemos una generosa capa de nata montada uniformemente sobre toda la superficie del bizcocho, asegurándonos de que llega bien a los bordes (no es necesario que nos esmeremos en dejar una superficie perfectamente lisa). Reservamos un par de cucharadas colmadas de nata para finalizar con la decoración.
3. Con ayuda de una cuchara, escurrimos ligeramente la fruta que teníamos macerando con la mermelada y la repartimos por toda la superficie de la capa de nata montada que acabamos de aplicar.
4. A continuación, colocamos el segundo bizcocho bien centrado, esta vez bocabajo, sobre el relleno y presionamos ligeramente para que quede bien asentado.
5. Finalmente, aplicamos una ligera capa de nata montada sobre la superficie, decoramos con el resto de la fruta que teníamos reservada y espolvoreamos un poco de azúcar glass por encima para decorar.

¡Y ya está nuestra tarta lista para servir y disfrutar!

Se conserva refrigerada y bien cubierta durante 2-3 días. Antes de consumir, dejar la tarta unos 20-30 minutos (según el clima) a temperatura ambiente fuera del frigorífico para que se aclimate.

 

 

 

NOTAS:

- A tener en cuenta: 1 cucharadita=5 ml; 1 cucharada=15 ml.

- Si dispusiéramos del tiempo, es más que recomendable dejar reposar los bizcochos en el frigorífico, bien envueltos en film transparente, durante toda la noche. De esta forma, permitimos que tanto la miga como todos los matices de los distintos sabores se asienten perfectamente, resultando así un bizcocho muy sabroso con una consistencia idónea.
- En cuanto a los lados de la tarta, podemos dejarlos así tal cual o también pasar un cuchillo o espátula alrededor para alisarlos y sellarlos, dándole así un toque diferente.
- Dado que se trata de un bizcocho base para elaborar casi cualquier tipo de tarta, podemos añadir matices de sabor según el resultado final que vayamos a darle: extractos (de vainilla, almendra…), ralladura de limón o naranja, especias (tipo canela, cardamomo…), etc.
- También podemos jugar con el bizcocho en sí, sustituyendo parte de la harina por cacao puro en polvo (un 15-20% máx.), para convertirlo en bizcocho de chocolate o incluso por almidón de maíz (de cada 130g de harina sustituiremos 10g por la misma cantidad de almidón de maíz), para darle un extra de ternura a la miga.
- El índice de M.G. (materia grasa) de la nata es muy importante para conseguir montar la nata líquida sin problema. Con este fin, debemos usar siempre nata líquida con un mínimo del 35% MG. Además, la temperatura es vital; la nata debe estar muy fría en el momento de montarla. Y si enfriamos los utensilios que vayamos a utilizar (cuenco y varillas), conseguiremos que se monte más fácilmente y en mucho menos tiempo.
- En caso de que prefieras utilizar un solo molde (más profundo) y luego cortarlo en dos transversalmente, ten en cuenta que requerirá algo más de tiempo de horneado. Comprueba a partir de los 45 minutos hasta que esté totalmente cocido por dentro.


Espero que estos breves consejos os hayan sido de utilidad y, por supuesto, que os haya gustado la tarta. Un placer y ¡buen provecho!

Rosa





Comentarios

  • Publicado por Rosa el May 19, 2015

    Hola Adriana. Con el almidón de maíz (o harina fina de maíz) conseguimos bizcochos más fino y esponjosos. De cada 130g de la harina normal, has de quitar 10g y agregar esta misma cantidad (10g) de almidón de maíz. Espero haberte ayudado.
    Muchas gracias por tu interés y un saludo.

  • Publicado por Adriana el May 18, 2015

    me gustaría me detallaras con un ejemplo lo de la harina almidón de maíz, no me queda claro, buen día.

  • Publicado por alicia el May 09, 2015

    Preciosa tarta, digna de la celebración más exquisita. Seguro que está tan deliciosa como parece!

  • Publicado por Maite el May 08, 2015

    Felicidades Rosa! Estamos encantad@s con el nuevo fichaje que habéis hecho, Claudia & Julia. Muy fan de Rosa.

  • Publicado por elisea el May 08, 2015

    sana sana no es…Me encantan tus recetas y esta tarta es preciosa y apetecible… pero con un exceso de azucar terrible!tanto que estropea la receta, desde mi punto de vista. El azucar es un veneno y en estas cantidades…bufbuf…me encantaria que pusieseis una receta de una naked cake sin azucar, con edulcorantes naturales o con azucar de caña sin refinar y en mucho menor porcentaje. Ojala hagais caso de mi consejo! un abrazo

  • Publicado por Mercedes el May 08, 2015

    Son las de toda la vida pero con nuevas frutas muy ricas y sanas…

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