Recetas tradicionales y saludables



Tacos de pescado con mayonesa de aguacate

Publicado el Jan 28, 2016. 1 comentario

tacos de pescado en bra infinity

Raquel, autora de Los Tragaldabas, nos trae una receta llena de color, sabor y diversión. Porque estaremos de acuerdo en que los tacos a menudo se relacionan con una cena desenfadada y divertida... ¡Y como ella los prepara te asegura que salgan ricos, ricos!

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Cebollas rellenas de arroz, queso y hierbas aromáticas

Publicado el Nov 01, 2015. 3 comentarios

Luisa Morón, autora de Cocinando con mi Carmela, encuentra hoy inspiración en uno de nuestros libros favoritos, el de nuestra querida Julia Child. De él nos trae una receta sin grandes complicaciones pero de la que os encantará el resultado: estas cebollas rellenas de arroz y queso, aromatizadas con hierbas te encantarán y sorprenderán a tus invitados!

 

Siempre me ha gustado coleccionar buenos libros de cocina y poder acudir a ellos cuando buscas inspiración. Sin lugar a dudas, uno de los que más utilizo es el libro “El arte de la cocina francesa”, de Julia Child. Me hice hace tiempo de los dos volúmenes y os aseguro que os gustarán.

La receta de hoy la podéis encontrar en el segundo de los volúmenes: cebollas rellenas. Es todo un clásico. Acompaña perfectamente a un rico pescado o a una sabrosa carne. No es una receta complicada, para nada.

Por otro lado tiene la versatilidad que, aunque el ingrediente principal sea la cebolla, podéis jugar con el relleno.

 

receta de cebollas rellenas

Libro El Arte de la Cocina Francesa de Julia Child (volumen II) y cuchillo de acero carbono Pallarès



Ingredientes (para 6 personas)

6 cebollas, a poder ser dulces (y os recomiendo que sean medianas, yo las he utilizado demasiado grandes) 

2 cucharadas de aceite oliva virgen extra
1/2 taza de arroz
1/3 taza de queso parmesano rallado
1 cucharada de orégano
1/2 cucharada de estragón
2 champiñones grandes
1/2 taza de vino blanco
1 taza de caldo
Sal y pimienta
Nata de cocinar (opcional)



Elaboración

Primero cortaremos el extremo y raíz de las cebollas, quitar la piel y primera capa. Con ayuda de un buen cuchillo o puntilla cortar el corazón en forma de cono. Reservar esta pulpa.

Colocar las cebollas en una olla de agua hirviendo, yo he utilizado la olla de la nueva gama de Le Creuset, que es alta y cubre por completo las cebollas. Cuando rompa a hervir, dejar entre 10-15 minutos sin tapar y tener cuidado, al pincharlas comprobar que estén tiernas. Sacar con cuidado de no romperlas y dejar escurrir. En ese mismo agua echaremos el arroz, así que reservar.

Mientras estamos escaldando las cebollas, podemos aprovechar para picar la cebolla restantes junto con los champiñones. En una sartén añadir el aceite y calentar, echar los ingredientes junto con las hierbas aromáticas y saltear hasta que la cebolla quede transparente.

Una vez que hemos escaldado y escurrido las cebollas, echar el arroz en el agua hirviendo y dejar unos 10-12 minutos hasta que quede al dente. Escurrir y echar en la sartén donde tenemos nuestro sofrito de cebolla y champiñones. Por último, añadir el queso parmesano, y la nata o crema si queréis. Remover durante unos minutos y retirar del fuego.

 

receta de cebollas de julia child

Cesta de fruta de Kitchen Craft, cuchillo de hierro carbono Pallarès y sartén antiadherente Le Creuset


Precalentar el horno a 190º, en una bandeja para horno colocar las cebollas y untarlas con mantequilla o aceite. Salpimentar la parte interior y rellenar con el sofrito que hemos preparado. Espolvorear con más queso si os gusta. Añadir el vino y el caldo, que cubran 1/2 de las cebollas. Llevarlas a ebullición en la vitrocerámica o cocina y después pasarlas al horno, y dejarlas unos 40 minutos aproximadamente. Que nunca les falte caldo.

Espero que os guste.

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Pollo con verduras kung pao al estilo de Chinatown

Publicado el Oct 11, 2015. 1 comentario

Hoy Miriam, autora de El Invitado de Invierno, nos trae una receta de pollo con verduras, preparada en una sartén tradicional de hierro y buscando el atractivo de la receta en la forma de cortar las verduras: con la ayuda del spirelli, consigue estos espirales que hacen la receta original y nos recuerdan a los noodles también típicos de la cocina asiática. Con su toque picante, es una receta rica rica, que no puedes dejar de probar!

 

 

Hoy nos ponemos orientalizantes con esta deliciosa receta de salteado de pollo y verduras para la que nos hemos permitido hacer unas requetemonísimas espirales de calabacín. Este salteado kung pao es uno de esos platos de sabor agridulce y picante característico de ciertas zonas de China, pues lleva salsa de soja, vinagre de arroz y guindillas.

Esta receta está tomada de uno de mis webs favoritas, Serious Eats, en particular del señor J. Kenji López-Alt, un teórico de la buena cocina que escribe artículos interesantísimos. En inglés, sorry. Para el salteado rápido como si fuera en un wok he utilizado mi sartén de De Buyer, porque transmite el calor que se las pela.

El plato originario de Sichuan es bastante más picante que el que hemos preparado porque lleva toneladas de guindillas y pimienta de Sichuan; esta es la versión más suave y adaptada a los gustos norteamericanos que venden los restaurantes chinos take-away de Chinatown, en Nueva York. Así os podréis sentir como cuando nuestros amigos de Friends comían con sus palillos de esas cajitas tan características que salen en todas las series y películas estadounidenses. Y todos están flacos. Ay, la magia del celuloide.

 

receta con spirelli en sartén de buyer

Sartén de hierro Mineral B de De Buyer y platos cerámicos de Emile Henry Azul Pavot

 

 

Ingredientes (para 4 personas)

Para la salsa kung pao:

3 dientes de ajo
2 cdas. de jengibre fresco rallado
aceite suave (de girasol, por ejemplo)
240 ml de salsa de soja oscura
3 cdas. de azúcar
115 ml de vinagre de arroz
1 cda. de Maizena desleída en 2 cdas. de agua fría
guindillas majadas al gusto de cada cual

 

Para el pollo con verduras:

500 g de carne de pollo (pechuga o muslos deshuesados)
1 pimiento morrón
1 calabacín mediano
¼ de cebolleta
1 buen puñado de cacahuetes crudos

 

Elaboración

Empezamos por preparar la salsa: majamos el ajo y rallamos el jengibre fresco. Ponemos la Maizena en el agua para que se vaya hidratando. Desmenuzamos la guindilla, si la ponemos. Si no os gusta mucho el picante con poner una guindilla es suficiente.

Cubrimos el fondo de una sartén con una chispa de aceite suave y salteamos el majado de ajo y jengibre a fuego vivo. Cuando se empiecen a tostar los condimentos agregamos la salsa de soja y desglasamos.

Añadimos entonces el azúcar y el vinagre de arroz, mezclamos brevemente y calentamos a fuego medio hasta que hierva. Agregamos la Maizena y mezclamos vigorosamente porque empezarán a formarse grumos. Cocemos un par de minutos hasta que espese. Reservamos.

Cortamos la carne de pollo en dados no muy grandes y la ponemos en un bol a macerar con un par de cucharadas de la salsa, unos 20 minutos.

Cortamos el pimiento en cuadraditos y la cebolleta en tiras. Cortamos igualmente el calabacín en tiras largas con un espiralizador (si no tenemos espiralizador lo troceamos en tiras finas), como si fuera pasta larga. Ponemos el calabacín en un colador con algo de sal para que suelte agua y no nos agüe el plato final.

 

receta con spirelli

Espirilizador Spirelli 2.0., cuchillo de hierro carbono Pallarès y plato cerámico Emile Henry

 

 

Cubrimos con algo de aceite el fondo de una sartén de hierro o un wok y calentamos a fuego vivo. Salteamos el pollo hasta que cambie de color por fuera, pero sin que se haga por dentro. Lo retiramos.

Ponemos algo más de aceite y hacemos lo propio con el pimiento y la cebolleta, hasta que empiecen a estar doraditos. Añadimos entonces el calabacín, que tarda menos en ablandarse, y seguimos salteando hasta que las verduras estén un poco doraditas, pero crujientes. Agregamos también los cacahuetes para que se salteen.

Bajamos el fuego, devolvemos el pollo a la sartén y agregamos la salsa; mezclamos bien, apagamos el fuego y dejamos que se haga tapado un par de minutos con el calor residual. Veréis como el pollo y las verduras quedan en su punto. Buen provecho, queridos.

 

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Tarta de piña

Publicado el Oct 08, 2015. 6 comentarios

La tentación que nos trae hoy Miguel, autor de Pimientos Verdes, tiene como protagonista la piña. Una tarta vistosa, que llama la atención y con un sabor que te sorprenderá. Además, es muy fácil de preparar, así que tiene todos los requisitos para que empieces a encender el horno! 

 

Esta tarta de piña es una de las primeras que aprendí a preparar hace ya unos cuantos años. Al final se ha convertido en todo un clásico en mi cocina. Por eso quiero compartirla con todos vosotros. No es muy habitual ver una tarta de piña... así que te recomiendo que pruebes a hacerla y me cuentes qué te ha parecido.

Su elaboración es sencillísima y no requiere ni siquiera una batidora. Simplemente con un bol y una espátula puedes hacerla sin problemas.

Tanto para hornearla como para presentarla en la mesa he utilizado mi molde de gres Le Creuset. El gres es muy práctico, ya que es un material resistente a los pequeños golpes y no absorbe ningún olor. Además, admite un amplio rango de temperatura. Así que podemos congelar, calentar y hornear con estos moldes con total seguridad.

En la tienda encontrarás tanto moldes como fuentes de gres Le Creuset (aquí). Yo tengo varios y estoy muy contentos con ellos. Además, son tan bonitos que sirvo los alimentos directamente en la mesa con ellos. ¡Y siempre triunfo!

 

molde cerámico le creuset

 


Ingredientes (para un molde de 24 cm)

100 g mantequilla
100 g azúcar glas
1 huevo
2 yemas de huevo
70 g harina
35 g almendra molida
8-10 rodajas de piña
la ralladura de 1 limón

Nota: saca la mantequilla y los huevos un par de horas antes de preparar la tarta. Es imprescindible que todos los ingredientes están a temperatura ambiente.

 

Preparación

1. Precalienta el horno a 170º, calor arriba y abajo.

2. En un bol, bate la mantequilla con el azúcar hasta obtener una crema homogénea.

3. Incorpora el huevo y mezcla con una espátula hasta que quede integrado. Después añade una yema y mezcla hasta que se integre y por último añade la otra yema y mezcla bien.

4. Incorpora la harina, la almendra molida y la ralladura de limón. Mezcla bien.

5. Engrasa el molde y vierte la masa. Verás que es una masa un poco densa, así que ayúdate de una espátula para esparcirla bien.

6. Decora la tarta con las rodajas de piña tal y como ves en las fotos y hornea durante 30-35 minutos hasta que veas que adquiere un bonito color dorado.

7. Deja enfriar por completo dentro del molde antes de degustarla.


Puedes sacar la tarta a la mesa directamente en el molde. ¡Es tan bonito que seguro que a todo el mundo le gusta!

 

receta tarta de pinya

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Tipos de cuchillos de cocina (I)

Publicado el Oct 06, 2015. 1 comentario

Recibimos muchas consultas sobre qué cuchillos de cocina comprar, ya que a veces cuesta saber qué diferencia hay entre algunos modelos o cuál nos conviene más para nuestro tipo de cocina. Hay muchas opciones y creo que es importante elegir bien: es un utensilio que usaremos casi a diario durante un montón de años. Además la diferencia entre un buen cuchillo y un cuchillo regular es importante, merece la pena tener buenos cuchillos y darles un buen mantenimiento para poder trabajar con comodidad y seguridad.

Hay mucho que hablar sobre los distintos tipos de cuchillos pero en este post me gustaría empezar explicando las primera diferencia entre los cuchillos que tenemos en la tienda: la composición de su hoja. En mi opinión, entender qué tipo de cuchillo necesitas es la primera cuestión para elegir un cuchillo.

Los cuchillos de cocina más habituales son de acero inoxidable, hay más variedad y son generalmente la primera opción de compra, pero también merece la pena considerar los cuchillos con hoja cerámica y los de acero carbono. Entenderás por qué.



CUCHILLOS DE ACERO CARBONO

Me gustaría empezar hablando de los cuchillos de acero carbono (como los Pallarès Solsona). Es un cuchillo tradicional de la zona donde vivimos, fabricado artesanalmente con acero carbono (hierro). El hierro carbono tiene el incoveniente que se oxida si no lo secamos al momento, pero ofrece mucho por muy poco: es un cuchillo económico, con una hoja muy resistente que se afila con más facilidad que el acero inoxidable. Curiosamente Pallarès exporta casi toda su producción de cuchillos de cocina de acero carbono, ya que son muy valorados en otros mercados como Estados Unidos, el norte de Europa o Australia. Puedes ver más detalles sobre estos cuchillos en el post que preparó Virginia (aquí).

 

cuchillos pallarès solsona

Cuchillos de acero carobono Pallarès Solsona, con mango de haya (izquierda) y mango de boj (derecha)



CUCHILLOS DE HOJA CERÁMICA

Como alternativa mucho más moderna, tenemos los cuchillos de hoja cerámica. Sin tener un precio prohibitivo, tienen un corte excelente, mantienen muy bien el afilado y tienen la ventaja de que no alteran para nada el sabor de los alimentos (la hoja metálica puede oxidar las frutas o vegetales) y tampoco los oxidan.

Éstos sí pueden limpiarse en el lavavajillas, pero en su contra tienen que son más frágiles que los de acero y por ello debemos evitar tanto los golpes como cortar alimentos muy duros o que contengan huesos. También es importante usarlos siempre sobre superficies blandas, como tablas de madera o plástico.

Me parece una excelente opción, ya que cortan realmente bien y si les damos un buen uso, mantienen el afilado durante muchos años por la dureza propia de la cerámica. Virginia también hizo un post hablando sobre los cuchillos cerámicos Kyocera donde te explica detalladamente sus características y su experiencia personal con ellos. Aparte de los Kyocera, que son los más conocidos, en la tienda también tenemos los de 3 Claveles

 

cuchillos cerámicos kyocera y 3 claveles

Cuchillos cerámicos Kyocera y 3 Claveles

 

Dejadme explicaros que en casa usamos tanto cuchillos Pallarès como Kyocera -hacen muy buena combinación: los cerámicos son ideales para cortar fruta y verdura sin notar ningún sabor a hierro, y los de acero carbono, que cortan como el diablo, me encanta usarlos para cortar queso, embutidos o carne. Me encanta el corte de ambos, por lo que los tengo muy a mano y cojo uno u otro en función de lo que voy a cortar. Personalmente son mis imprescindibles.



CUCHILLOS DE ACERO INOXIDABLE

El acero inoxidable es, con mucha diferencia, el material más utilizado para fabricar todo tipo de cuchillos y tijeras de cocina. Son cuchillos que, como dice su denominación, no se oxidan, por lo que no requieren de cuidados especiales. En general podemos decir que son robustos, pero existe una enorme variedad de cuchillos de acero inoxidable, tanto a nivel de diseño y funcionalidad como a nivel de calidad de fabricación. Para no alargar demasiado este post, tengo pensado hacer otro explicando los distintos tipos de cuchillo que podemos encontrar en el mercado, para ayudar en lo posible a elegir el más adecuado a nuestras necesidades. Pero me gustaría dejar claro que la composición y fabricación del acero inoxidable cambia mucho en función de la marca y el modelo, no todos los cuchillos cortan o mantienen el afilado igual.

Esto no quiere decir que sea necesario gastar mucho para tener un buen cuchillo: la serie Forgé de 3 claveles, los Opinel o la serie Gourmet de Wusthof son excelentes opciones con un precio muy ajustado. Son cuchillos buenos, de un nivel muy superior a los que encontramos habitualmente en tiendas no especializadas, con una relación calidad-precio insuperable.

 

cuchillos acero inoxidable

Cuchillos de acero inoxidable 3 Claveles, Opinel y serie Gourmet de Wüsthof

 

 Por otra parte, si buscamos un cuchillo realmente especial, la serie Classic Ikon de Wüsthof, los nuevos Le Creuset o los cuchillos japoneses KAI no defraudan en absoluto. En breve publicaremos un nuevo post explicando las diferencias entre estos cuchillos y qué debemos tener en cuenta a la hora de comprar un cuchillo de este nivel de precios.

 

cuchillos de alta calidad

 Cuchillos de acero inoxidable serie Gourmet de Wüsthof, cuchillo de acero damasco de Le Creuset y japoneses Kai

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Solomillo de cerdo con salsa de manzana

Publicado el Oct 01, 2015. 4 comentarios

Hoy Raquel, autora de Los Tragaldabas, nos invita a preparar una receta muy fácil que sin duda te entrará por los ojos: un solomillo de cerdo acompañado de una deliciosa salsa que disfrutaréis tu y los tuyos. Anímate a probar, ¡Merece mucho la pena! 

 

receta de solomillo de cerdo

 Ramequín de Le Creuset y Tabla de cortar de madera de acacia T&G

 

Tengo que reconocer que en casa somos muy carnívoros, nos encanta comerla de cualquier manera. Carne de pollo, de cerdo, ternera, cordero todas tienen un sabor particular y nos ofrecen un amplio repertorio de recetas para elaborar con ellas.

Hoy os traigo una deliciosa receta con solomillo de cerdo acompañado de una salsa de manzana digna de este plato que lo hace muy especial. El solomillo de cerdo es una carne muy sabrosa si se cocina de la manera adecuada, muchos pueden pensar que es algo seca pero el secreto está en su cocción. Para conseguir un buen resultado, tan solo tendrás que hacerla a fuego medio, de esta manera se irá sellando por todos los lados de igual manera. No deberás pinchar, ni hacerle cortes, ni aplastar mientras la cocinas para que mantenga todos sus jugos en el interior. Así y con paciencia, el solomillo mantendrá toda su jugosidad y conseguirás el punto deseado.

La sartén de hierro mineral De Buyer es perfecta para este tipo de elaboraciones, reparte el calor perfectamente y gracias a su recubrimiento de cera de abeja hará que no se peguen los ingredientes. Esta sartén ha ocupado un lugar especial en mi cocina, sólo tendrás que tener en cuenta algunos consejos para su uso y su perfecto mantenimiento. Muy versátil, apta para cualquier tipo de calor, elaboradas artesanalmente con hierro fundido y la manera más saludable para cocinar nuestros alimentos.

Siempre ando buscando salsas nuevas para ir variando mis platos, por esto cuando vi el libro Salsas de Karin Leiz no me lo pensé dos veces y lo adquirí. Las salsas dan ese punto diferente a nuestras elaboraciones, haciendo de un plato rico a un plato espectacular. Las salsas son ese acompañamiento perfecto para carnes, pescados, quesos, pastas y en este libro hay una variedad increíble de ellas: salsas de frutas, frías, calientes, emulsiones, dulces, saladas sin duda un libro perfecto para cualquier cocinilla.

 

Sartén mineral B de De Buyer y Libro de Salsas de Karin Leiz

 

Ingredientes

  • 1 o 2 solomillos de cerdo
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal en escamas

Para la salsa:

  • 3 manzanas Golden
  • 3 manzanas Fuji
  • 200ml de zumo de manzana
  • 2 tiras de piel de limón
  • 2 cucharadas de brandy
  • 2 cucharadas de mantequilla
  • 3 cucharadas de miel
  • 1/2 cucharadita de canela en polvo

 

Elaboración

  1. Comenzamos preparando nuestra salsa, para ello pelamos y descorazonamos nuestras manzanas y las cortamos en cuartos.
  2. Las ponemos en nuestra sartén junto con el resto de los ingredientes de la salsa y la llevamos a ebullición.
  3. Ahora toca bajar el fuego y cocer la preparación lentamente durante 20 minutos o hasta que las manzanas estén blanditas.
  4. Dejamos enfriar nuestra salsa.
  5. Sacamos las pieles del limón y aplastamos las manzanas con un tenedor hasta obtener la consistencia deseada. Yo he optado en dejarla gruesa para encontrarme los trocitos de las manzanas, pero si lo prefieres puedes pasarla por un pasapurés para obtener una salsa más fina. Si ves que te queda demasiado espesa puedes añadir un poquito de zumo de manzana para aligerarla.
  6. La guardamos en un bote en el frigorífico hasta el momento de su utilización.
  7. Vamos con el solomillo, para ello ponemos un poquito de aceite de oliva en nuestra sartén y calentamos, una vez caliente bajamos el fuego y añadimos la carne. Cocinamos por todos los lados, girando cada dos minutos para que se vaya haciendo de manera uniforme. Una vez dorada sacamos, añadimos sal en escamas y presentamos junto con nuestra salsa bien caliente.

 

sartén de hierro mineral B de Buyer

Sartén de hierro Mineral B de De Buyer, cuchillo de hierro carbono con mango de boj Pallarès, ramequín de Le Creuset, tabla de cortar de acacia T&G

 

Puedes presentar el solomillo de cerdo en salsa de manzana como plato acabado, o bien usar los ramequines de Le Creuset para servir tu salsa aparte.

Esta salsa es perfecta para usarla en otras muchas elaboraciones, por esto si no usas toda en esta receta guárdala en el frigorífico durante una semana aproximadamente. Sino puedes congelarla para usarla más adelante. Podrás usar esta salsa con asados de pato, de cerdo, de cordero o de ternera.

 

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Mermelada de higos

Publicado el Sep 25, 2015. 2 comentarios

Estas dos últimas semanas hemos estado hablando de las mermeladas caseras, aportando consejos y trucos para su preparación y correcta conservación (puedes ver los posts aquí). ¿Qué mejor propuesta para hoy que una receta para hacer tu propia mermelada? Nos la propone Patri, del blog Sabores&Momentos, es de higos y es ideal para combinar con salados o para disfrutar de su delicioso sabor untada en pan. ¡A disfrutar!

 

cocotte Le Creuset

En la foto, cuchillo de acero carbono de Pallarès, tabla de madera de olivo de Bérard y cocotte redonda Le Creuset

 

Ayyy que casi no llego con esta receta, la temporada de higos está a punto de acabar, pero estoy segura de que en muchos mercados aún los encontráis, al menos yo aquí aún los veo en los supermercados y en los mercados de "pagés" a los que me gusta ir para encontrar la fruta y verdura de temporada con el mejor sabor. Lo bueno es que en realidad, con medio kilo de higos, ya te da para un par de botes de aproximadamente 200ml de mermelada. Y es un fondo de despensa maravilloso para sorprender a los nuestros servida con una buena tabla de quesos, con unas tostas de queso fresco o requesón o incluso para acompañar alguna ensalada y aportarle ese dulzor que nos da ese toque tan especial.

A mi me encanta preparar mis mermeladas en mi cocotte de Le Creuset, pues esa cocción lenta y el calor repartido gracias al hierro colado, hacen que los sabores se intensifiquen y nuestra mermelada tome una consistencia más densa que es como en casa nos gusta. He probado otras maneras y siempre quedan más líquidas y menos concentradas, con lo cual yo sigo fiel a mi maravillosa olla de la que no me desprendo y a la que cada vez doy más usos.

En cuanto a las cantidades de azúcar, nunca en mis mermeladas pongo los porcentajes habituales entre fruta y azúcar, siempre añado bastante menos azúcar y es que en casa no nos gustan excesivamente dulces, aunque para ello debéis tener en cuenta que de esta manera se reduce el tiempo de conservación de la mermelada una vez abierto el frasco…..tengo que reconoceros que en casa ese no es un problema, pues una vez abierto vuela!!!

Yo hoy os traigo una receta sencilla, rápida y fácil. Es un básico de de despensa pero reconozco que como siempre digo: imaginación al poder!! Podéis añadirle especias -canela, clavo, hierbas frescas… E incluso podéis jugar con algún toque de licor. Eso ya lo dejo a vuestra elección.

Vamos con la receta, y espero que os guste!



Ingredientes

800g de higos (preferiblemente negros por su dulzor)
250g de azúcar moreno (podéis utilizar azúcar blanco o incluso mitad y mitad)
Zumo de 1 limón pequeño
Piel de medio limón sin la parte blanca

 

 En la foto, cuchillo de acero carbono de Pallarès y tabla de madera de olivo de Bérard


Preparación

Comenzamos limpiando bien los higos, retirando los tallos y pelando solo aquellos que tengan la piel muy dañada o demasiado gruesa. Troceamos y vamos añadiendo a nuestra cocotte junto con el azúcar, la piel y el zumo de limón. A mi siempre me gusta dejarlos macerar al menos una hora o dos, pues los sabores se intensifican y la pectina del limón actúa como espesante para conseguir esa textura espesita que tanto me gusta en las mermeladas.

Una vez transcurrido el tiempo de maceración, ponemos a fuego lento la cocotte y dejamos cocer unos 20-25 minutos. Pensad que para esta cantidad ese tiempo es suficiente aunque aún os parezca que no ha espesado todo lo que debería, pues al enfriarse aún espesará bastante más.

Retiramos del fuego y sacamos ya el trocito de piel de limón. Si sois de los que os molestan los tropezones es ahora cuando deberíais triturar. En casa nos gustan los trocitos, por lo que mi mermelada no está triturada.

Tendremos ya preparados nuestros botes de cristal (los de la tienda de kitchen Craft -aquí- cierran herméticamente y viene en un conjunto completo) previamente esterilizados e iremos rellenando con la mermelada hasta un dedo por debajo del borde. Si vamos a querer guardarlos en despensa, sencillamente realizaremos el vacío tapando bien nuestros botes y dejándolos enfriar vueltos del revés.

No olvidéis escribir la fecha de envasado y guardarlos en la despensa preservados de la humedad y de la luz.

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Torta rústica arcobaleno

Publicado el Aug 23, 2015. 7 comentarios

Beatriz, la autora del blog To Be Gourmet, nos hace la boca agua con una torta que tanto disfrutaréis caliente como servida fría. Ha seguido una de las recetas que se encuentran en un libro conocido por todos los amantes de la gastronomía italiana, La Cuchara de Plata. ¡Qué disfrutéis de esta deliciosa torta!

 

La cocina italiana es mucho más que pasta y pizza. El año pasado Italia fue país invitado en el congreso San Sebastián Gastronomika y tuve oportunidad de comprobarlo. Massimiliano Alajmo, Massimo Bottura o Niko Romito ofrecen unas cocinas increíbles con esa inspiración mediterránea que hace su cocina tan apetecible.

 

 

Así que cuando supe de la existencia de libro La Cuchara de plata, “Il cucchiaio d’argento”, conocida como la biblia de la auténtica cocina italiana, enseguida supe que tarde o temprano pasaría a formar parte de mi biblioteca culinaria. Este libro incorpora más de dos mil recetas y es una verdadera fuente de inspiración. Incluye además una sección donde se incorporan recetas auténticas de chefs de prestigio, como los dos primeros.

Esas son algunas de las razones por las que adoro este gran libro rojo, y tras hacer alguna de sus recetas como esta deliciosa “Torta rustica arcobaleno” o tarta rustica arcoíris, sé que será uno de esos libros que no se van a quedar en la estantería sino que va a estar permanentemente en mi cocina.

Me encantan las tartas saladas que se pueden preparar con antelación y comer templadas o frías. La torta arcobaleno debe su nombre a sus ingredientes coloridos. Una receta deliciosa y muy nutritiva.


Ingredientes

300gr de harina
200 ml de vino blanco seco
Una cucharada de aceite de oliva para la masa
300gr de espinacas
25gr de mantequilla
100 ml de nata líquida 35% mg
Un pequeño trozo de queso Parmesano
200gr de jamón cocido
2 pimientos rojos
2 pimientos amarillos
200gr de queso en lonchas
1 yema de huevo
Sal
Aceite de oliva virgen extra

En la foto, cuchillo con mango de boj Pallarès y libro La cuchara de plata

 

Preparación

En primer lugar vamos a asar los pimientos, que además de que lleva un tiempo, se tienen que enfriar para que los podamos pelar y cortar en tiras. Así pues los lavamos y los secamos, y luego los embadurnamos de aceite de oliva y los colocamos en una bandeja de horno y ponemos a 150º hasta que la piel se chamusque, (los giramos en mitad del proceso que puede durar unos 45 minutos).

Los dejamos enfriar y nos ponemos con la masa. Para ello tamizamos la harina, la mezclamos con el vino blanco y un poco de sal, y comenzamos amasar. Si es necesario, incorporamos un poco de agua para que al final nos quede una bola elástica y que no se pegue a las manos.

La envolvemos en film transparente y la dejamos treinta minutos en el frigorífico. Mientras tanto en una cacerola, con un poco de agua, hervimos las espinacas unos 5 minutos. Las escurrimos, las cortamos para que estén más pequeñas, y las salteamos otros cinco minutos en una sartén con mantequilla. Añadimos después la nata y el queso Parmesano rallado, removemos para integrar todo bien y salamos.

Pelamos los pimientos que teníamos apartados y los cortamos en tiras separándolos por colores. Para trabajar en casa me gustan los cuchillos de hierro de Pallarès, duran más tiempo afilados y van de maravilla.

Sacamos la masa del frigo, la dividimos en dos y extendemos la primera mitad. La colocamos sobre un molde. Yo he elegido un molde cerámico que me encanta para presentar en la mesa y es comodísimo no tener que trasladar la torta a otro plato diferente, con el riesgo de que se nos estropee al moverla.

 

 

Sobre la masa colocamos el jamón cocido en lonchas, sobre él las espinacas y encima una capa de pimiento por ejemplo el rojo. Sobre él otra capa, ésta de queso en lonchas. El libro recomienda un queso italiano que es el de Fontina, yo he utilizado la variedad Edam y le va muy bien también. La siguiente capa será de pimiento amarillo y luego de nuevo otra vez queso.

Para acabar extendemos la segunda parte de la masa y la cortamos con ayuda de un cuchillo en tiras largas sobre la torta para cerrarla. En la receta las colocan entrelazadas, pero yo he sido un poco comodona y simplemente primero he colocado una hilera y luego otra cruzada por encima.

Para acabar untamos la masa con yema batida para que quede de un bonito color dorado y horneamos a 180º durante unos 45 minutos.

 



Una delicia!

Beatriz

 

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Flaugnarde de frambuesas y nectarinas

Publicado el Aug 02, 2015. 6 comentarios

Cuando Loreto, autora de Sabores de Colores, me presentó la receta que hoy encontrás aquí, me dijo "Claudia, anímate a prepararla porque está súper-rica!". Tras verla, no dudé de sus palabras, porque con las fotos ya queda claro que es una receta que sin duda todos debemos probar. Yo ya lo he hecho, ¡Y confirmo que tiene toda la razón!

 

En la foto, cuchillo con mango de boj Pallarès, y molde cerámico ondulado de Emile Henry

 

El flaugnarde es una receta típica francesa de la región de Limousin, se podría decir que es como el clafoutis con frutas que no sean cerezas. Parece ser que el nombre de clafoutis es sólo para las cerezas, aunque nosotros lo utilicemos para combinaciones varias…

Así que hoy le haremos un hueco al flaugnarde, en esta ocasión de frambuesas y nectarinas, frutas de verano que se encuentran en su mejor momento y que combinan deliciosamente ofreciéndonos un postre realmente delicioso, no excesivamente dulce y con un toque ácido refrescante. Y si además lo prepararemos en uno de los moldes cerámicos de Emile Henry, conseguiremos una cocción perfecta y una presentación de diez, por lo que, casi casi se podría decir que del horno a la mesa.

En casa nos gusta muchísimo preparar este tipo de recetas, y muchos otros, en la variedad de moldes que nos ofrece la marca, y es que además de ser geniales para hornear, para presentar son ideales. ¿O no me diréis que no os encantan para presentar una ensalada, una pasta o un estofado en la mesa?

 

INGREDIENTES (para 6 personas)

3 nectarinas cortadas en láminas
150 gr frambuesas
1 lima (zumo y ralladura)
100 gr azúcar + 2 cucharadas
1 cucharadita esencia de vainilla
4 huevos
150 ml leche entera
150 ml nata
100 gr harina tamizada
1 pizca sal
Mantequilla para el molde
Azúcar glas para decorar

 

En la foto, mortero cerámico Emile Henry, y molde cerámico onldulado Emile Henry

 

ELABORACIÓN

1. Precalentamos el horno a 175º C.

2. Untamos con mantequilla el molde cerámico de Emile Henry y lo espolvoreamos con una de las cucharadas de azúcar. Reservamos.

3. En un bol amplio dispondremos las nectarinas cortadas en láminas, las frambuesas, la ralladura, el zumo de lima y una cucharada de azúcar. Mezclamos con cuidado de no romper las frambuesas y dejamos macerar unos minutos mientras preparamos la crema.

4. Para la crema simplemente disponemos los huevos, los 100 gramos de azúcar, la esencia de vainilla, la harina, la nata, la leche y la pizca de sal en el vaso de la batidora. Batimos hasta conseguir una crema uniforme.

5. Una vez lista la crema distribuimos la fruta en el molde y la cubrimos con la crema.

6. Por último, horneamos durante 40-50 minutos o hasta que la crema esté totalmente cuajada, lo podremos comprobar pinchando en el centro con un palillo para ver si éste sale limpio.

7. Una vez ha cuajado el flaugnarde lo retiramos del horno, lo dejamos templar unos minutos y lo espolvoreamos con azúcar glas.

El flaugnarde, al igual que el clafoutis, se puede tomar frío o templado, ¡cómo más te guste!

 

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Baguettes de tradition

Publicado el Jul 12, 2015. 3 comentarios

¡Empezamos la semana con muy buenas noticias! Dado que muchos de vosotros tenéis ganas de aprender a hacer pan en casa, Eva, autora de Bake-Street, ha aceptado participar en nuestro blog para animaros a emprender este delicioso viaje al mundo panadero: nos trae una receta básica para hacer baguettes en casa. Os animo a leerla, a seguir los consejos que nos da y a saborear un delicioso pan hecho en casa!

 

Hacer pan en casa es una de las cosas más agradecidas y satisfactorias que conozco. No solo es un proceso que nos relaja, sino que además, nos permite disfrutar de pan artesano y recién hecho cada día.


Al principio de empezar esta maravillosa aventura en vuestras casas, os recomiendo que os iniciéis con panes de levadura o prefermentos sencillos tipo poolish o esponja. Una vez que os encontréis cómodos con este tipo de panes, ya podréis dar paso a los de masa madre.

Vamos a ver como elaborar unas baguettes de tradition, las más sencillas en cuanto a proceso y uso de ingredientes.

La baguette es un pan que gusta a todo el mundo, de corteza muy fina y crujiente, con un sabor y aroma muy característico, además de una miga muy suave y esponjosa. Si a todo esto le sumamos que en unas 5 horas máximo podremos disfrutar de ellas, creo que poco más podemos decir… sin duda merece la pena ¡y mucho!

Observaréis que la receta que os dejo a continuación posee poca cantidad de levadura, no la aumentéis para poder terminar antes el proceso. Un pan elaborado con poca levadura se mantiene más tiempo fresco que uno que lleve mucha cantidad, además de hacerlo mucho más saludable y sabroso.

El proceso de formado quizás no quede perfecto en la primera elaboración, pero recordad que el pan es práctica y cuantos más panes hagáis, mejores os saldrán.

Para hornear las baguettes he utilizado el horno cerámico Emile Henry, se trata de un horno muy semejante a un Dutch Oven. En él podemos crear un ambiente perfecto para obtener unas baguettes de miga suave y esponjosa con una corteza muy fina y crujiente.

Al estar elaborado en cerámica, durante el precalentado del horno, permite que el horno de Emile Henry tome mucha temperatura -este paso es fundamental para obtener una gran expansión del pan, volumen, junto con una corteza muy fina y crujiente. Además, al hornearlo en un recipiente cerrado favorecemos la formación de vapor, junto con una previa pulverización sobre el pan, que nos ayudará a obtener mayor volumen y abertura de los cortes.

Si elaboráis la receta con este horno, os recomiendo seguir los pasos que os doy en la receta. Es muy importante que el horno Emile Henry esté previamente precalentado para favorecer un buen horneado de las baguettes además de conseguir una buena expansión del pan y una corteza fina y crujiente.

Este horno cerámico tiene otra peculiaridad, y es que cuando está muy caliente cambia ligeramente de color, pasa de ser rojo a un granate muy oscuro. De este modo podremos saber, cuando lo dejemos enfriar, si sigue caliente.

El resultado son unas baguettes de un sabor y textura extraordinario, ¡ya me lo diréis! Ahora vamos con el proceso.

 

En la foto, horno cerámico para baguettes d'Emile Henry



Ingredientes (para 3 baguettes)

300 g de harina panadera con una fuerza W=180-190
50 g de harina floja de repostería
245 g de agua
0,8 - 1 g de levadura seca ó 2,4 - 3 g de levadura fresca
6,3 g de sal marina
1,7 g de malta tostada


Elaboración

Preparamos la masa de nuestras baguettes:

En un bol amplio añadimos los dos tipos de harina y mezclamos con ayuda de una espátula de silicona. Incorporamos el agua y mezclamos hasta amalgamar completamente ambos ingredientes, no debe quedar ninguna parte de harina seca.

Para mezclarlo podemos hacerlo de manera manual o bien en una amasadora y utilizando el gancho, mezclaremos siempre a la velocidad más baja durante 2 minutos máximo.

Tapamos la masa con un paño de algodón y dejamos realizar la autolisis durante 60 minutos.

Este paso permitirá que la proteína de la harina se hidrate facilitándonos el amasado posterior, además de ayudarnos a obtener un mayor volumen de nuestros panes.

Pasado este tiempo de reposo añadimos la levadura. Os recomiendo utilizar la levadura seca de panadera, se integra mucho mejor en la masa y cuesta menos desleírla. Amasamos bien, realizando el amasado francés, procurando integrarla completamente. Luego incorporamos la sal y procedemos a amasar de nuevo hasta que se integre por completo.

 

¿Cómo se realiza el amasado francés?

Colocamos las manos como palas, con los dedos juntos, de este modo evitaremos dejar huecos por los que se pueda colar la masa. Cogemos parte de la masa por uno de los extremos, como si fuésemos a coger un bocadillo, y apoyando ligeramente los pulgares sobre esta, levantamos la masa hacia arriba y soltamos la masa sobre la superficie de trabajo plegando hacia delante y soltando el extremo que teníamos cogido. Repetimos este proceso varias veces.



El amasado entre la incorporación de la levadura y la sal no deben ser extensos, los justo para distribuirlos en la masa y que no se dispersen por la mesa de trabajo. Para elaborar este pan no debemos amasar concienzudamente, debemos realizar un amasado corto.

Una vez que tenemos integrados ambos ingredientes en la masa, realizamos 3-4 plegados más con el amasado francés e introducimos la masa en un recipiente hermético o bol previamente engrasado con aceite de oliva. Tapamos con su tapa correspondiente o film, para evitar que la masa se encostre, y dejamos hacer una primera fermentación de 3 horas en bloque.

Durante estas 3 horas tendremos que hacer plegados en la masa durante la primera hora cada 20 minutos. Las siguientes 2 horas dejaremos levar la masa sin necesidad de tocarla a unos 27-28ºC máximo.

 

¿Cómo se realiza un plegado?

Pasados los primeros 20 minutos, destapamos nuestro reciente/bol y nos humedecemos las manos con agua fría, de este modo podremos manipular la masa sin que se nos adhiera en exceso.

Con los plegados formaremos una especie de cuadrado con nuestra masa. Imaginemos que nuestro recipiente es cuadrado, es más fácil de visualizar, cogemos uno de los extremos de la masa, levantamos ligeramente hacia arriba y plegamos sobre la masa. Giramos el recipiente 180º, cogemos el otro extremos de la masa y plegamos sobre sí misma.
Giramos el recipiente 90ºC, cogemos el extremo de la masa y plegamos dejando caer la masa sobre sí misma. Finalmente, giramos el recipiente 180ºC, cogemos el último extremos de la masa y plegamos sobre sí misma.

Tapamos y dejamos reposar otros 20 minutos.

Una vez pasado el tiempo de la fermentación en bloque, la primera fermentación, tendremos que preformar nuestras baguettes.



Preformamos y formamos las baguettes:


Enharinamos la superficie de trabajo, no debemos hacerlo muy ligeramente pero tampoco en exceso!, podrán quedar restos de harina entre los pliegues de masa, y volcamos la masa.

Dividimos en tres porciones iguales, serán alrededor de 200 g cada una, y preformamos. Para ello cogeremos cada pieza, serán como pequeños rectángulos, y plegaremos el extremo derecho sobre la masa y después el extremo izquierdo. No debemos ejercer demasiada tensión en las piezas porque se desgasificarían demasiado y el trabajo realizado hasta ahora lo echaríamos a perder.

Tapamos las piezas con un paño de algodón y dejamos reposar de 15-20 minutos.

 

 

Pasado este tiempo, procedemos a formar nuestras baguettes.


Tendremos preparado una couche de lino o en su defecto un mantel de lino o algodón muy amplio, enharinamos generosamente. Reservamos.

Para formar las baguettes es muy importante que, antes de nada, tengamos presente la longitud que nos permite dar el horno Emile Henry a nuestras baguettes, de lo contrario sobresaldrían por fuera y no podríamos hornearlas bien.

Cogemos una de las piezas, dejamos tapadas el resto, y la colocamos frente a nosotros. La masa será, más o menos rectangular y la parte más larga será horizontal a nosotros.

Debemos “enrollar” la masa en tres ocasiones para formar la baguette entera. La mano derecha nos servirá de guía y la mano izquierda irá sellando la masa que “enrollamos”.

Colocamos el dedo pulgar derecho en el extremos superior izquierdo de la pieza de masa, con el resto de los dedos ayudaremos a levantar la masa para enrollarla sobre sí misma.

Debéis tener presente que este paso debemos hacerlo 3 veces, de modo que calculéis visualmente cuanto debéis enrollar.

La mano izquierda irá sellando, nos ayudaremos del dedo índice y corazón, la masa que está siendo enrollada para favorecer el formado y ejercer tensión. Haremos este paso hasta enrollar toda la pieza por primera vez.

Una vez que tenemos realizada esta primera parte debemos repetir el proceso con una segunda vuelta y, finalmente, con una tercera. Al terminar este paso obtendremos un cilindro de masa con el plegado de la última unión mirando hacia nosotros.

Deslizamos suavemente sobre la base de la baguette una rasqueta para separar la masa de la superficie de trabajo en caso de que se haya adherido.

Ahora tendremos que dar algo de longitud a la baguette, recordar no sobrepasar el largo que nos permite el horno.

Colocamos ambas manos sobre el cilindro de masa y, con movimientos suaves y de balanceo, iremos deslizando cada una de las manos hacia los extremos. No debemos insistir demasiado en este paso, podríamos desgasificar la masa y perjudicar el formado.

Cogemos la baguette y colocamos sobre la couche. Repetimos este paso con las otras dos piezas.

Al colocar las baguettes en el lino debemos crear unas huecos levantando la couche entre baguette y baguette. Espolvoreamos un poco de harina por la superficie, tapamos y dejamos levar alrededor de 60-75 minutos.

Si no tenemos pala para trasportar las baguettes de la couche al horno podremos hacer lo siguiente. Colocamos una tira de papel de horno sobre la couche y sobre estas colocaremos la baguette, de modo que una vez que haya levado nos permitirá desplazarla al horno sin tener que manipularla con las manos, ya que corremos el riesgo de estropearla.

No tenemos que dejar levar las baguettes en el horno de baguettes, como se especifica en el manual, porque necesitamos precalentarlo bien antes de utilizarlo para poder obtener buenos resultados tras el horneado.

Cuando queden 45 minutos para hornear las baguettes, precalentaremos el horno de Emile Henry: introducimos el horno cerámico, base y tapadera, sobre la rejilla y en la parte más baja, precalentamos a 250ºC.

 


Pasado el tiempo de levado preparamos nuestras baguettes para hornearlas:

Una vez que hemos precalentado el horno y vayamos a introducir las baguettes, lo ideal es transportarlas sobre tiras de papel sulfurizado o de horno. Será muy cómodo para nosotros poder moverlas sin quemarnos. En caso de que tengas una pala, puedes transportarlas en ella y deslizar sobre el horno de Emile. En ese caso te recomiendo engrasar ligeramente con aceite de oliva y espolvorear harina sobre las cavidades del horno, antes de calentarlo siempre! (a medida que vayas dando uso al horno, los huecos dejarán de adherirse a las barras).

Destapamos las baguettes y procedemos a realizar los cortes antes de pasarlas al horno. Lo haremos con una cuchilla o lame ligeramente humedecida.

Este paso debemos hacerlo justo en el momento previo a hornear, no podemos greñar las baguettes y dejarlas así unos minutos antes de introducirlas en el horno.

Los cortes no deben ser inclinados, son prácticamente rectos y debemos hacer de 3 a 4 cortes en la baguette. Realizamos el primer corte, más o menos en el centro de la baguette con un movimiento rápido y seguro, no debemos dudar ni volver a cortar sobre un corte.
El siguiente deberemos hacerlo a partir de la tercera parte del primero, podríamos decir que más o menos se solapan en altura.

 

En la foto, panes presentados en la cesta de alambre de Kitchen Craft (izquierda), y cuchillo con mango de boj Pallarès.


Una vez que hayamos greñado las tres baguettes, pulverizamos con un poco de agua sobre ellas y las introducimos en el horno cerámico: con mucho cuidado retiramos la tapa del horno cerámico, con unos guantes de horno, y la dejamos sobre una superficie que no pueda dañar, la vitrocerámica por ejemplo. Pasamos las baguettes, lo más rápido posible, al horno de Emile Henry, y los dejamos sobre los huecos. Tapamos de nuevo con la tapa del horno cerámico, cerramos nuestro horno y horneamos durante 10 minutos a 250ºC.

Transcurrido este tiempo, bajamos la temperatura a 240ºC y horneamos 10 minutos más. Finalmente retiramos la tapadera del horno cerámico, siempre con ayuda de unos guantes, y horneamos alrededor de 4-5 minutos con aire a una temperatura de 220ºC.

Es importante que estos minutos finales sean con aire porque nos favorece el dorado homogéneo de las baguettes además de retirar el exceso de humedad favoreciendo obtener una corteza fina y muy crujiente.

Pasado el tiempo de horneado, sacamos y dejamos enfriar sobre una rejilla.


CONSERVACIÓN: Este pan tiene poca vida útil, lo ideal es consumirlo el mismo día que lo elaboramos o congelarlo, muy bien envuelto en film, una vez que ha enfriado por completo. 

 

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Mi experiencia con los cuchillos Pallarès

Publicado el Apr 28, 2015. 1 comentario

He visto y usado los cuchillos Pallarès toda mi vida. Han corrido en la cocina de mis abuelos y de mi madre. Aún recuerdo entrar a alguna tienda del pueblo cogida de la mano de mi mamá para ir a comprarlos. Estoy acostumbrada a ellos y les tengo cariño, y por ello fue un placer y una ilusión, debo admitirlo, incorporarlos a la tienda.

Pero cuando se tiene tanto cariño a algo a veces cuesta ser objetiva, así que le pedí a Virginia, autora de Sweet&Sour, que ya que hace semanas que los usa en su cocina (¡desde que nos preparó estas deliciosas fotos!), nos diera su opinión sobre ellos. Así que con ésa os dejo.

 

 

Hasta hace unos meses los cuchillos Pallarés eran para mi unos auténticos desconocidos. Reconozco que los veía en prestigiosos blogs extranjeros formando parte del atrezzo de sus fotografías. Los miraba con ojos de deseo, pero tan solo era eso, un deseo, porque solo lograba localizarlos en tiendas on line, también extranjeras con altos costes de envío.

 

 

Así que como os podéis imaginar cuando Claudia, de “Claudia&Julia”, se puso en contacto conmigo para formar parte del proyecto de lanzamiento de estos cuchillos, y me contó que los fabricaban en Solsona (Lérida) por una empresa familiar, no daba crédito.

Parece mentira que un producto artesano y de tanta calidad como los cuchillos Pallarès fuesen hasta hace un mes escaso, casi unos auténticos desconocidos para la gran mayoría del público que no vivimos en la zona.

La historia de los cuchillos Pallarès se remonta a 1917, cuando los hermanos Pallarès comenzaron a fabricar estos cuchillos y navajas en el pueblo Leridano de Solsona. Desde entonces, estos cuchillos han formado parte de la historia de las distintas generaciones de las familias de la comarca, y actualmente se siguen fabricando de la misma forma artesanal por esta empresa familiar, dirigida ya por la tercera generación de los hermanos Pallarès. Sin duda para Solsona Pallarès es una marca que ha dejado una huella especial en esta localidad.

 

 

Cada uno de estos cuchillo se fabrica y afila a mano por maestros artesanos. Este es uno de sus secretos. Este y el hecho de utilizar materiales de primera calidad, como son el hierro (acero carbono) de su hoja y las maderas de boj y haya de sus empuñaduras.

El hierro a diferencia del acero empleado por la mayoría de cuhillería que se comercializa, resulta más ligero, y mantiene el filo en perfecto estado durante más tiempo.

Lo primero que llama la atención de estos cuchillos es su particular diseño. Nada que ver con los cuchillos tradicionales. Un diseño de seguro innovador para la época en que comenzaron, pero que hoy continua estando vigente, porque aúna tradición y diseño en esos mangos de madera de boj redondeados.
Sin embargo la cosa no queda ahí. La primera cuestión que me llamó la atención cuando los tuve en mi mano, fue lo ligeros que resultan y por ello lo sencillo que es utilizarlos. A la hora de pelar alimentos, es casi como una extensión de la propia mano.

 

 

El mango con esa redondez se adapta a la perfección a la mano y resultan como os digo fáciles de usar, tanto en la cocina como en la mesa (de hecho, ese mismo diseño de cuchillo existe con hoja de acero inoxidable, pensado para su uso en la mesa).

En cuanto a los modelos con mango de haya son igualmente ligeros, y si os soy sincera los utilizo casi tanto o más que los de mango de boj, porque tienen una medida ideal para cortes algo más grandes, como carne y verduras de mayor tamaño.

 

 

Para el afilado de estos cuchillos de acero carbono, es recomendable el uso de las piedras de afilar, que mantendrán el filo en perfecto estado.

Tan solo hay que tener en cuenta que cuando los usemos debemos secarlos perfectamente y, si no los vamos a usar en un tiempo, conviene extender una gotita de aceite para protegerlos. Por lo demás doy fe que estos cuchillos pasan de generación en generación, como ocurre con las cocottes de hierro y otros productos de calidad. Adquiriendo con el tiempo una pátina que los hace especiales.

Y lo mejor, se trata de cuchillos de calidad con un especial diseño, a un precio ajustadísimo para un producto de estas características. Porque siempre nos han dicho que los cuchillos buenos, son caros. Y esta regla se quiebra con los Cuchillos Pallarès, que nos ofrece calidad a precios totalmente razonables.

Así que no me queda más que agradecer a Claudia & Julia el haber introducido los cuchillos Pallares Solsona en su catálogo, que hasta hace poco más de un mes, se podían encontrar antes en los mercados americanos y neozelandeses que en nuestro propio mercado.

 

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