Una de las mejores épocas del año para los golosos es Navidad, sin lugar a dudas. Podemos encontrar un surtido muy amplio y variado, de modo que es totalmente imposible no sentirnos satisfechos. Me incluyo, porque soy muy golosa.

A la hora de presentar postres durante estos días, hay un clásico que nunca falla y con el que siempre quedaremos muy bien, el famoso tronco de Navidad o Yule Log. Este postre tiene muchas ventajas, partiendo de que se trata de una elaboración muy sencilla de llevar a cabo, que nos permite prepararlo con antelación y, además, es muy versátil. Sin olvidar que lo podemos transportar a casa de amigos o familiares sabiendo que llegará en perfecto estado.

En mi caso os dejo un relleno de crema mascarpone y cereza, pero podéis cambiarlo por otro si lo deseáis; crema pastelera, Chantilly, nata con cacao, café, caramelo, turrón… La opción que más os guste. La decoración es muy sencilla y vistosa, nos dará poco trabajo. Algo que es muy importante durante estos días, sobre todo si nos toca preparar cenas o comidas en casa.

Origen del Tronco de Navidad

El origen de esta elaboración remonta a la tradición precristiana en la que quemaban un tronco grande de madera, preferiblemente de árboles frutales, para celebrar el solsticio de invierno. El fuego avivaba la energía para comenzar el año nuevo, alejando de este modo la oscuridad que pudiera rondar nuestras vidas.

Para hacer este ritual, debían seguirse unos pasos concretos. El tronco debía ser encendido por el mayor o menor de la familia y, en algunas ocasiones, se lleva a cabo con cenizas del tronco quemado del año anterior. Este debe arder, como mínimo, durante 3 días y durante ese periodo debe regarse con vino, aceite o agua.

Esta costumbre, tan peculiar, fue recuperada por la iglesia católica e incorporada a los rituales navideños.

En el s. XIX, con la llegada de las estufas en los hogares, hizo que se modificara la tradición y se sustituyese este tronco de leña por un postre que lo simulara surgiendo así el tronco de navidad

Ingredientes

Para el bizcocho:

  • 120 g de harina floja de repostería
  • 20 g de Maicena
  • 5 huevos L (claras y yemas separadas)
  • 150 g de azúcar
  • 60 g de leche entera
  • 80 g de mantequilla sin sal, fundida y enfriada
  • 5 g de levadura química o impulsor
  • Una pizca de sal

Para la crema de mascarpone y cereza: 

  • 200 g de queso mascarpone
  • 200 g de nata líquida para montar
  • 90 g de mermelada de cerezas
  • Unas gotas de extracto de cereza o guinda (facultativo)
  • 4-5 cerezas confitadas troceadas

Para la Ganaché de chocolate:

  • 200 g de chocolate negro puro
  • 135 g de nata líquida para montar

Para decorar:

  • Grosellas frescas
  • Ramas de romero, eneldo, tallos/hojas de zanahoria fresca…
  • Piñas y velas (facultativo)
  • Sprinkles dorados con motivos navideños

Preparación

PRIMER DÍA:

Preparamos el bizcocho

  1. Precalentamos el horno a 180ºC con calor arriba y abajo.
  2. Forramos la bandeja rectangular de 25 x 38 x 2,5 cm de KitchenAid con papel de horno, reservamos. Para favorecer que el papel quede adherido, untaremos la bandeja con un poco de mantequilla o spray desmoldante.
  3. Tamizamos la harina junto con la Maicena, la levadura química y la sal. Reservamos.
  4. Separamos las yemas de las claras. Reservamos.
  5. Batimos en un bol las yemas junto con la leche y la mantequilla fundida y enfriada.
  6. Incorporamos a la mezcla de yemas la mezcla de harina. Mezclamos hasta homogeneizar y reservamos.
  7. Montamos las claras, en el momento en el que comiencen a espumar, comenzamos a integrar el azúcar poco a poco hasta añadir su totalidad. Batiremos, aumentando la velocidad de manera gradual sin llegar al máximo, hasta obtener un merengue de picos suaves. No debemos montar las claras para obtener un merengue firme y seco.
  8. Una vez que tengamos el merengue listo, comenzamos a incorporar a la mezcla de yemas y harina que preparamos con anterioridad. Lo haremos por tandas y con movimientos suaves y envolventes.

Volcamos en el molde y horneamos

  1. Vierte la mezcla en la bandeja de hornear y alisa la superficie con una espátula o rasqueta.
  2. Introduce en el horno a media altura y hornea durante 17-18 minutos.
  3. Sacamos, desmoldamos y dejamos enfriar sobre una rejilla.

Set de 5 moldes metálicos KitchenAid, bol de cerámica blanco floral KitchenAid y set de 3 rasquetas Küchenprofi.

Preparamos la crema de mascarpone y cereza

* La nata debe estar al menos 24 horas en el frío.

* El bol donde montamos la nata debe estar frío. Os recomiendo utilizar uno de aluminio e introducirlo en el congelador 20 minutos antes de disponernos a montar la nata.

  1. Vertemos la mermelada junto con el queso mascarpone en el bol de la KitchenAId y mezclamos con la varilla.
  2. Incorporamos la nata y volvemos a mezclar con la varilla, lo haremos a velocidad media alta.
  3. Batimos hasta que obtengamos una nata con mucho cuerpo. Cuidado de no sobre batir o haremos mantequilla.
  4. Pasamos la crema a un bol, cubrimos el bol con film y refrigeramos hasta el momento que vayamos a usarla.

Preparamos el bizcocho para enrollar

  1. Con cuidado, retiramos el papel de horno y preparamos otro nuevo.
  2. Cortamos los extremos del bizcocho para obtener un resultado limpio.
  3. Extendemos la crema de mascarpone y cerezas por la superficie con ayuda de una espátula. Debemos disponer mayor cantidad de relleno en la parte del bizcocho que comenzaremos a enrollar. Y, a medida que avanzamos disponiendo el relleno hacia la parte que será la parte final del enrollado, iremos reduciendo el grosor del relleno. De este modo evitaremos que al enrollarlo, nos quede un excedente de crema en la zona final.
  4. Disponemos las cerezas confitadas troceadas sobre la crema de cereza y mascarpone.
  5. Enrollamos con cuidado sobre sí mismo. Una vez que esté enrollado, estiramos del papel y nos ayudamos de la rasqueta para ajustar y apretar el rollo.
  6. Enrollamos en el papel de horno, cubrimos con film y refrigeramos durante 2-3 horas o bien hasta el día siguiente.


SEGUNDO DÍA:

Preparamos la ganache de chocolate

  1. Troceamos el chocolate negro, reservamos.
  2. En un cazo añadimos la nata líquida, colocamos a calor medio y dejamos que llegue a una suave ebullición.
  3. Retiramos del calor, añadimos el chocolate troceado y dejamos reposar durante 2 minutos.
  4. Con ayuda de unas varillas mezclamos hasta lograr una textura homogénea y sedosa.
  5. Vertemos en un bol, cubrimos con film y dejamos enfriar.
  6. Una vez que haya enfriado, guardamos en el frigorífico durante 1-2 horas. Debemos lograr una consistencia untable, pero no dura. Si la dejamos enfriar demasiado, tomará demasiada consistencia y no podremos extenderla sobre el tronco de Navidad.

Cubrimos con la ganache de chocolate

  1. Cortamos los extremos del roscón para darle un acabado más “limpio”. En mi caso corté un poco más para poder ajustarlo a la bandeja que iba a utilizar para presentarlo. Tapete para hornear De Buyer
  2. Con ayuda de una espátula, cubrimos todo el tronco de Navidad con la ganache de chocolate.
  3. Procuraremos tener cuidado a la hora de cubrir la parte inferior intentando hacerlo lo mejor posible.
  4. A medida que disponéis la ganache por la superficie, esta irá solidificando. Si lo deseáis, podéis rallar la superficie con ayuda de un tenedor para dar más textura al tronco. En mi caso di textura con ayuda de la espátula.

Tapete para hornear De Buyer

Decoramos el tronco de Navidad

  1. Colocamos sobre el tronco grosellas frescas, hojas de eneldo y tallos de zanahoria (para simular las hojas). Podéis usar romero si lo deseáis.
  2. Podemos colocar alguna piña si lo deseamos también y unos sprinkles dorados con motivos navideños.
  3. Pinchamos unas velas en la superficie y las encendemos.
  4. Servimos.

 

NOTAS:

  • Debemos tener mucho cuidado a la hora de integrar el merengue en la masa para evitar bajarlo y obtener una masa muy fluida que, además, no tendrá un resultado tan esponjoso.
  • En caso de no disponer de esta bandeja para hornear, podemos escudillar la masa con ayuda de una manga pastelera sobre una bandeja perforada, previamente forrada con papel de horno.
  • No es necesario enrollar el bizcocho una vez cocido. El resultado es un bizcocho muy elástico que nos permitirá enrollarlo sin temor a que se nos agriete.
  • Si lo deseamos podemos empapar el bizcocho con un poco de almíbar, incluso con un ligero toque de ron.
  • El relleno es totalmente facultativo, podéis adaptarlo a vuestros gustos.
  • Vigilad la ganache cuando la refrigeréis para lograr la consistencia adecuada para cubrir el tronco. Si la dejamos mucho tiempo, puede endurecer demasiado.
  • La cobertura de chocolate ayudará a preservar la jugosidad y ternura del bizcocho.
  • Podemos conservarlo, refrigerado, durante 2-3 días.

Un postre con el que sin duda sorprenderéis a vuestros amigos y familiares, este tronco de Navidad es una opción estupenda para finalizar una comida, cena o incluso para disfrutar a media tarde.

Si os animáis a prepararlo, ¡nos encantará saber qué tal os ha ido!

Autora de la receta: Eva de Bake Street

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