Recetas tradicionales y saludables



Pan de molde con centeno

Publicado el Mar 09, 2017. 10 comentarios

Pan de centeno

El pan de molde es de los panes más fáciles de hacer, y hoy Miriam (El Invitado de Invierno) nos trae uno con centeno, perfecto para disfrutar en el desayuno de una forma saludable y de lo más deliciosa. ¿Te animas a probar?

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Pudin de pan de Viena

Publicado el Nov 03, 2016. 1 comentario

receta de pudin de pan de viena

Hoy Loreto, autora de Sabores de Colores, nos trae una receta de pudín que fácilmente podrás preparar en casa y que adorarás, por su rapidez, sencillez y riquísimo resultado. Se trata de un pudin de pan de Viena, que elabora en un molde especial para flan y pudin que nos encanta, el de Kitchen Craft. A por la receta, ¡Espero que la disfrutéis tanto como nosotros hemos hecho en casa!

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Tarta de melocotón y almendra

Publicado el Aug 21, 2016. 2 comentarios

receta de tarta de melocotón y almendra

¡Es tiempo de melocotones y hay que aprovecharlo! Loreto, autora de Sabores de Colores, nos trae una forma estupenda de hacerlo, con la receta de una deliciosa tarta de melocotón y almendras que adorarás: rellena de crema y con un paso a paso muy fácil de seguir. ¡Que lo disfrutes!

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Quiche à la tomate, niçoise

Publicado el Apr 10, 2016. 3 comentarios

¡Te encantará la quiche que nos trae Loreto, de Sabores de Colores! La mezcla de las aceitunas, tomate y anchoas resultan en un sabor muy mediterráneo, y que en el formato de quiche resulta de lo más apetecible y original. ¡Buen provecho!

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Panecillos de Viena

Publicado el Apr 03, 2016. 10 comentarios

panecillos de Viena

¿Cómo resulta tan delicioso algo tan simple como un buen trozo de pan con chocolate? Seguro que muchos recordaréis tomarlo a menudo en las meriendas de la infancia. Hoy Miriam, de El Invitado de Invierno, nos invita a volver a hacerlo, pero con unos delicioso panecillos de Viena caseros. ¿Resistirás la tentación?

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Mermeladas caseras: Nociones básicas para su preparación (Parte I)

Publicado el Sep 15, 2015. 2 comentarios

Hacer mermelada es un placer, y disfrutarla una auténtica gozada. El proceso principal para prepararla es realmente sencillo, pero sí hay muchos puntos que es importante conocer. Por eso hemos pedido a Virginia, autora de Sweet&Sour, que nos cuente un poco más sobre ellas, esperando que resulte de tu interés.

 

mermelada casera consejos

 

Llegado el final del verano, abundan las frutas y verduras a buen precio, que nos hacen lanzarnos a preparar conservas caseras, a todos aquellos que disfrutamos en la cocina y con las preparaciones “home made”.

Preparar mermeladas en casa resulta sencillo, pero es importante conocer una serie de puntos básicos que nos ayudarán a que nuestras conservas resulten de textura y sabor agradable, que no pierdan color, y que nos duren tiempo en la despensa sin correr riegos de salud innecesarios.

A lo largo de dos publicaciones, vamos a examinar, desde las diferentes variedades de conservas, pasando por los ingredientes básicos y su elaboración, hasta la esterilización de los frascos, la pasteurización y el vaciado de su contenido.

Empezamos por el principio: Estamos acostumbrados a llamar mermelada a prácticamente todas las conservas preparadas a base de fruta y/o verdura con azúcar. Sin embargo, no todas son mermeladas, y no todas son iguales. Vamos a verlas:

 

I.- MERMELADAS, CONFITURAS Y JALEAS:

Dentro de las conservas de frutas y verduras con azúcar nos encontramos básicamente 3 tipos de conserva, las mermeladas, las confituras y las jaleas.

Como Mermelada se entiende la conserva de fruta y/o verduras previamente troceadas y maceradas en azúcar durante unas horas, con una incorporación de azúcar que suele rondar entre el 45% y el 100% del peso de la fruta limpia.

Las mermeladas se cocinan de forma prolongada, hasta que la fruta prácticamente se convierte en puré. Conviene revolver a menudo la preparación, para evitar que se nos pegue al fondo de la cazuela con tanto azúcar.

Ojo, el término inglés "marmalade" se utiliza tan solo para las conservas de cítricos.

 

(Izquierda) Ejemplo de la textura de la mermelada; (Derecha) Ejemplo de jalea

 

Las Confituras se preparan a partir de fruta entera y a veces también de fruta troceada, pero en lugar de con azúcar directamente, con un almíbar de unos 250 ml de agua por kilo de azúcar, hasta conseguir una textura espesa.

La confitura se cocina por un más breve espacio de tiempo, ya que en este caso la fruta tiene que mantener una cierta forma y consistencia.

En definitiva, la diferencia más visual entre una mermelada y una confitura se encuentra en la textura. La mermelada viene a ser un puré y en la confitura nos encontraremos trocitos de fruta, amen claro está, de la distinta proporción de azúcar y de la distinta forma de su incorporación a la fruta.

Las Jaleas son por el contrario conservas fluidas y casi transparentes y se elaboran con azúcar y zumo concentrado de fruta. Las más sabrosas son las elaboradas con fruta que contiene mucha pectina. Su utilización es básicamente como postre mismo o para glaseado de hojaldres y tartas, ya que impide que la base de masa se reblandezca con el relleno, y ayuda también por ejemplo a que el mazapán se adhiera mejor.

Para conseguir un zumo de fruta, es muy útil la licuadora de frutos pequeños, que nos permitirá conseguir el jugo concentrado de la fruta.

 

II.- ELABORACIÓN, INGREDIENTES Y EL PUNTO DE LA MERMELADA

1.- Para la elaboración de las conservas de fruta, conviene utilizar la fruta en su punto justo de maduración, ni muy verde, ni muy madura. De hecho la fruta muy madura contiene menor cantidad de pectina, un elemento fundamental en la elaboración de este tipo de conservas dulces que permite su gelatinización por efecto del calor.

Las frutas previamente hay que lavarlas bien, sobre todo si se emplean frutas con piel o con cascaras que pueden contener pesticidas. El lavado se debe realizar con mucho cuidado de no dañarlas, para que no pierdan sus jugos. Además las deberemos secar detenidamente para no incorporar más agua de la estrictamente necesaria a la conserva. Debemos igualmente desechar las partes o frutos dañados, ya que pueden estropear nuestra mermelada o confitura.

Para frutas con hueso, como las cerezas, es de lo más útil el uso de un buen deshuesador (yo recomiendo el de Oxo), además de ahorraros tiempo y mantener la fruta con su forma, os evitará ensuciaros en exceso las manos.

 

Licuadora de frutos pequeños y Deshuesador de cerezas y aceitunas Oxo

 

2.- El azúcar es un elemento fundamental, no solo como endulzante, sino también como conservante.
Debemos tener en cuenta que la fruta no debe cocer nunca antes de que el azúcar se haya disuelto. Por eso se deja macerar la fruta con el azúcar para que éste se vaya disolviendo lentamente en las mermeladas. Y en las confituras y jaleas, se incorpora el azúcar previamente disuelto en agua, en forma de sirope o almíbar.

La proporción depende un poco del tipo de conserva, del tipo de fruta y del gusto, incluso del tiempo que queramos conservarlas, pero viene a ser una media de 700 gr a 1 Kg de azúcar, por kilo de fruta troceada y limpia.

Se puede utilizar tanto el azúcar blanco como el moreno de caña. Existe también en el mercado azúcar especial para mermeladas, que lleva incorporada pectina.

3.- El limón suele ser también un ingrediente habitual, ya que además de ayudar a la conservación, añade pectina y compensa la falta de acidez de algunas frutas.

4.- Otro elemento fundamental en la elaboración de mermelada casera es como ya hemos visto la Pectina, como elemento gelatinizador: la pectina es una sustancia natural que contienen algunas frutas, en mayor o menor medida, y que al cocer se convierte en una gelatina que hace que la mermelada “cuaje”.
Las frutas que más pectina contienen son las manzanas, el membrillo, los cítricos y los frutos rojos como las grosellas o ciruelas.

Cuando una fruta no contiene pectina, hay varias soluciones, desde combinarlas con otras frutas que sí contienen este elemento, añadir pectina en preparados comerciales, y hasta incluir pieles, semillas o corazones de manzanas en una gasa durante la cocción y que luego se retiran.

Hay que tener en cuenta que las cocciones demasiado prolongadas destruyen la pectina. Por eso no conviene cocer en exceso nuestras conservas de frutas.

Otra cuestión a tener en cuenta cuando preparamos una conserva a base de fruta y azúcar es que con el calor de la cocción, la preparación está mucho más líquida, y a medida que enfría se densifica. Por eso, para conocer el punto de la mermelada, es decir, para saber cuándo la mermelada está en su punto y podemos retirarla del fuego, debemos usar un termómetro. La mermelada estará en su punto cuando alcanza una temperatura de entre 104º-105º C.

Otra opción más casera, para verificar el punto de la mermelada si no disponemos de termómetro, y que suele resultar infalible, es poner una pequeña cantidad de la preparación que estamos cociendo en un plato frío, enfriarla rápidamente metiéndolo en el frigorífico durante 10-15 minutos. Al cabo de este tiempo, sacar y empujar la mermelada con el dedo, si se “arruga” y se queda agarrada al plato estará en su punto, sino habrá que cocerla más tiempo.

A pesar de que elaborar nuestras propias conservas puede parecer más romántico haciéndolo con el método más habitual, al fuego e ir removiendo, vale la pena mencionar que hoy en día hay una opción realmente cómoda y que muchos ya aprovechan, y es prepararlas con la panificadora: muchas panificadoras, o almenos seguro una de las más populares que es la panificadora Moulinex, incorporan un programa que es específico para mermeladas. Así pues, introduces en la cubeta de la panificadora los ingredientes (por ejemplo, la fruta, el azúcar y el zumo de limón), aprietas el botón del programa 15, y la panificadora hace el resto. Hay una gran ventaja en este proceso, y es que no tienes que estar pendiente de remover: las aspas de la panificadora remueven los ingredientes y aseguran que no se queda pegado mientras la máquina le proporciona todo el calor que necesita la preparación.

 

Receta de mermelada de albaricoque en cazo de Buyer, para el bizcocho de almendra con mermelada

 

Por último deberemos tener en cuenta que la preparación de las conservas dulces debe realizarse con unas semanas de antelación a su consumo, para dar tiempo a los ingredientes a que asienten sus sabores.

Para ello será importante guardarlas en tarros convenientemente esterilizados o, si la vamos a consumir en poco tiempo, al menos que se les haya practicado el vacío. Ésto es lo que veremos en la segunda parte que dedicaremos a las conservas.

Por ahora y hasta la semana que viene, si quieres ir tomando nota de algunas recetas para elaborar tus propias mermeladas, puedes ver las recetas de:

- Mermelada de melocotón, en la receta de bizcocho de almendra con mermelada

- Memelada de Ruibarbo y Plátano con Cítricos

- Mermelada de cerezas y arandanos

- Jalea de Manzana Verde

 

Si te interesa hacer tus propias mermeladas y conservas, hay un libro que puede interesarte: Del huerto a la despensa, de Mariano Bueno (aquí).

 

 

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Cómo hacer hamburguesas caseras

Publicado el Jul 05, 2015. 0 comentarios

¡Hamburguesas caseras! ¿Quién no tiene claro que son diez veces mejor que las que podemos comprar? Lo son porque elegimos la mejor carne y la mezclamos con los ingredientes que más nos gustan, y también porque lo hecho en casa, siempre tiene ese plus de satisfacción que nos enorgullece. 

Gracias Miriam, autora de El Invitado de Invierno, por invitarnos a estas hamburguesas caseras tan deliciosas!

 

Qué gusto preparar unas buenas hamburguesas caseras, ¿Lo habéis hecho alguna vez? En mi opinión merece mucho la pena, no solo porque tienes más control sobre los ingredientes, sino porque puedes probar todas las variaciones de sabores que se te ocurran. Y me encanta picar en casa la carne con mi propia picadora, eligiendo estupendos cortes y probando diversas combinaciones.

Creo que al preparar las hamburguesas en casa también se aprecia mejor cómo influyen los distintos ingredientes en el sabor final, así como sus proporciones. Se hace uno consciente de que la carne, una vez picada, se oxida a ojos vistas y pierde su saludable color rosado para adoptar tintes grisáceos poco agradables (por eso las carnes picadas comerciales llevan antioxidantes). Por eso os recomiendo preparar las hamburguesas en el mismo día que las vayáis a consumir y dejar reposar la mezcla lo justo para que se asienten los sabores.

En cualquier caso, una hamburguesa es algo tan simple que lo fundamental para que salga rica es, como podéis suponer, que la calidad de la materia prima sea excelente. Adoptad un carnicero de confianza, os lo recomiendo, de calidad reconocida y probada, y vuestras hamburguesas saldrán fetén. Si podéis permitiros añadir algo de un corte de primera calidad, como el solomillo, no dejéis de hacerlo. Y siempre agregaremos algo de grasa de cerdo en forma de panceta o un corte similar para darle untuosidad a la mezcla y que luego ayude en el dorado, al fundirse en la plancha.

Para mí los ingredientes fundamentales son los que doy a continuación en la receta, pero hay multitud de variantes, desde agregar huevo batido como en los filetes rusos para facilitar que la masa se amalgame perfectamente, hasta añadir diversas especias, como nuez moscada, hierbas, etc., incluso mostaza. No os cortéis, experimentad y desmelenaos.

 


Ingredientes

500 g de aguja de ternera

150 g de solomillo de ternera

1 loncha gordita de panceta fresca

1 ajo

¼ cebolla

perejil (facultativo)

sal al gusto

algo de aceite de oliva virgen

 

Elaboración

Cortamos la carne de aguja y de solomillo en tiras o trozos que podamos introducir fácilmente en la picadora manual.

Retiramos la corteza de la panceta. Pelamos el ajo y lo majamos bien. Picamos finamente la cebolla (podéis usar el cortador tipo alligator).

Picamos toda la carne en la picadora, intercalando los pedazos de panceta con el resto de la carne. La ponemos en un bol y la mezclamos con un tenedor. Añadimos el ajo, la cebolla y el perejil si lo usamos. Mezclamos todo perfectamente.

Cortamos papelillos de unos 10 cm para poder formar sobre ellos las hamburguesas. Colocamos un aro de emplatar u otro tipo de molde de 10 cm sobre el papel y agregamos entre ¼ y 1/5 de la mezcla preparada, según el grosor de hamburguesa que prefiramos. Aplastamos la superficie con los dedos o una cuchara y levantamos el molde. Formamos con este procedimiento todas las hamburguesas hasta terminar la mezcla. También podéis usar una prensa para hamburguesas, con la que siempre conseguiréis el mismo diámetro pero también el mismo grosor, son fáciles de desmoldar y consigues marcar las estrías características en las hamburguesas.

Calentamos una buena parrilla de hierro a fuego vivo. Cuando esté bien caliente pincelamos cada hamburguesa con aceite de oliva y la ponemos sobre la parrilla. Cocinamos las hamburguesas hasta que estén bien doraditas, por lo menos cinco minutos por cada lado, aunque también depende del punto de cocción que prefiramos.

Servimos las hamburguesas de inmediato sobre los panecillos acompañadas de los ingredientes que más nos gusten: lechuga, tomate, cebolla, cebolla caramelizada, pepinillos, queso, etc.

 

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Mi opinión sobre la picadora de carne manual

Publicado el Mar 24, 2015. 4 comentarios

Hacer nosotros mismos las albóndigas y hamburguesas es tarea fácil. Haciéndolas en casa conseguimos un sabor realmente superior al de las que se pueden comprar habitualmente, por las especies y condimentos que ponemos a nuestro gusto. Si además elegimos y picamos nosotros mismos la carne, ya sí que los resultados son de diez.

Miriam, autora de El Invitado de Invierno, hace tiempo que usa picadoras de carne manuales, por lo que nos habla hoy de este útil de cocina que cada día se está poniendo más de moda, el de Kitchen Craft.

 

Soy bastante forofa de la cocina relativamente sencilla y tradicional, y si recuerda a sabores de antaño y se hace con técnicas que aún hoy día sean perfectamente válidas, aún más. Por eso reconozco que cuando le eché el ojo encima a la picadora de carne manual me vi preparando todo tipo de elaboraciones con carne picada y me la tuve que traer para casa.

Esto de picar carne en casa es una cuestión para la que no veo una gran necesidad de gastar otra energía que no sea la del propio brazo; me encantan los artefactos manuales si realmente la diferencia en eficacia con el equivalente eléctrico no es grande, como es el caso de esta picadora.

Pero la ventaja que destaca por encima de todo en el hecho de poder picar la carne tú mismo en tu casa es el absoluto control que tienes sobre los ingredientes que utilizas. No quiero que se entienda como una crítica a la carne que se vende en los comercios, pero la carne una vez picada reduce su periodo de caducidad enormemente, ya que presenta una mucha mayor superficie al ataque de los gérmenes respecto a un corte entero de carne.

 

 

Seguro que habéis observado que la caducidad de una carne picada envasada es menor que la de un simple filete. Y por esa misma razón es preciso agregarle algún tipo de estabilizante o aditivo, para evitar al menos la oxidación acelerada. Pues bien, pensad que si picamos la carne en casa nos ahorramos además estos aditivos.

Esta picadora manual es de hierro y pesa lo suyo, pero precisamente por eso resulta suficientemente estable al usarla. Se acopla a cualquier mesa con una abrazadera, como las máquinas de hacer pasta o los tornillos de banco. Viene equipada con tres discos de picado de calibre distinto, para picar la carne en diferentes tamaños, además de tener un accesorio para salchichas.

Como la picadora es un artefacto bastante sencillo en su construcción se limpia con relativa facilidad. No podemos olvidar que es de Kitchen Craft, marca de útiles para la cocina siempre muy prácticos y ajustados en precio.

El picado de la carne en tu propia casa te permite preparar todo tipo de combinaciones de carne digamos poco convencionales. Yo aún tengo pendiente preparar una buena terrina de hígado al estilo francés. Y la picadora manual es estupenda si queremos aventurarnos a preparar algún tipo de embutido como se hacía en muchas casas y se sigue haciendo en muchísimos pueblos. Esta es una asignatura que aún tengo pendiente. Una de muchas.

Una picadora de carne manual realmente es un artefacto de tamaño bastante modesto, que cabe casi en cualquier sitio, y que permite preparar una gran variedad de platos con carnes picadas de todo tipo. ¿Os imagináis picar vuestra propia carne para hamburguesas al momento? ¿O la carne para hacer unas albóndigas de campeonato? En el blog tenemos unos exquisitos kebabs persas hechos con esta picadora que os animo a que probéis.

Picando la carne en casa podemos igualmente añadir todo tipo de especias y condimentos para darle nuestro toque más personal. En definitiva, que si os gusta la cocina y queréis sorprender a vuestros invitados con sabores inéditos esta picadora manual os vendría que ni pintada.

 

 

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Lubina rellena de manzana e hinojo con reducción de sidra

Publicado el Mar 02, 2015. 9 comentarios

Recuerdo bien el día que Virginia, autora del blog gastronómico Sweet&Sour, me comentó que había preparado para ese fin de semana una lubina que, de una forma muy sencilla, había quedado de película. Yo, conocedora de sus recetas y fotos como ya muchos de vosotros conocéis también, me moría para ver la receta. ¡Y aquí está! Como me quedé sin palabras, no digo más. Solamente ¡A disfrutar!

 

 

Con lo que me gusta el pescado, os confieso que casi siempre suelo disfrutarlo a la plancha o al horno, bien limpito, sin grasas ni embadurnes. En mi tierra es como se acostumbra a disfrutar la buena materia prima.  Pero también es cierto que me gusta cambiar y probar nuevas combinaciones de productos.

En casa, os he contado en muchas ocasiones, que son muy clásicos, la costumbre....,  pero es también cierto que poco a poco van abriéndose a probar nuevos productos, y combinaciones, en platos de siempre.

Es lo que le ocurre a esta Lubina rellena de manzana e hinojo con salsa de Sidra. Mi costilla cayó rendido ante sus encantos¡¡¡ Y no penséis que es cosa fácil.

En este caso, la combinación de la sidra, con su punto recio, con el dulzor de la manzana y el hinojo asado en el interior de la lubina, crean una combinación perfecta, a la que difícilmente se resistirán vuestro comensales. Luego la textura de la carne de la lubina hace el resto, jugosa pero tersa, en contraposición a la cremosidad de la manzana....

Yo he utilizado dos lubinas de ración, obviamente de cultivo, porque en casa solo somos dos, pero si elegís un buen ejemplar salvaje, no respondo de lo que dirán vuestro comensales.

Como veis las he asado en la bandeja asadora Le Creuset, que con su superficie antiadherente impide que estas riquísimas lubinas se nos peguen al fondo, aunque utilicemos como vais a ver  tan solo un hilito de aceite.  Además, como tiene en la base una plancha para distribuir el calor, se puede utilizar como plancha en vitrocerámicas e cocinas de inducción. De hecho esta receta podrías hacerla en esta bandeja directamente en vuestro fuego de vitro, pero para mi gusto queda mejor y más rica en el horno.

Vamos con la receta que es sencilla pero de lujo:

 

INGREDIENTES: (Para 2-3 raciones)

1 lubina salvaje de 1,250 gr. o 2 lubinas de ración de cultivo.

1 manzana roja (Red Delicious o Royal Gala)

1 bulbo de hinojo

 2 cucharadas de mantequilla

750 ml de sidra seca (no dulce y sin gas)

1/2 cucharadita de semillas de hinojo

1 cucharadita de semillas de mostaza machacadas

1/2 cucharadita de granos de pimienta negra machacados

Sal

Aceite de Oliva Virgen Extra

 

PREPARACIÓN:

Comenzamos preparando la reducción de sidra:

 

  

Ponemos en un cazo mediano la sidra con las semillas de mostaza machacadas, las de hinojo y 1/4 de cucharadita de granos de pimienta machacados. Llevamos a ebullición y dejamos reducir a fuego medio alto, hasta que quede una salsa  densa del estilo de la salsa gravy de los asados. Nos llevará unos 30 minutos.

Retiramos del fuego, llevamos a un pequeño bol y añadimos 1 cucharada de mantequilla para darle brillo y consistencia. Reservamos al calor.

Listo nuestra reducción de sidra, precalentamos el horno, 180ºC calor arriba y abajo.

A continuación nos ponemos con el relleno de Manzana e Hinojo: Es importante elegir manzanas rojas, porque como las vamos a cocinar con su piel darán un punto de color. Tiene que ser manzanas con un punto de crujiente y con cierto dulzor, para marcar el contrapunto con la acidez de la sidra. Las manzanas que veis en la cesta de Kitchen Craft son de la variedad red delicious y royal gala, y para mi gusto las mejores para esta receta.

 

 

Lavamos bien nuestra manzana e hinojo. Retiramos la parte superior del hinojo, con los peluchones y hacemos láminas con los dos.

Este proceso me gusta hacerlo con la mandolina ultra de buyer, porque me permite obtener láminas del mismo grosor, que se cocinan parejamente. Elegimos un grosor de corte como de unos 3.4 mm, con las guías que tiene la mandolina en la zona superior y colocamos la cuchilla por la zona lisa. Colocamos la manzana o el hinojo sobre la parte superior y ayudados del pomo de seguridad (que yo no he fotografiado para que podáis ver mejor la operación, pero que deberéis usar para no cortaros), vamos deslizando la manzana sobre la cuchilla desde arriba hacia abajo y vuelta a empezar. En cuestión de segundos tenemos listas las láminas de manzana e hinojo que caerán directamente sobre la bandeja. Y por cierto, la limpieza no puede ser más sencilla.

 

  

Una vez tenemos el hinojo y la manzana fileteada, ponemos nuestra skillet de Le Creuset al fuego con 1 cucharada de mantequilla. Cuando se haya fundido y esté caliente, añadimos las láminas de manzana e hinojo y dejamos cocinar a fuego medio durante unos 6 o 7 minutos. Lo justo para que se cocinen ligeramente pero queden aun con un pelín de crujiente. Reservamos.

 

 

Listo nuestro relleno, vamos con la lubina:

En primer lugar, si no lo han hecho ya en la pescadería, la desescamamos, la abrimos, evisceramos y limpiamos muy bien. Le retiramos la cabeza y la abrimos como un libro, retirándole la espina central.

Si no sois muy duchos con el pescado, es mejor que lo hagan en la pescadería. A ellos no les va a costar nada y a nosotros nos llevará más tiempo y de seguro que no quedará igual.

 

 

A continuación la salpimentamos y la barnizamos con reducción de sidra.

La rellenamos con las rodajas de manzana  e hinojo y la atamos bien con hilo de bramante, para que al cocinarse mantenga la forma y no se nos escape el relleno.

 

 

 Listas nuestras lubinas, las salpimentamos también por el exterior y las barnizamos con más reducción de sidra.

Barnizamos el interior de nuestra bandeja de horno "Le Creuset",  con un hilito de aceite, ayudados de un pincel de silicona  y depositamos en su interior las dos lubinas rellenas.

 

 

Repartimos el resto de reducción de sidra sobre las lubinas. Listo. Preparadas para entrar en el horno.

 

 

Horneamos 15-10 minutos, dependiendo del tamaño de nuestras lubinas. La carne debe quedar blanca, no traslucida, será manera de conocer si el pescado está cocinado. Si tenéis dudas, abrid con cuidado la zona más gruesa de la lubina y si esa zona está blanca, nuestra lubina está hecha. En cualquier caso debéis saber que tratándose de pescado, el punto de cocción es fundamental y es mejor no pasarse de cocción, para que no nos quede seca y poder conservar la textura jugosa que debemos encontrar en la carne de nuestras lubinas.

Extraemos del horno y retiramos el hilo que las sujetas y listas para disfrutar.

Servimos acompañada con una ensalada de rúcula y tomates cherry y por supuesto con una buena sidra.

Un plato especial y sencillo, que sin excesivo esfuerzo, os dejará como reyes delante de vuestros comensales. La carne de la lubina, jugosa y tersa con el punto recio de la reducción de sidra con mostaza e hinojo y la dulzura del relleno interior de manaza e hinojo, la convierten en un bocado exquisito!!!

 

Consejos

- Esta receta podéis también prepararla con salmón o dorada.

- Si no encontraseis semillas de mostaza, sería una pena, pero no dejéis de probar la receta sin ellas.

 

A disfrutar.

Virginia

 

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Rollos de brioche con canela y nueces

Publicado el Dec 14, 2014. 11 comentarios

Seguro que veréis en la receta que nos trae hoy Noelia, bloguera gastronómica autora de la Cucharina Mágica, una receta que vale la pena anotar: ¡Estos rollos de brioche son una delicia! Los presenta además en el centro de mesa de Kitchen Craft que tanto me gusta, y la suma de los rollos con esta bonita presentación, convierte una receta fácil en una tentación para todos tus invitados.

 

 

Hacer bollería en casa es algo que engancha, aunque lo cierto es que no siempre sale bien, por lo que cuando encuentras una receta que no falla y además es fácil, haces de ella tu dulce de cabecera.

Esto es lo que me ha pasado a mí con esta masa de brioche, esponjosa y tierna que combina tanto con salado como con dulce y que da un toque muy especial a mis desayunos y meriendas.

Hacer los brioche, que la casa huela a dulce, poner la mesa bonita y presentarlos en esta preciosa cúpula de Kitchen Craft hace de un día normal, una celebración en toda regla. Para disfrutar de estas fiestas no se necesita hacer excesos culinarios, simplemente tener detalles bonitos que hagan especial cada momento.

 

Ingredientes

150 g de leche entera

50 g de mantequilla a temperatura ambiente

2 yemas de huevo

20 g de levadura fresca de panadero

400 g de harina de fuerza

50 g de azúcar

50 g de mantequilla fundida para pintar

1 huevo para pintar

4 cucharadas soperas de azúcar moreno

2 cucharadas soperas de canela molida

100 g de nueces molidas

 

Elaboración

Batimos las yemas de huevo con el azúcar y reservamos.

Deshacemos la levadura en la leche y reservamos.

Hacemos un volcán con la harina y añadimos poco a poco la leche, la mantequilla a temperatura ambiente, las yemas con el azúcar y amasamos todo hasta que quede una masa homogénea.

Extendemos la masa con ayuda de un rodillo y formamos dos rectángulos y los pintamos con mantequilla fundida haciendo uso de un pincel de silicona.

Mezclamos el azúcar moreno con las nueces molidas y la canela, y las espolvoreamos por encima de la masa.

 

 

Enrollamos la lámina de masa y cortamos los rollos de unos 3 cm de grosor y los pintamos con huevo batido.

Dejamos reposar los rollos en un sitio templado, tapados con un paño, durante 1 hora.

Con el horno precalentado a 200ºC introducimos los rollos de brioche unos 10 minutos, o hasta que estén dorados.

 

 

Trucos

Podéis usar esta masa para hacer brioche dulce o salado, sustituyendo el azúcar por 10 g de sal.

Para los brioche salados podéis usar como relleno sobrasada, morcilla, jamón, queso o lo que más o guste, ya que quedan fenomenal.

 

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Quiché Lorraine

Publicado el Aug 13, 2014. 7 comentarios

Luisa Morón, de Cocinando con mi Carmela, nos traslada a Francia con esta rica Quiche Lorraine. Un plato de siempre, que cocinado con cariño para aquellos que quieres ¡se convierte en una auténtica delicia! Y para una bonita presentación, nada mejor que el molde de KitchenKraft.

 

La gastronomía francesa es una de mis preferidas. Os propongo una rica quiché Lorraine, ya conocido por todos nosotros. Es uno de mis platos preferidos, además es muy socorrido y fácil de hacer. También permite muchas variedades a la hora del relleno. Puedes utilizar verduras, setas, lo que más os guste. Este molde además es perfecto para ello y perfecto para poder presentar en la mesa.

 

 

Ingredientes:

Para la masa (para un quiché de 23cm)

175 gr harina

Sal

115 gr mantequilla fría

25 gr de queso rallado

4-6 cucharadas de agua helada

Para el relleno:

115 gr de queso gruyer

50 gr de roquefort

175 gr de bacon tostado en el gratinador

3 huevos

150 ml nata espesa

Sal y pimienta

 

Preparación:

Para hacer la masa, echar la harina en un cuenco, junto con la sal. Echar la mantequilla y trabajarla con los dedos hasta obtener una consistencia arenosa. Ésta debe estar muy fría.

Añada el queso y solo la suficiente agua como para que ligue la masa. Formar una bola, envolver en un papel de aluminio y dejar en el frigorífico durante 15 minutos.

Extender la masa en una encimera enharinada.

Colocar en un molde, pinchar la masa con el tenedor, cubrir con papel de hornear y esparcir unas legumbres secas por encima para que hagan peso. Cueza en el horno precalentado a 190ºC unos 15 minutos hasta que dore. Déjela enfriar un poco.

Para el relleno, esparza en la base el queso y bacon de manera uniforme. Bata los huevos con la nata hasta que estén bien ligados. Salpimentar al gusto y verter en la base. Cueza la quiché en el horno durante unos 20-25 minutos, hasta que el relleno esté cuajado y dorado.

Saque la quiché del horno y déjelo enfriar. Desmoldar y dejar enfriar en una rejilla. Listo para servir.

 

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