Recetas de cocina tradicionales y saludables



Semifrío de nectarinas en molde Nordic Ware

Publicado el Jun 23, 2016. 6 comentarios

semifrío de nectarinas en molde bundt nordic ware

La receta de hoy es ideal: ¡deliciosa, refrescante y sin necesidad de encender el horno! Beatriz, autora de To Be Gourmet, nos presenta un semi-frío de nectarinas con una presentación muy original gracias al usos a los moldes Nordic Ware. ¡No te la pierdas!

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Receta de coca de Sant Joan

Publicado el Jun 19, 2016. 1 comentario

receta de coca de sant joan

Carmen, autora de Yerbabuena en la Cocina, nos trae la receta para disfrutar de la noche de San Juan de la mejor forma: con una deliciosa coca de crema, piñones y fruta confitada. ¡Te animo a prepararla en casa!

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Recetas dulces en mini-cocotte: ¡Coulant de chocolate y un delicioso mug cake!

Publicado el May 19, 2016. 4 comentarios

recetas dulces en mini-cocotte

¡Hoy sacamos artillería pesada! Seguro que con un delicioso y vicioso coulant de chocolate, o con una receta tan fácil y rápida como las mugs cakes, triunfarás en el día a día... ¡O cuando tengas invitados en casa! Se trata de dos recetas muy fáciles pero super resultonas que puedes preparar en las preciosas mini-cocottes de Le Creuset.

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Bizcocho marmolado en cocotte

Publicado el May 15, 2016. 3 comentarios

Muchos teníais ganas de volver a tener una receta de bizcocho en cocotte. Habíamos hecho ya alguno en ellas, y quedan tan fantásticos que no hemos podido dejar de repetir. El de hoy nos lo trae Rosa (Pemberley Cup&Cakes), y sí, resulta tan rico como parece. ¡A disfrutar!

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Libros de cocina para sorprender

Publicado el Apr 13, 2016. 4 comentarios

¿Sabéis cuánta ilusión se reparte regalando un libro de aquello que es tu pequeña pasión? Regalar un libro de cocina puede parecer un tópico pero, sinceramente, pienso que el libro adecuado puede despertar un deseo escondido, arrancar una sonrisa soñadora o convertirse en el motivo de empezar una etapa nueva. Porqué todos tenemos algunos caprichos, algunos deseos o algunas ilusiones vinculadas a la cocina, y de libros hay una gran variedad -¡Estoy segura que el libro adecuado puede en muchos casos sorprender!

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Mona de pascua tradicional

Publicado el Mar 17, 2016. 6 comentarios

mona de pascua

Estamos a las puertas de Pascua, y si hay algo que los niños esperan deseosos es la mona de Pascua. Si bien a día de hoy existen muchas versiones y variedades, os animamos a preparar una de las más tradicionales. Ésta es la receta que nos trae Rosa, de Pemberley Cup&Cakes, la receta de la mona de Pascua tradicional. ¡Qué tengáis una Pascua muy dulce!

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Tartaletas de crema con frambuesas

Publicado el Feb 11, 2016. 0 comentarios

receta de crema en tartaletas

Rosa, de Pemberley Cup&Cakes, nos trae hoy unas deliciosas tartaletas de crema ideales para sorprender a tu pareja o invitados. Además, es una receta fácil de preparar siguiendo sus indicaciones, con lo que te invito sin duda a prepararlas en casa!

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Tarta tatin de manzana

Publicado el Jan 31, 2016. 17 comentarios

receta de tarta tatin

Carmen, a quien conoces de Yerbabuena en la Cocina, nos trae un clásico de la repostería francesa que ha llegado a popularizarse en todo el mundo. Como dice ella, la tarta tatin es la reina de las tartas de manzana. Delicada, rica en sabor y, además y al contrario de lo que puede parecer, ¡Muy fácil de preparar!

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Mousse de chocolate light

Publicado el Jan 10, 2016. 5 comentarios

mousse de chocolate light

Carolina, autora de La Cocina de Carolina, nos trae una receta dulce que puedes preparar sin remordimientos: este mousse de chocolate, con base de aguacate, es fácil de preparar, ligera ¡Y muy sabrosa!

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Receta para preparar tu Roscón de Reyes en casa

Publicado el Dec 27, 2015. 24 comentarios

Se acerca un día muy especial, el día de Reyes. Es especial para los niños, por los regalos que los tres Reyes Magos les habrán dejado; y especial para la familia, dado que son muchas las que aprovechan para festejar juntos ese día. Y en esa mesa no faltará de postres ¡un tradicional roscón de Reyes!

¿Qué más hermoso que poder disfrutar del que uno mismo ha preparado? Hacerlo en casa es más fácil de lo que pueda parecer: la receta de roscón de Reyes nos la trae Rosa, autora de Pemberley Cup&Cakes. Sólo falta algo de paciencia para hacerla, dado que requiere sus tiempos de fermentación y levado, pero seguir los pasos veréis que no es complicado y Rosa los detalla estupendamente bien. ¡A por ello!

 

Reconozco que hacer nuestro propio Roscón de Reyes en casa por primera vez puede resultar algo intimidatorio si no estamos familiarizados con este tipo de masas, pues requieren planificar el tiempo con antelación, armarnos de paciencia y dedicarle algo más de atención que a otras recetas algo menos laboriosas. 

Sin embargo, creedme si os digo que en absoluto se trata de una proeza inalcanzable, reservada para unos pocos elegidos. En realidad, cualquiera que se lo proponga es capaz de salir airoso de este envite; tan solo hemos de respetar los tiempos y los distintos puntos de la receta y comprobaremos emocionados que todo nuestra dedicación habrá estado bien invertida en el momento en que saboreemos el primer bocado. Os garantizo que si vais paso a paso, os espera una miga increíblemente fragante y llena de ternura que os lo pondrá verdaderamente difícil a la hora de decidir cuándo parar. Vamos, éxito asegurado. 

 

receta auténtica de roscón de reyes

Stand de mármol y madera Kitchen Craft y cuchillo de pan Pallarès

 

Aun así, os he de prevenir antes de seguir tentándoos; en casa llevamos haciendo nuestro Roscón de Reyes desde hace ya varios años y ahora es casi impensable que nos podamos conformar con cualquier versión comercial. Además de la satisfacción de disfrutar de una receta tradicional preparada por nosotros mismos y la tranquilidad de haber elegido personalmente cada uno de los ingredientes, el aroma que queda en casa dura días, incluso antes de empezar a hornear, y es absolutamente irresistible.


Ingredientes (para 1 roscón grande o 2 roscones medianos)

Todos los ingredientes han de estar a temperatura ambiente, salvo que se indique lo contrario.


Para el prefermento

  • 125ml de leche entera, tibia
  • 5gr de levadura fresca de panadería
  • 130gr de harina de fuerza


Para la masa principal

  • 125gr de azúcar superfino
  • Ralladura de medio limón (sólo la parte amarilla)
  • Ralladura de media naranja (sólo la parte naranja)
  • 10gr de levadura fresca de panadería
  • 3 cucharadas de leche entera, tibia
  • 390 - 425gr de harina de fuerza
  • 2 huevos (M)
  • 1 ½ cucharadas de agua de azahar
  • 1 cucharada de miel suave (azahar, acacia, etc.)
  • ¼ cucharadita de sal
  • 115gr de mantequilla sin sal
  • Aceite vegetal para engrasar


Para la decoración

  • 1 huevo batido
  • Azúcar perlado (o en su defecto, azúcar blanco humedecido con unas gotas de agua)
  • Fruta confitada al gusto
  • Almendras laminadas
  • Haba seca, figuritas varias (opcional, aunque nunca de plástico)


*1 cucharada=15 ml ; 1 cucharadita=5ml*

Elaboración

Del prefermento

1. En un cuenco mediano, desleímos la levadura en la leche tibia (¡ojo, no debe llegar a calentarse, sólo ligeramente tibia al tacto!). Dejamos reposar 1 minuto.

2. En otro cuenco aparte, colocamos la harina, hacemos un hueco en el centro y, poco a poco, vamos añadiendo la mezcla de leche y levadura mientras removemos con una espátula o cuchara de madera hasta que quede todo bien integrado en una masa densa y bastante pegajosa.

3. Cubrimos con film transparente y refrigeramos durante toda la noche (de 8 a 12 horas máximo).

 

prefermento

El prefermento, con una textura pegajosa y densa

 

4. Por la mañana, retiramos del frigorífico (a pesar del frío, la masa habrá crecido y esponjado visiblemente) y dejamos que se aclimate a temperatura ambiente durante 1 ½ horas aprox. hasta que pierda el frío por completo.

 

De la masa principal

1. En un cuenco mediano, friccionamos a conciencia el azúcar y las ralladuras de los cítricos con la yema de los dedos hasta que adquiera un aspecto como de arena húmeda y se hayan liberado los aceites de la piel de la fruta. Reservamos.

2. Mientras tanto, en un cuenco pequeño, desleímos la levadura en la leche tibia (de nuevo, nunca caliente) y mezclamos hasta disolver. Dejamos reposar 1 minuto.

3. En otro cuenco grande colocamos inicialmente 390 g de la harina de fuerza y hacemos un hueco en el centro con ayuda de una espátula (si vamos a utilizar un robot de cocina o amasadora eléctrica para amasar, usaremos su propio cuenco y el accesorio de gancho amasador).

4. A continuación, vertemos en el hueco formado la mezcla de leche y levadura, el azúcar aromatizado, los huevos, la sal, el agua de azahar y la miel y mezclamos lentamente hasta que queden todos los ingredientes bien integrados; acabaremos con una masa densa, firme y algo seca todavía.

5. Seguidamente, añadimos el prefermento que habíamos preparado y empezamos a amasar con suavidad hasta conseguir una masa suave y homogénea.

 

A la izquierda, masa principal antes de añadir el prefermento; a la derecha, masa con el prefermento añadido y ambas masas están ya bien integradas

 

6. Una vez tengamos ambas masas perfectamente integradas, empezamos a añadir la mantequilla en varias tandas (yo la he ido dividiendo hasta en 5 adiciones) de forma gradual y sin dejar de amasar; no añadiremos más mantequilla hasta que no se haya incorporado la porción anterior por completo. Es posible que, en ocasiones, lleguemos a pensar que la masa se ha echado a perder porque adquirirá un aspecto muy poco cohesionado, pero sólo es cuestión de seguir amasando y todo irá tomando forma. 

7. Una vez incorporada toda la mantequilla, seguimos amasando con algo más de energía durante unos 8-10 minutos (algo más si amasamos a mano) hasta conseguir una masa suave y elástica, aunque será algo grasa. Si quedara demasiado pegajosa, podemos añadir los 35 g de harina restantes, cucharada a cucharada, hasta obtener la textura deseada (es posible que no sea necesario añadirla toda). Sabremos que nuestra masa está bien amasada cuando se despegue sin dificultad del cuenco (o de nuestras manos y de la superficie de trabajo); eso significará que el gluten se ha desarrollado correctamente. Para asegurarnos, cogemos una pizca de masa entre los dedos pulgar e índice de ambas manos, estiramos con suavidad y comprobamos si se forma una membrana traslúcida y lisa. Si es así, ya está lista.

8. Seguidamente, damos forma de bola a la masa con las manos, colocamos en un cuenco amplio, previamente engrasado con una fina película de aceite vegetal, cubrimos con film transparente y dejamos reposar en un lugar cálido y alejado de las corrientes de aire durante 1 – 1 ½ horas (puedes ayudarte de un reloj de cocina) o hasta que haya duplicado su volumen aproximadamente.

 

Masa antes y después del levado

 

9. Pasado este tiempo, colocamos la masa con cuidado sobre una superficie de trabajo, la desgasificamos presionándola suavemente con los nudillos unas 4-5 veces, cubrimos con el film transparente (sin ajustar) y dejamos que se relaje durante unos 10 minutos.

10. Si vamos a hacer dos roscones, dividimos ahora la masa en dos partes iguales cortándola con un cuchillo grande y bien afilado o una rasqueta de panadero (nunca partiéndola con las manos) y boleamos cada parte (o toda la masa si vamos a hacer un único roscón) hasta conseguir una buena tensión en la superficie. Una vez más, dejamos que la masa se relaje otros 5-10 minutos.

11. A continuación, pasamos a dar forma del roscón, para lo cual, introduciremos los dedos en el centro desde la parte inferior hasta abrir un agujero en la superficie, que iremos agrandando con suavidad (si vemos que la masa tiende a encogerse, es posible que no esté suficientemente relajada; la dejaremos reposar otros 5-10 minutos más para poder manipularla con comodidad).

12. Seguidamente, colocamos nuestro roscón sobre la bandeja del horno, previamente cubierta con papel vegetal de hornear o un tapete de silicona reutilizable (si hacemos dos roscones, necesitaremos dos bandejas). Para que no se cierre el agujero central durante el siguiente (y último) levado ni durante el horneado, o bien colocamos en el centro un aro de emplatar o cortapastas redondo (de unos 10 cm de diámetro será suficiente), previamente engrasado con un poco de aceite vegetal, o agrandamos el agujero el doble del diámetro que quisiéramos como definitivo. (Si vamos a incluir las tradicionales sorpresitas o haba dentro de nuestro roscón, lo haremos ahora con mucho cuidado, introduciéndolas por la parte de abajo, siempre envueltas en film transparente).

13. Con ayuda de un pincel de repostería, pintamos toda la superficie de la masa con huevo batido, cubrimos con film transparente, previamente engrasado con una fina película de aceite vegetal, y, una vez más, dejamos reposar nuestro(s) roscón(es) en un lugar cálido y alejado de las corrientes de aire hasta que doble(n) su volumen (unas 2 – 2 ½ horas más).

 

Roscón formado y levado

 

14. Cuando veamos que la masa está casi lista, precalentamos el horno eléctrico (sin aire) a 200ºC con calor arriba y abajo.

15. Volvemos a pincelar toda la superficie de la masa con el huevo batido y decoramos al gusto con frutas confitadas, azúcar perlado, almendras laminadas…

16. Introducimos la bandeja con el roscón en el tercio inferior del horno y horneamos durante 10 minutos. Pasado este tiempo, reducimos la temperatura a 180ºC y seguimos horneando otros 10-12 minutos más hasta que quede bien dorado (si viéramos que se dorara en exceso, podemos colocar un poco de papel de aluminio por encima holgadamente).

17. Retiramos del horno y dejamos enfriar por completo sobre una rejilla. (Si hemos utilizado aros para el agujero central, los retiraremos cuando hayan pasado al menos 20 minutos; conforme se enfría, además de no quemarnos, se separan con más facilidad.)

 

receta de roscón de reyes

Stand de mármol de kitchen craft y tarro para mermelada color cereza Le Creuset

 

La ternura de un roscón recién hecho sólo dura el primer día, es decir, recién hecho, pero puede conservarse más o menos tierno durante 2-3 días bien tapado y resguardado del aire.

 

Notas

Planifica con antelación tu tiempo teniendo en cuenta que, a título orientativo, necesitarás:

Prefermento: 8 – 12 horas (refrigerado) + 1 ½ horas (temperatura ambiente)
1er levado: 1 – 1 ½ horas (o hasta que doble su volumen)
2º levado: 2 – 2 ½ horas (o hasta que doble su volumen)
Horneado: 20 – 22 minutos

Es decir, si empiezas la víspera, ya podrás disfrutar de tu roscón la tarde del día siguiente. No es mal plan, ¿verdad?

En lugar de azúcar superfino, puedes utilizar azúcar blanco normal, aunque como el tiempo de horneado es tan corto, se integra mejor el primero. Si no das con él, es muy sencillo hacerlo en casa, pues tan solo has de “moler” el azúcar blanco normal con una batidora de mano o de vaso hasta conseguir un grano más fino.

Respetar los tiempos y observar la evolución son fundamentales para acabar disfrutando de un buen roscón. Si sobrepasamos el tiempo de levado, nuestro roscón se colapsará y se vendrá abajo durante el horneado, pues su estructura no podrá mantener el exceso de gas formado. Por el contrario, si no dejamos que leve lo suficiente, acabaremos con una miga densa y prieta. Así que, ni más es mejor ni nada de prisas.

Existen otros métodos para hacer nuestro propio roscón en casa, algunos algo (poco) más sencillos y otros más elaborados. Creo que éste consigue un equilibrio formidable entre proceso y resultado. El levado lento y frío del prefermento aporta un sabor y textura a la miga final difícilmente comparable con otras versiones más rápidas.

Así que animaos a preparar vuestro Roscón de Reyes casero y veréis qué experiencia. Un abrazo a todos y felices fiestas.

Rosa

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Regalos para niños: ideas para introducirlos en la cocina

Publicado el Sep 29, 2015. 1 comentario

Me acuerdo aún de la sorpresa que me llevé cuando me vino un familiar muy querido con tres paquetes enormes. Digo enormes, no te imagines que eran del tamaño de una casa pero, caramba, cada caja ocupaba su espacio y con las tres juntas le tapaban toda la barriga y hasta los ojos! Me hizo reír. Y por mayor sorpresa, fue un conjunto que adoré: se trataba del conjunto de cubiertos de la abeja maya de WMF. No hablo de cualquier cosa: un conjunto cerámico con unas impresiones preciosas, los cubiertos de una calidad de acero muy buena y todas las piezas de un tamaño ideal para los niños.

 

set de cubiertos wmf

 

Si comento esto último es porque, como bien sabemos la mayoría de mamás, acostumbramos a llenar demasiado los platos de los mayores, y los niños se echan para atrás sólo de ver tanta comida. En éstos conjuntos para niños, consigues ajustarte mucho más a sus necesidades, y la hora de la comida pasa más feliz.

Me obsequiaron con los tres conjuntos como regalo por el nacimiento de mi hijo pequeño. Así que ahora cada uno de mis niños tiene su conjunto, y así fue como descubrí estas colecciones. Me encantaron tanto que no pude dejar de incorporarlas a la tienda -éstos, y los del libro de la selva-, porque creo que son un regalo delicioso: muchas veces no sabemos qué regalar, y estas piezas son bonitas, prácticas y de mucha calidad. El hecho que vengan en una caja de dimensiones generosas, con todas las piezas muy bien presentadas dentro, hace que se convierta en un regalo con mucha presencia.

Aparte de estos conjuntos, hay algunos otros productos de los que no he hablado, y quería compartirlos dado que, por experiencia propia, sé que muchas veces no sabemos qué podemos regalar. Así que con el pensar de tener algo con que obsequiar a los peques, y que les gusten tanto a ellos como a los padres, incorporamos varios productos que encuentro deliciosos, mientras ayudan a que los peques se introduzcan en el mundo de la cocina de una forma que les divierte.

Empiezo con uno de mis favoritos: el conjunto Petit Chef de Opinel. Es una lástima que no puedas ver este producto en directo porque te encantaría: te darías cuenta de sus tan adecuadas medidas (un señor cuchillo pero algo minimizado para hacerlo proporcional a los niños), y percibirías la seguridad que este set presenta.

 

 

 

El conjunto es ideal para niños a partir de 5 o 6 años, cuando tienen muchas ganas de hacer cosas de mayores y tienen conciencia del peligro que puede suponer un cuchillo. El diseño está muy bien pensado: se les instruye a agarrarlo pasando el dedo índice por el agujero, y al agarrarlo así, no hay peligro alguno de corte. Es totalmente seguro, no tiene punta y su filo no es extremadamente afilado, con lo que pueden usarlo tranquilamente y aprenden a la vez como sujetarlos de forma correcta.

Siguiendo con la vertiente de cocinero, el set de magdalenas de Le Creuset incluye unas piezas que inspirarán al niño para empezar con la repostería, aunque varias de ellas serán usadas muy a menudo por los mayores: el bol es una delicia, y las espátulas, a pesar de ser de medidas más reducidas, son ideales para remover las sartenes más pequeñas. Está el set azul y el rosa, ambos preciosos, y con la calidad de Le Creuset.

 

set de magdalenas le creuset

A mis conocidos con peques que les va la repostería, les he regalado también los sellos de Nordic Ware, porque son muy grandes, los agarran muy bien y los niños adoran marcar la masa para hacer sus galletas. Como vienen en una caja muy bien presentados, resulta un muy buen regalo también.

 

sellos de galletas nordic ware

 

Aunque por productos divertidos para ellos, y con gran variedad donde escoger, están los productos Zoku para hacer helados y granizados. ¡Les encantan! Tanto los que te permiten hacer los helados en 7 minutos como los moldes para dejar al congelador son muy buena opción: partimos de la base que a los niños les encantan los helados, se suma que éstos tienen formas muy divertidas, y además los hacen de sus gustos preferidos! Es una opción fabulosa. Además, son tan fáciles de usar y los niños son tan prácticos y tienen tanta imaginación, que resultan en creaciones muy apetecibles: tanto te cogen yogur líquido y lo acompañan de los trozos de fruta que más les apetece como deciden que la horchata está más buena helada pero acompañada de cucharaditas de nata. Ñam! (De Zoku hay muchas opciones, para verlas todas puedes visitar la sección aquí).

 

helados zoku

 

 

Para acabar, un conjunto que no es para introducirse en el mundo del cocinar, sino del disfrutar comiendo (¡Que también tiene su qué!). Se trata de un conjunto de desayuno, muy completo y que enamora a los peques, pero sin duda también a los mayores. Se trata del conjunto de desayuno de Le Creuset, con 4 piezas y disponibles en azul y en rosa. ¡Deliciosos!

 

set de desayuno le creuset

 

 

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Tartaletas de hojaldre de yogur con mascarpone y cerezas

Publicado el Sep 14, 2015. 1 comentario

Carolina, autora del blog gastronómico La Cocina de Carolina, nos propone una receta que a muchos cautivará: unos os impacientaréis por prepararla ya, y tantos otros estaréis deseosos de probarla! Seas de de los primeros o de los segundos, ¡Que la disfrutes! 

 

 

batidora kitchen aid

 

Una de las cosas que más me gusta de preparar postres es elaborar las masas con mis propias manos. Aunque las vendan ya preparadas en cualquier establecimiento de comida, realmente marca la diferencia el hecho de preparar tu propia base para unas tartaletas. No solo por la calidad de los ingredientes que utilicemos (el sabor de una masa hecha con mantequilla de buena calidad es insuperable), sino también por darle nuestro toque personal. En este caso he optado por añadir a la base de estas tartaletas de mascarpone un par de cucharadas de yogur griego, lo que las hace perfectas para tartaletas saladas o tartaletas con queso, como en este caso.

Para hacer la base podemos optar por dos métodos: o bien mezclar la harina y la mantequilla con las manos de forma muy rápida (y peligrosa si hace calor pues se calentaría demasiado la mantequilla y es precisamente lo que no queremos que pase), o bien utilizando nuestro robot de cocina con el accesorio de la pala a velocidad lenta, éste es el método que he utilizado para las tartaletas de hoy.



Ingredientes

Para la crema de queso:

380 g de queso mascarpone
1 cucharadita de extracto de vainilla
80 g de azúcar glas tamizado
400 g de yogur griego
300 g de cerezas (pueden ser frescas o congeladas)
1 cucharada extra de azúcar glas


Para la masa de yogur:

225 g de harina
125 g de mantequilla a dados (fría)
80 g de azúcar glas
1 yema de huevo
2 cucharadas de yogur griego
Una pizca muy pequeña de sal

 

Preparación 

Preparación de la masa:

Empezamos preparando la masa de yogur poniendo la harina, mantequilla y azúcar glas en nuestro robot de cocina con el accesorio de la pala plana a velocidad 2 sobre 10, hasta que se forme una textura de migas de pan (debemos tener cuidado de no sobrebatir la mezcla pues se calentaría la mantequilla y se formaría una pasta, si nos pasara esto, podemos colocar la mezcla en en el congelador unos 15 minutos y volver a realizar el proceso). Una vez tengamos la textura de migas de pan, añadimos el huevo, la sal y el yogur y seguimos mezclando hasta justo hasta que veamos que se hayan integrado los ingredientes.

Disponemos la masa en una superficie plana y la aplanamos con las manos formando un cuadrado, envolvemos en papel film y refrigeramos durante una hora.

Dividimos la masa en ocho piezas y estiramos cada una entre dos láminas de papel de hornear antiadherente, a 4 mm de grosor: para ello utilizaremos un rodillo de amasar ajustable colocando el aro del grosor indicado.

 

Rodillo de amasar ajustable Joseph Joseph, y Moldes de tartaletas tradicional desmoldable de Birkmann



Untamos con un poco de mantequilla nuestros moldes para tartaletas y colocamos con cuidado cada masa estirada sobre ellas. Recortamos los bordes sobrantes y pinchamos varias veces la base de la masa con un tenedor (de esta forma evitaremos que se quede el aire dentro y la masa se infle en el horno). Refrigeramos durante 30 minutos.

Precalentamos el horno a 160ºC. Cubrimos las tartaletas con papel de hornear y colocamos encima unas legumbres secas (podéis utilizar arroz, garbanzos o lentejas) para que hagan peso, o lo que resulta muy práctico, unas bolas cerámicas de hornear diseñadas especialmente para ello, y horneamos durante unos 20 minutos, retiramos el peso y el papel y seguimos cociendo durante otros 10 minutos o hasta que la masa esté ligeramente dorada.


Retiramos del horno y dejamos que se enfríen por completo antes de desmoldar.


Preparación de la crema de mascarpone:

Ponemos el mascarpone, el extracto de vainilla y el azúcar glas en un bol grande y batimos con nuestra batidora de varillas hasta que espese la mezcla. Añadimos el yogur y mezclamos de nuevo. Refrigeramos durante 30 minutos.

Mezclamos las cerezas con el azúcar glas y dejamos reposar durante 10 minutos para que maceren bien y suelten su jugo. Dividimos la mezcla del yogur entre las tartaletas desmoldadas y disponemos las cerezas maceradas por encima junto con el caramelo que hayan soltado al mezclarlas con el azúcar.

 

batidora kitchen aid

Batidora de varillas Kitchen aid

 

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Pastel de frutos del bosque y melocotón

Publicado el Aug 27, 2015. 2 comentarios

¿Qué más apetecible que disfrutar de los frutos de temporada con una deliciosa tarta? Hoy Eva, autora de Bake-Street, nos trae una propuesta que te animará a salir a buscar los frutos silvestres y melocotones para prepararla. Porqué sí, ¡esta tarta está tan deliciosa como parece!

 

 

Llegando esta época del año podemos empezar a disfrutar de frutos de temporada como las moras y arándanos, aquellos que tengáis cerca la sierra tenéis la suerte de cogerlos directamente de la mata.
Los que vivimos rodeados de asfalto y edificios tendremos que conformarnos con comprarlos en los mercados a un precio más razonable que el resto del año.

Personalmente son mis frutos preferidos, por ese motivo en cuanto llega su temporada los consumimos en casa más que en otros meses. Son muy versátiles y podemos consumirlos desde con yogurt, en ensalada, bizcochos… hasta hacer un relleno para un pastel.

 



Siempre me han enamorado los moldes con bordes rizados, como este cerámico de Emile Henry, que te permite ajustar la masa a ellos y darle ese aspecto tan elegante sabiendo que no va a perder la forma por el calor durante el horneado. Otra cosa que me encanta es poder hacer un relleno con mucha altura acorde al diseño del molde, de modo que podríamos decir que fue un flechazo en toda regla.

Nada puede fascinarme más que un pastel con un gran relleno de frutas, y sin son moras y arándanos… mucho mejor. En casa adoran los melocotones, así que decidí añadir uno y un poco de queso ricotta, el contraste y combinación quedó estupenda. No esperéis encontrar un pastel dulce, en su sabor prevalecen las frutas, ligeramente dulces y ácidas. De modo que si sois más dulceros os recomiendo añadir un poco más de azúcar.

El resultado será un pastel perfecto para comenzar a primera hora de la mañana o para finalizar el día en estas tardes de verano.


INGREDIENTES


PARA LA MASA:

315 g de harina de trigo
227 g de mantequilla fría
90 g de crema de queso
45 g de agua fría
1 cucharada de azúcar granulado
1 cucharadita de sal

 

PARA EL RELLENO:

375 g de moras
375 g de arándanos
1 melocotón grande
3-4 cucharadas de azúcar granulado
100 g de queso ricota


PARA DECORAR:

1 huevo batido con una pizca de sal
flores

 

ELABORACIÓN


Preparamos la masa

- Si lo hacemos en una amasadora:

En el bol de la amasadora añadimos la harina junto con el azúcar, la sal y la mantequilla cortada en cuadrados pequeños. Mezclamos con ayuda de la pala hasta obtener una mezcla arenosa.

Incorporamos la crema de queso y el agua, volvemos a mezclar hasta obtener una masa homogénea.

Volcamos la masa a una superficie de trabajo y dividimos en dos partes, una ligeramente superior a la otra. Formamos dos discos, envolvemos en film de manera individual y guardamos en el frigorífico al menos 2 horas.

Podemos elaborarlo de un día para otro y dejar que repose en el frigorífico durante toda la noche.

- Si lo hacemos a mano:

Con ayuda de un rallador, por los agujeros más amplios, rallamos la mantequilla. Reservamos.

En un bol amplio añadimos la harina junto con el azúcar, la sal y la mantequilla rallada. Mezclamos con las palmas de las manos frotando la masa entre ellas, obtendremos una mezcla arenosa.

Incorporamos la crema de queso y el agua, mezclamos con las manos hasta obtener una masa homogénea.

Formamos los discos y guardamos en frío de la misma forma que en la descripción anterior.


Preparamos el pastel

Si hemos dejado reposar la masa toda la noche en el frigorífico deberemos atemperarla unos 30-40 minutos antes para que nos permita estirarla con facilidad. La masa debe seguir fría para manipularla, de lo contrario será muy difícil trabajar con ella.

Para estirar la masa y no tener problemas, tanto al moverla o que se nos adhiera a la superficie de trabajo, lo realizaremos entre dos láminas de papel de horno.

Comenzaremos por el disco con mayor cantidad de masa que será el que utilicemos para la base del pastel.
Colocamos entre dos papeles y estiramos con ayuda de un rodillo (hay varios en la tienda que puedes ver aquí). Deberemos superar 3cm el diámetro del molde, no la base sino la parte superior.
Para saber si hemos alcanzado el tamaño adecuado tan solo tendremos que colocar el molde, superpuesto, sobre la masa.

Retiramos la hoja de papel superior y nos ayudamos con la otra lámina para mover la masa y colocarla sobre el molde ajustándola a la forma de este. Antes de colocar la masa espolvoreamos el molde, ligeramente, con un poco de harina.

Si habéis tardado mucho en manipular la masa es probable que al tomar temperatura no os permita separar el papel sin rasgar la masa, se quedará adherida. En ese caso introducimos el molde en el frío, con la masa y la lámina de papel, y dejamos unos minutos para que enfríe. Una vez que la masa haya enfriado podréis retirar el papel sin problemas.

 

 



Rellenamos:
Lavamos y secamos bien las moras y los arándanos, volcamos en un bol.

Pelamos y troceamos el melocotón, unimos con los otros frutos, añadimos el azúcar y mezclamos.

Volcamos la mezcla de frutas sobre el molde forrado con la masa y disponemos pequeñas cantidades de queso ricotta.



Decoramos la superficie:

Introducimos el pastel en el frigorífico mientras estiramos la masa.

Procedemos a hacerlo del mismo modo que el anterior. Colocamos el disco entre dos láminas de papel, podemos reutilizar las anteriores, y estiramos con ayuda de un rodillo. En esta ocasión lo haremos hasta dejarla con un grosor de unos 2-3 mm.

Una vez que esté estirada, retiramos la hoja de papel superior y nos disponemos a cortar. Podemos hacerlo con ayuda de cortadores en forma de hoja o flor, o bien hacerlo con ayuda de un cuchillo afilado simulando su forma. En mi caso lo hice de este último de modo.

Cuando tengamos cortadas las hojas por toda la superficie, sacamos el pastel del frío y procedemos a decorar por toda la superficie.
Con el resto de masa formaremos una bola y estiramos de nuevo. Si la masa se vuelve difícil de trabajar, introducimos en el frigorífico o el congelador para poder cortarla fácilmente de nuevo.

Una vez que esté decorada introducimos en el frigorífico alrededor de 2 horas antes de hornear, de este modo la masa se endurecerá y tras el horneado mantendrá mejor la forma.



Horneamos:

Precalentamos el horno a 190ºC con calor arriba y abajo.

Sacamos el pastel del frío, pintamos la superficie con el huevo batido e introducimos en el horno alrededor de 60 minutos o hasta que la parte superior tome un bonito color dorado.

En caso de que comience a dorarse demasiado rápido, podemos taparlo a mitad de cocción con una hoja de papel de aluminio y terminar de hornear de este modo.

Sacamos y dejamos enfriar por completo antes de consumir.

En el momento de servir podemos decorarlo con pequeñas flores y acompañarlo de una bola de helado.

CONSERVACIÓN: Una vez frío podemos guardarlo en el frigorífico en el propio molde cubierto con film o bien desmoldarlo e introducirlo en un recipiente hermético. Aguanta en perfecto estado de 5-6 días.


 

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Vasitos de crema de chocolate y café

Publicado el Aug 13, 2015. 2 comentarios

Hacer los postres en casa es gratificante, aparte de delicioso y, debo admitirlo, ¡realmente adictivo! Más cuando descubres lo fácil que puede resultar hacer recetas tan deliciosas como la que hoy nos trae Virginia, autora del blog Sweet&Sour. Este postre de crema de chocolate te encantará.

 

¿Recordáis esas cremas de chocolate de nuestra niñez? Pues con esta receta volveréis a disfrutar de ese placer, pero para paladares adultos, ya que al chocolate le añadiremos un toque de café y otro de licor, si os apetece.

 

 

Eso sí, esta crema resulta infinitamente mejor, más natural y menos empalagosa que las compradas y, sobre todo, sabes perfectamente lo que lleva cada uno de estos vasitos.

Hará un año que, gracias a Claudia & Julia, me hice con la yogurtera Tefal Multidelices, y os puedo confesar que no hay pereza alguna para tener, no solo yogures frescos y ligeros en la nevera y quesos cremosos muy naturales, sino pequeños postrecitos como estos, que me dan el capricho de la semana.
Da gusto llegar a casa de la playa o de la piscina, o sencillamente después de un caluroso día de trabajo, y tener a tu disposición un antojo bien fresquito con solo abrir la nevera!!!

En este caso el capricho es una crema de chocolate y café, que podrás tener lista en solo 25 minutos y sin meterte realmente en la cocina a ensuciar cacharros y pasar calor.

En este caso, el matrimonio del chocolate y el café son éxito total, si además lo coronas con un poco de nata montada y lo acompañas con unos frutos rojos, también lo convertirás en un postre que, sin esfuerzo, triunfará en cualquier reunión. Eso sí, elegid chocolate de calidad: ¡marca la diferencia!
¿Que cómo lo hacemos? Vamos con la receta:


INGREDIENTES (Para 6 vasitos de 150 ml)

120 gr. de Chocolate de calidad 52% mg
30 gr. de Mantequilla a temperatura ambiente
350 ml de nata para montar
1 cucharada de café soluble
1 cucharada de Ron, Whisky o el licor de vuestra elección (optativo)
2 yemas de huevo "L" a temperatura ambiente
30 gr. de azúcar glass
20 gr. de cacao en polvo de calidad, tamizado

Para decorar:
200 ml de Nata 35% m.g
Virutas de chocolate
Frutos Rojas

 

 

 PREPARACIÓN


Cortamos la mantequilla en daditos y reservamos.
Picamos el chocolate con ayuda de un cuchillo y depositamos en un bol. Reservamos.

En un cazo mediano, a fuego medio, ponemos a calentar la mitad de la nata con la cucharada de café soluble y el licor (si quieres usarlo -no recomiendo que lo hagáis si lo van a disfrutar niños). Dejamos que el café se disuelva y se caliente la nata.

Vertemos la nata caliente sobre el chocolate y añadimos la mantequilla. Dejamos reposar un par de minutos para que el calor vaya derritiendo el chocolate y la mantequilla, antes de mezclar bien con una espátula de goma y obtener una crema homogénea. Reservamos.

En otro bol mezclamos las yemas con azúcar y el cacao tamizado, y montamos ligeramente con las varillas de la batidora eléctrica, hasta que casi hayan crecido un 50% de su volumen inicial. No tiene que doblar su volumen, solo un 50%, lo justo para dar un poco de volumen y que la crema resulte más suave.

Mezclamos esta preparación con la mezcla de chocolate hasta obtener una crema homogénea. Añadimos la nata restante y volvemos a mezclar.

Repartimos la crema en los vasitos de la yogurtera Tefal Multidelices, llenándolos hasta 3/4 partes.
Llenamos la base de la yogurtera Tefal Multidelices de agua, hasta el límite máximo indicado. Colocamos los vasitos sin las tapas, en su interior. Enchufamos, elegimos la opción postres y ajustamos el tiempo en 25 minutos. Damos al Ok y a esperar. La máquina pitará cuando haya finalizado el tiempo.

Desenchufamos. Dejamos enfriar a temperatura ambiente. Cubrimos con sus tapas y al frigo. Listas para disfrutar fresquitas en cualquier momento.

A la hora de servir, montamos la nata, espolvoreamos con chocolate rallado o virutas de chocolate y decoramos con frutos rojos.

Sencillamente deliciosos. De esos postres que te trasladan a la niñez.

 


Consejos:
*Si la crema la van a disfrutar niños y no queréis ni café ni licor, tan solo omitirlo en la receta.


A disfrutar.
Virginia.

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Mi opinión sobre la heladera Zoku

Publicado el Jun 24, 2015. 1 comentario

Desde que llegó el buen tiempo que Beatriz, autora de To Be Gourmet, disfruta preparando deliciosos helados. También disfruta comiéndolos, porque los helados naturales y recién hechos en casa tienen muchas ventajas, empezando por lo buenos que están.

En vistas de que la mayoría quedan sorprendidos de saber que se pueden hacer polos en 7 minutos, y de su experiencia con la heladera Zoku, le pedí que nos diera su opinión y experiencia sobre ella, espero que os resulte de interés. 

 

Cuando vi por primera vez la heladera Zoku y los preciosos polos que aparecen en las fotografías de la caja, reconozco que pensé que seguramente a la hora de la verdad no saldrían así ni de lejos.

Pensaba en la cantidad de gadgets, o kits, o juguetes que en la publicidad prometen una cosa y luego a la hora de enfrentarte tú solo, en casa, a la tarea, no hay forma de reproducir aquello que se anuncia como algo fácil y asequible.

Así que cuando hice mi primer polo con Zoku, algo básico; una mezcla de zumo de limón y de naranja a rayas (aconsejan empezar por cosas sencillas para familiarizarse con el utensilio) no podía creer tener entre mis manos una cosa tan bonita hecha por mí, sin nada de práctica, y en menos de diez minutos.

La primera ventaja, y es algo muy importante cuando hablamos de un producto que va dirigido especialmente a los niños (aunque lo estamos disfrutando los mayores de lo lindo) es el hecho de ser algo cuyo resultado y fin es conseguir un alimento fresco y natural para ofrecer como merienda o tentempié.

Los polos Zoku se hacen fundamentalmente con zumos, yogures, leche, chocolate…. En materia de zumos es cierto que podemos recurrir a los industriales, pero dentro de éstos hay algunos más naturales, y por supuesto que lo ideal es hacerlos nosotros mismos en casa, triturando la fruta y en algunos casos añadiendo algo de agua para diluirla.

Kiwi, melón, manzana, plátano, cerezas, sandía, manzana… este verano nuestros hijos pueden cumplir el famoso “5 al día” sin nada de esfuerzo.

 

 



La heladera Zoku se presenta en tres tamaños: para tres polos, para dos o para un polo. Pero dentro de la caja hay palitos para hacer el doble de la capacidad (tras hacer una tirada de polos, puedes inmediatamente hacer otra tanda).

 

Cómo funciona la heladera Zoku

Lo único que tienes que tener presente, es que la heladera ha de estar al menos 24 horas dentro del congelador antes de ser utilizada. Y no debe preocuparte mucho el espacio, porque incluso la de mayor capacidad (tres polos; se pueden hacer seis) tiene un tamaño muy aceptable para que se pase de junio a septiembre en el congelador sin afectar demasiado a nuestra rutina. 

Para hacer los polos, basta con introducir los líquidos e ingredientes que hayas elegido en las cavidades de la heladera, donde también se coloca el palito, ¡y los sacas en forma de polo pasados unos pocos minutos! Para introducir los líquidos, puedes ayudarte de unos vasitos que vienen en el kit de los accesorios para Zoku.

Los polos los puedes hacer todos iguales o cada uno distinto. Con franjas, rellenos, con frutas estampadas….. Las instrucciones que te vienen con el producto son súper sencillas de seguir. Hasta nuestros propios hijos pueden hacer los polos solos, ya que la máquina no necesita electricidad de ningún tipo y es absolutamente inofensiva. Para entender cómo funciona, basta con saber que las cavidades de la heladera están tan frías, que la congelación es casi inmediata.

Si queremos estampar frutas, han de cortarse muy finamente y con una varita, que viene incluida, se dirigen hacia las paredes de la cavidad donde quedan adheridas con el frío. Las que mejor pegan son las más azucaradas, como la pera. Si nos cuesta que se adhieran, o por ejemplo estamos usando chocolate que es más complicado de pegar, la solución está en mojarlo en un líquido azucarado, como sirope, miel, agua con azúcar….etc.

Si queremos hacer un polo de un único color añadiremos el zumo, o yogur, o horchata, o preparado de una sola vez. En 7 minutos lo tenemos hecho y lo retiraremos con ayuda de un accesorio que viene incluido; una especie de pomo naranja que se ajusta al palito girando sobre él, y que nos ayuda a tirar del mismo.

 



Si nos apetece hacer un polo alternando varios sabores, añadiremos un líquido, esperaremos dos o 3 minutos a que solidifique, luego añadimos el otro, volvemos a esperar y así hasta completar el polo.

Además de estampar rodajas de frutas, se pueden pegar corazones o estrellitas de frutas duras como por ejemplo manzanas, queda genial.

Es aconsejable adquirir con la heladera Zoku el kit que lleva los vasos, que a la vez son medidores, la varita, los moldes para estrellas y corazones y una pipeta que sirve para hacer polos rellenos de otro sabor de una forma facilísima. En muy económico y es un complemento importante para poder sacar todo el partido posible a nuestra heladera Zoku.

Las posibilidades son casi infinitas, en sabores y en estética. Aunque hay algunas cosas que tenemos que tener en cuenta. Si el producto que queremos introducir es excesivamente azucarado (por ejemplo dulce de leche), no serán suficientes los 7 minutos en que normalmente se hace el polo, porque el exceso de azúcar impide la congelación. Al revés, un defecto de azúcar hace que el polo sea imposible de extraer, se congelará muy rápido y quedará tan duro que no lo podremos sacar.

Así cualquier líquido ha de ser azucarado, o tener grasa como la nata o los yogures. Algunas edulcorantes dificultan también un buen resultado, y lo mismo algunas bebidas con gas. Por eso lo mejor es comenzar con lo que es sencillo y evidente, y luego ir experimentando.

En cualquier caso, si en alguna ocasión encontramos dificultad para extraer los polos, es buena idea esperar un tiempo, la heladera pierde el frío, y se extrae bien. Ese tiempo no tiene por qué ser más de 15 ó 20 minutos y ésta circunstancia sería excepcional. Los polos Zoku normalmente desmoldan sin ninguna dificultad.


Mantenimiento y limpieza de la heladera

El mantenimiento de la heladera es sencillísimo, según se saca un polo se puede elaborar acto seguido otro en el hueco que ha dejado (ya hemos dicho que vienen palitos de sobra). Y cuando hayamos acabado, si no hay restos (que no tiene por qué haberlos), la podemos llevar de nuevo al congelador.

De vez en cuando la dejamos descongelar, la lavamos con un poco de agua y jabón de vajilla, la aclaramos y la secamos bien introduciendo papel de cocina, de modo que cuando la devolvamos al congelador esté libre de agua que se pudiera congelar afectando al modelado de los siguientes polos.

 

 

Encontrarás un par de recetas con la heladera Zoku en el post que publicamos hace unos días (aquí). También puedes encontrar la deliciosa receta de polo de cereza y coco que habéis visto en las fotos en este otro post. Pero la imaginación (¡sobre todo de los niños!) puede ser nuestra mayor fuente de recetas para la heladera y así elaborar nuevos polos, pero si no queremos ensayos y pruebas ¡Zoku tiene un libro lleno de ideas!

¡Nada más y nada menos que cuarenta formas de divertirse y disfrutar este verano tomando polos naturales y sanos! Comprar una heladera Zoku tiene un sinfín de ventajas como podéis ver.

 

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Helados de fruta con Zoku

Publicado el Jun 18, 2015. 0 comentarios

Beatriz, autora del blog To Be Gourmet, nos trae una receta realizada con un utensilio que me apetecía mucho mostraros. Es un pequeña heladera que dejamos en el congelador para usar cuando queramos hacer polos caseros. Su uso es extremadamente sencillo: sólo hace falta poner los ingredientes y en unos minutos los helados están listos para comer. Beatriz ha preparado en esta ocasión unos helados deliciosos con ingrediente muy naturales. ¿Te animas a probar?

 

Si es complicado que los niños coman fruta, con la heladera ZOKU QUICK POP no van a parar este verano!

Hace tiempo que conozco este productos y estaba deseando probarlo. Más que un utensilio al uso es un verdadero juguete para pequeños y grandes. Hacer polos, con todas las posibilidades que ofrece el sistema ZOKU, es de lo más divertido que he hecho nunca.

Elegir ingredientes de mil colores, dejar volar la imaginación pensando en más y más combinaciones, y hacer magia viendo como nuestros polos se fabrican en menos de 10 minutos delante de nuestras mismas narices.

Las instrucciones que se adjuntan son bien sencillas, solo hay que identificar las herramientas y seguir los pasos.

He elegido estas opciones por su vistosidad y por su delicioso sabor, aunque la variedad de recetas de helados Zoku es tan amplia como lo es la creatividad de cada uno. La primera es un recuerdo a la papilla de fruta que me hacía mi madre cuando era pequeña; manzana, naranja y plátano.

La segunda es un capricho para mi hija Marta que quería un polo de color rosa. Estando las cerezas de temporada la cosa estaba clara!

 

 

Polo de manzana, plátano y naranja

Ingredientes

  • 1 manzana
  • 1/2 plátano
  • 25ml de agua
  • 2 cucharadas soperas rasas de azúcar
  • 1 trozo de limón
  • Zumo de naranja 2 naranjas

 

Preparación

Para dos polos

  1. Pelamos la manzana reservando unas rodajas para adornar, las rociamos con limón y las reservamos. Trituramos el resto de la manzana con una cucharada de azúcar y un poco de agua para que no esté tan espesa la mezcla. Exprimimos las naranjas y añadimos una cucharada de azúcar.
  2. Cortamos unas rodajas de plátano y las partimos por la mitad. Con ayuda de la varita para pegar la fruta, colocamos los trozos de manzana y de plátano en las paredes del molde de Zoku (se quedan pegados por el frío). Vertemos a continuación el zumo de naranja hasta que llene un tercio del espacio, esperamos a que solidifique ( 3 ó 4 min ) añadimos el zumo de manzana, esperamos de nuevo y acabamos con más zumo de naranja. Desmoldamos cuando esté sólido.

 

 

Polo yogur de cerezas, chocolate y leche

Ingredientes

  • 1 yogur de fresa
  • 7 cerezas
  • Chocolate blanco relleno de frutos rojos
  • 50ml de leche
  • 2 cucharadas soperas rasas de azúcar

 

Preparación

Para dos polos

  1. Diluimos el azúcar en la leche y reservamos. Deshuesamos las cerezas y las trituramos. Ponemos el yogur de fresa en un bol y sobre él colamos el zumo de cerezas para que caiga bien fino sobre el yogur. Nos tomará un bonito color rosa fuerte.
  2. Partimos unos trozos de chocolate blanco con frutos rojos y con ayuda de la varita los vamos colocando en las paredes del molde de Zoku (se quedan pegados por el frío). Como el chocolate es más difícil de pegar, lo mojamos previamente en la leche azucarada.
  3. Vertemos el yogur con cereza en el molde Zoku hasta casi el final. Esperamos que solidifique ( 5 min aprox ) añadimos la leche con azúcar. Esperamos dos ó tres minutos más y desmoldamos.

 


Cada vez que se saca un polo se puede ir preparando otro. En la heladera ZOKU para tres polos hay seis palitos, así que se pueden hacer seis polos de una tirada. Si a esto se le une la amplia variedad de recetas Zoku posibles, ¡imagina todo lo que puedes preparar en un momento!

Ya estoy deseando volver a hacer más!!!

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Tarta de hojaldre de crema de chocolate con frutos rojos

Publicado el Jun 08, 2015. 1 comentario

A los que nos gustan los contrastes, sabemos que el sabor ácido de los frutos rojos junto con el dulzor del chocolate es una combinación excelente. Si la ponemos en una base de hojaldre, obtendremos una tarta para chuparse los dedos. Esta receta es la que nos presenta Carmen, de Yerbabuena en la cocina, en el post que encontraréis en su blog.

Esta receta la ha preparado en un molde al que tengo mucho cariño, especialmente porque me permite hacer esas tartas rectangulares que siempre he visto en casa a la hora del té de los domingos, pero también porque es desmoldable y facilita el trabajar con él.

Dicho todo esto, a los curiosos podéis ver el molde en la tienda, y a los golosos os animo a ver la receta aquí.

 

 En la foto, molde antiadherente con base extraíble De Buyer, y cuchillo de acero carbono Pallarès

 

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Naked cake de chocolate y calabacín con cerezas

Publicado el Jun 07, 2015. 2 comentarios

 Ya hablamos hace unas semanas de las naked cake (si te lo perdiste, no dejes de ver el post en el que hablaba de la vuelta a la tarta tradicional). Entonces Rosa, autora de Pemberley Cup&Cakes, nos mostró un ejemplo del mismo, una tarta de frutos rojos que encantó. En vistas de la gran aceptación, hoy nos trae otra naked cake, que sólo con la apariencia apostaría que te encantará.

 

Aunque el uso de hortalizas en el ámbito de la repostería puede llegar a sorprender a algunos, lo cierto es que no se trata de una novedad ni tampoco de una práctica poco común. Además del calabacín, protagonista estrella de la receta de hoy, es fácil encontrar también postres elaborados con zanahoria, calabaza, remolacha, ruibarbo...

Por supuesto, la idea no es inducir a nadie a error; no vamos a pretender que sólo por el hecho de utilizar hortalizas, una suculenta tarta como ésta se transforma, como por arte de magia, en un festín libre de culpa para nuestras conciencias. Pero desde luego sí será más saludable. Bien, pues aunque una tarta siempre será una tarta con todo lo que ello conlleva, concretamente esta tarta de chocolate y calabacín es sumamente ligera y esponjosa; el uso de aceite vegetal, cacao puro, yogur y azúcar integral de caña la convierten en un bocado realmente equilibrado, con una variedad de matices, en mi opinión, exquisitos.

Y bien, ¿Qué conseguimos añadiendo algunas de estas hortalizas a nuestras tartas o bizcochos? Pues, para empezar, las hortalizas no sólo ayudan a conseguir una textura extra jugosa, sino que, además, aportan un toque de dulzor natural. Y, aunque parezca increíble, apenas si habrá rastro del sabor original de la propia hortaliza empleada. Vamos, que si no lo decís, prácticamente nadie sospecharía que están ahí, escondidas o camufladas para llevar tus elaboraciones reposteras a un nivel indudablemente superior.

¿Te atreves a hacer la prueba?

 

 

INGREDIENTES (para 14-16 raciones)

- Todos los ingredientes han de estar a temperatura ambiente, salvo que se indique lo contrario.

- 1 cucharada equivale a 15 ml; 1 cucharadita equivale a 5 ml

 

Para el bizcocho:

- 325 g de harina de trigo normal
- 90 g de cacao puro en polvo
- 2 ½ cucharaditas de levadura química
- 1 ½ cucharadita de bicarbonato sódico
- 1 ½ cucharaditas de canela de Ceilán molida
- 1 cucharadita de sal
- 3 huevos (L)
- 300 g de azúcar moreno integral de caña
- Ralladura de una naranja
- 180 ml de aceite de girasol o de oliva virgen extra, sabor suave (según preferencia personal)
- 1 cucharadita de extracto puro de vainilla
- 300 g de calabacines (1 ½ calabacines grandes aprox.)
- 125 g de yogur natural

- Un puñado de cerezas, para decorar


Para el relleno

- 350 g de cerezas deshuesadas en conserva o almíbar ligero
- 50 g de mermelada de cerezas
- 225 g de queso Mascarpone, bien frío
- 240 ml de nata líquida para montar (mín. 35% MG), bien fría
- 120 g de azúcar glass, tamizado
- 1 cucharadita de extracto puro de vainilla


ELABORACIÓN

Del bizcocho:

1. Precalentamos el horno a 175°C con calor arriba y abajo y colocamos la rejilla en la posición central.

2. Con ayuda de un pincel de repostería, engrasamos ligeramente dos moldes redondos antiadherentes con base desmontable (uno de 20 cm Ø y otro de 24 cm Ø). Recubrimos fondo y laterales con papel vegetal de hornear y volvemos a engrasar. Reservamos.
3. Lavamos y pelamos los calabacines, retiramos las semillas de su interior con ayuda de una cuchara pequeña y los rallamos (también los podemos picar muy finos con un procesador de alimentos). Dejamos escurrir en un colador grande sobre un cuenco amplio y reservamos.
4. Mientras tanto, en un cuenco grande, con ayuda de un tamizador (o un colador grande, en su defecto), tamizamos juntos la harina, el cacao, la canela, la levadura química, el bicarbonato sódico y la sal. Mezclamos con unas varillas para combinar bien todos los ingredientes y reservamos.
5. En otro cuenco grande, friccionamos la ralladura de naranja junto con el azúcar con la yema de los dedos, así ayudaremos a que se liberen todos los aceites contenidos en la piel de la fruta y aprovecharemos su aroma al máximo.
6. Añadimos los huevos al azúcar aromatizado y batimos enérgicamente con unas varillas (a mano o a máquina) durante unos 3 minutos hasta conseguir una mezcla esponjosa y densa y visiblemente más pálida.
7. A continuación, incorporamos el aceite a la mezcla anterior progresivamente en un hilillo y sin dejar de remover, ahora ya con más suavidad, hasta integrar por completo.
8. Seguidamente, añadimos el yogur, el extracto de vainilla y el calabacín rallado o picado y mezclamos con suavidad hasta conseguir una masa homogénea.
9. Finalmente, agregamos los ingredientes secos que teníamos reservamos (punto 4) en dos tandas, mezclando suavemente con ayuda de una espátula, sólo lo justo después de cada adición hasta integrarlos y conseguir un color uniforme.
10. Repartimos la mezcla entre los dos moldes que habíamos preparado, procurando que en ambos casos la masa llegue a la misma altura, y damos unos pequeños golpes a los moldes contra la encimera para eliminar las burbujas de aire de su interior; de esta forma, también ayudamos a que se nivele la superficie de la masa por sí misma.
11. Horneamos durante unos 35-40 minutos o hasta que al insertar una brocheta o similar en el centro de uno de los bizcochos, ésta salga prácticamente limpia. (El bizcocho más pequeño suele cocerse unos minutos antes que el más grande.)
12. Retiramos del horno y dejamos enfriar dentro de los moldes durante unos 10 minutos. Pasado este tiempo, desmoldamos con cuidado (en caliente, los bizcochos tienen una consistencia muy frágil) y dejamos enfriar sobre una rejilla por completo antes de montar nuestra tarta.


Del relleno:

1. En un cuenco mediano mezclamos las cerezas, previamente escurridas, junto con la mermelada, ligeramente templada y dejamos enfriar.

2. Una vez enfriados los bizcochos y la mezcla de cerezas y mermelada, colocamos el resto de ingredientes del relleno en un cuenco amplio y, con ayuda de unas varillas (a ser posible eléctricas, por comodidad y rapidez), batimos hasta que se monte la nata, es decir, hasta que la mezcla adquiera una consistencia firme (no debemos excedernos o la nata se cortaría). Hemos de aplicarlo en el momento o mantener refrigerado hasta su uso.

 

 

Montaje de la tarta:

1. Es posible que necesitemos nivelar nuestros bizcochos antes de montar la tarta. Es muy habitual que los bizcochos adquieran esa típica forma abovedada en la parte superior al subir durante el horneado, lo que puede provocar que nuestra tarta no quede del todo estable una vez montada. La manera más efectiva de hacer esto es utilizando una lira, así nos aseguramos que quedan a la altura deseada y perfectamente rectos (en su defecto, podemos utilizar también un cuchillo largo de sierra bien afilado; colócalo en paralelo con la superficie de trabajo y corta con cuidado de no torcerte hasta conseguir una superficie recta).
2. De nuevo con ayuda de la lira, cortamos ahora ambos bizcochos transversalmente por la mitad, resultando así en 2 pares de discos de bizcochos: 2 con un diámetro mayor y otros 2 con un diámetro menor. Antes de comenzar a montar nuestra tarta, retiraremos las migas sueltas de cada bizcocho con ayuda de un pincel de repostería para evitar que posteriormente se mezclen con el relleno.

 


3. Colocamos uno de los bizcochos de mayor diámetro en la base donde vayamos a presentar nuestra tarta y extendemos algo más de ¼ de la mezcla de Mascarpone y nata montada con ayuda de un cuchillo o una espátula lisa, procurando que llegue bien a los bordes y quede bien nivelada. Sobre esta capa, repartimos de manera uniforme la mitad de la mezcla de cerezas maceradas con la mermelada, procurando escurrir el exceso de líquido.
4. A continuación, colocamos el otro bizcocho de igual diámetro sobre el relleno, asegurándonos de que quedan ambos discos bien centrados, y presionamos ligeramente para que se acople bien.
5. Seguidamente, aplicamos otro ¼ de la mezcla de Mascarpone y nata sobre la superficie de este segundo bizcocho y extendemos uniformemente.
6. Seguimos ahora con uno de los bizcochos de menor diámetro, que colocaremos sobre el anterior, asegurándonos de que queda perfectamente asentado en el centro, y repetimos la misma operación que en el punto 3, extendiendo primero algo más de ¼ del relleno de Mascarpone y nata y posteriormente la última mitad de cerezas y mermelada, escurriendo bien.

 


7. Finalmente, cubrimos el relleno con el último bizcocho, del mismo diámetro que el anterior, procurando siempre que quede centrado, y extendemos el último ¼ de la mezcla de Mascarpone y nata sobre la superficie superior de nuestra tarta.
8. Decoramos con un buen puñado de cerezas frescas y servimos.

Se conserva durante 3 días, bien cubierta y refrigerada.

 En la foto, stand de cerámica  para pasteles Birkmann

NOTAS

- Para que la nata del relleno se monte con facilidad y rapidez, nada como mantener también el cuenco y las varillas en el frigorífico hasta que vayamos a usarlos.
- Además o en lugar de canela, puedes emplear cualquier otra especia de tu preferencia; cardamomo, nuez moscada, jengibre o pimienta de Jamaica, todos molidos, van fenomenal con este tipo de tarta. Con ¼ de cucharadita bastará.
- Aprovecho para recordarte que preparar y hornear con éxito tus bizcochos es muy sencillo siempre que tengas en cuenta los puntos más fundamentales. Ante la duda, no dejes de visitar este post.
- Si dispusiéramos del tiempo, es muy recomendable dejar reposar los bizcochos en el frigorífico, bien envueltos en film transparente, durante toda la noche. De esta forma, permitimos que tanto la miga como todos los matices de los distintos sabores se asienten perfectamente, resultando así un bizcocho muy sabroso con una consistencia idónea.


Feliz semana, y que aproveche,
Rosa

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Finalistas del concurso de recetas dulces

Publicado el May 13, 2015. 6 comentarios

Muchos de vosotros ya sabéis que hace un par de meses pusimos en marcha un concurso de recetas dulces. El concurso lo organizamos conjuntamente con Nordic Ware España y la Revista Top Chef. 

Era un concurso pensado para los blogs de cocina, quienes podían participar con sus creativas propuestas, siempre presentadas en un molde tipo bundt de Nordic Ware.

El concurso ha sido todo un éxito. Tanto, que han participado 59 blogs de cocina!!! Sí, recibimos 59 estupendas recetas para preparar en forma de bundt, que nos sorprendían por sus ingredientes, sus bonitas formas, sus acabados, las historias que los rodeaban... Cada una tenía su qué. Y por eso todo el equipo de Claudia&Julia, Nordic Ware y Top Chef la Revista os da las gracias. En agradecimiento, todos sois ganadores de una espátula de madera con cabezal de silicona de Nordic Ware, que todos deberíais recibir a lo largo de este mes.

Entre todos los participantes teníamos que escoger a 3 finalistas. Las 3 recetas finalistas pasaban a Top Chef La Revista para que decidieran el ganador, quien vería su receta publicada en la próxima revista de junio.

Como os he dicho, todas las recetas tenían su qué, y ha habido un nivel muy elevado. El nivel ha sido tan alto, que no nos hemos podido quedar con sólo tres recetas, sino que hemos escogido cinco. Así que a continuación, paso a detallar los 5 finalistas del concurso, cuyas recetas están ya en manos de Top Chef La Revista para que se decida el ganador. Aquí están:

 

Eva Martínez, de Bake Street, con este bundt cake de moras negras y chocolate blanco:

 

 

Carme Roig y Marta López, autoras de Galeteria, que nos presentaron un bundt con un ingrediente muy especial, el tomate, inspirado en los bizcochos de tomate típicos de una zona de Croacia.

 

 

Mara Campos y Beatriz Quevedo, de I love bundt cakes, que han elaborado un original y refrescante mojito bundt cake.

 

 

Mercedes García, autora de Merceditas Bakery, que nos sorprendió con un elegante bundt cake de té del puerto con glaseado de licor de hierbas, unos ingredientes no fáciles de encontrar y que Mercedes nos presenta rodeados de una bonita casualidad.

 

 

Isabel María Yagüe, responsable de Obsesión por los Cupcakes, quien ha elaborado un Neapolitan Bundt Cake, que saca su nombre de los emigrantes Napolitanos, cuando introdujeron el clásico helado de corte de tres sabores -vainilla, chocolate y fresa- en EEUU a finales del s.XIX.

 

 

Por ser finalistas, todas ellas pasan a ser ganadores de un vale de 40€ para comprar en nuestra tienda, www.claudiaandjulia.com. 

Ahora, sólo falta esperar al número de junio de la revista Top Chef para conocer el ganador, quien se llevará además un lote de productos de repostería de Nordic Ware. 

Pero independientemente de ello, os queremos dar nuestra más sincera enhorabuena: para nosotros, y tras ver estas encantadoras recetas, ¡Sois todos ganadores!

¡Muchas gracias a todos por participar!  

 

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Naked cake veraniega de frutos rojos

Publicado el May 07, 2015. 9 comentarios

Hace unos pocos días os hablé de la nueva tendencia en tartas: la vuelta a las tartas tradicionales o naked cakes. Con el éxito que están teniendo, no podía faltar una receta para animaros a preparar una. 

Para ello, tenemos una nueva invitada en el blog: estamos muy contentos de que Rosa, autora del blog Pemberley Cup&Cakes, haya aceptado venir a darnos sus consejos para elaborar los más deliciosos bizcochos, y nos muestre una receta muy fácil pero altamente deliciosa de naked cake. ¡Bienvenida Rosa!

 

A estas alturas, el atractivo de estas ‘naked cakes’ es innegable. Y es que, además de su aspecto totalmente encantador, todo son ventajas: sencillas y deliciosas, todo en uno. Para empezar, sólo necesitaremos un buen bizcocho y una crema de nuestra elección para el relleno, por lo que, con muy poco esfuerzo, obtendremos un resultado espectacular.


En esta ocasión, yo he elegido un relleno a base de nata montada y frutos rojos, ahora que llega el verano. También me he decantado por un bizcocho básico, el clásico bizcocho genovés; suave y ligero, pero resistente y con un auténtico sabor a bizcocho de toda la vida. Y más sencillo imposible; básicamente sólo has de pesar juntos los huevos (enteros), dividir el resultado por la mitad y utilizar esa misma cantidad de harina y de azúcar; nada de levadura ni de grasas adicionales. Fácil, ¿verdad? Esta vez, sin embargo, he incrementado ligeramente el peso de estos dos ingredientes con respecto al de los huevos para conseguir una miga más densa, teniendo en cuenta el grado de humedad que aportan la nata y los jugos de la fruta.

 

En la foto, stand de cerámica de Birkmann 

 

Algunos consejos al preparar tus bizcochos

Es más que probable que ya sepas que esto de hornear un bizcocho es realmente pan comido. En cualquier caso, no está de más repasar las cuestiones más fundamentales (y sencillas) para conseguir que nuestros bizcochos —y la mayoría de las elaboraciones reposteras— queden siempre perfectos:

- Tendremos siempre todos los ingredientes preparados de antemano: perfectamente pesados o medidos y a temperatura ambiente (unos 20ºC aprox.).

- Es vital engrasar perfectamente el molde a utilizar (especialmente en el caso de utilizar moldes metálicos), tanto el fondo como los lados interiores, antes incluso de empezar a mezclar los ingredientes. Para engrasar un molde podremos utilizar distintos métodos:
o un spray antiadherente (especial para este tipo de tareas),
o una fina película de aceite de girasol o mantequilla derretida o
o la anterior más una ligerísima capa adicional de harina (o cacao, según receta) espolvoreada uniformemente sobre el ingrediente graso empleado. En este caso es muy importante eliminar el exceso de harina (o cacao) dando unos golpecitos al molde.

En cualquier caso, hemos de asegurarnos de que no nos excedemos al engrasar y enharinar los moldes o el exterior de nuestros bizcochos lo acusará, quedando bastante deslucido. En ocasiones, también es posible que la receta requiera que, además de engrasar el molde, forremos el interior con papel sulfurizado o papel vegetal de hornear. No debemos olvidar que el papel deberá quedar engrasado por ambas caras.

- Aunque a veces es posible que no se especifique, es altamente aconsejable tamizar siempre la harina (generalmente, junto con el resto de ingredientes secos) antes de usarla en la preparación de los bizcochos. No sólo queda más fina y aireada —lo que dará una esponjosidad mayor al bizcocho una vez horneado—, sino que también nos aseguraremos de eliminar cualquier impureza que la harina pueda contener.

- A pesar de lo que nuestro instinto nos pueda llevar a creer, nunca mezclaremos la harina en exceso. No se trata de dejar una masa perfectamente homogénea como si fuéramos a hacer pan, sino de integrar la harina junto al resto de ingredientes húmedos lo justo para que quede hidratada. De esta forma, nos aseguramos de conseguir una miga jugosa y tierna.

- Precalentaremos el horno como mínimo entre 10 y 15 minutos antes de introducir nuestro bizcocho a la temperatura indicada. Para los bizcochos convencionales, esta temperatura suele ser 180ºC (temperatura en horno eléctrico sin ventilador)* y con calor arriba y abajo. Generalmente, utilizaremos la rejilla, que colocaremos en la posición central. Las temperaturas indicadas en las recetas son una referencia estándar y suelen funcionar sin problema. Pero a la hora de la verdad, cada horno es un mundo y es posible que el nuestro no alcance verdaderamente la temperatura que indica. En caso de duda, conviene hacernos con un termómetro para horno adicional.

- Nunca llenaremos el molde a utilizar por encima de ¾ partes de su capacidad.

- En caso de usar más de un molde, a la hora de introducirlos en el horno los colocaremos con la máxima separación posible entre sí, así como de las paredes del horno, de forma que el calor circule sin obstáculos y nuestros bizcochos se horneen de manera homogénea.

- Aunque pueda parecer una obviedad, bajo ningún concepto abriremos la puerta del horno durante el horneado, salvo durante los últimos minutos para comprobar que estén perfectamente hechos por dentro.

- Una vez fuera del horno y antes de desmoldar nuestros bizcochos, los dejaremos dentro de sus moldes durante unos 10-15 minutos (antes son aún muy frágiles y se romperían, pero si los dejamos más tiempo, el calor los reblandecería). Transcurrido este tiempo, los desmoldamos con cuidado y los dejamos enfriar por completo sobre una rejilla, alejados de corrientes de aire y de cambios bruscos de temperatura para prevenir que pierdan su volumen una vez fuera del horno.

Y de aquí a elaborar una tarta de ensueño, sólo nos separan unos cuantos minutos más y un poquito de mimo extra. No me digáis que no es perfecta para disfrutarla en buena compañía. Velada inolvidable asegurada.

*155ºC (horno de convención)/4 (horno de gas)/350ºF

En la foto, tarro para mermeladas Le Creuset

 

INGREDIENTES (para10-12 raciones)

(Todos los ingredientes han de estar a temperatura ambiente, salvo que se indique lo contrario)

 

Para el bizcocho:

6 huevos (L)
210 g de azúcar blanco
210 g de harina floja (harina de trigo normal)
½ cucharadita de sal


Para el relleno y decoración:

450 g de frutos rojos variados, frescos
50 g de mermelada de fresas, cerezas, frambuesas, frutos rojos, etc. (al gusto)
200 ml de nata líquida para montar (mín. 35% MG), bien fría
1 cucharadita de zumo de limón
15 g (2 cucharadas) de azúcar glass (más azúcar extra para espolvorear)


ELABORACIÓN

Del bizcocho:

1. Precalentamos el horno (eléctrico) a 180ºC y colocamos la rejilla del horno en la posición central.
2. Engrasamos, forramos con papel de hornear y volvemos a engrasar el interior de 2 moldes redondos antiadherentes con base desmontable de 20 cm de Ø, como estos de Le Creuset. Reservamos.
3. En un cuenco bien amplio, batimos enérgicamente el azúcar junto con los huevos con ayuda de unas varillas (a ser posible eléctricas, por comodidad) a velocidad alta durante unos 10-15 minutos (más si es a mano) hasta conseguir una mezcla bastante densa, mucho más pálida, esponjosa y muy ligera. Sabremos que ya está lista cuando las varillas no goteen al levantarlas.
4. Seguidamente, incorporamos juntas la harina y la sal en dos tandas, tamizándolas directamente sobre la mezcla anterior y mezclando después de cada adición sólo lo justo hasta que desaparezca el último rastro de harina. Para evitar que se pierda todo el volumen que hemos conseguido, emplearemos movimientos muy suaves y envolventes, de abajo a arriba.
5. A continuación, dividimos la masa en dos partes iguales, la repartimos entre los dos moldes que teníamos preparados y alisamos la superficie con una espátula.
6. Horneamos durante unos 30-35 minutos hasta que adquieran un bonito tono dorado. Antes de sacar los bizcochos, comprobamos si están bien hechos insertando una brocheta en el centro; si saliera limpia de migas, los retiramos ya del horno, si no, iremos comprobando cada par de minutos hasta que lo haga.
7. Una vez horneados correctamente, los dejamos enfriar en sus moldes sobre una rejilla durante unos 10 minutos. Pasado este tiempo, desmoldamos y dejamos enfriar bocabajo por completo sobre la rejilla antes de montar nuestra tarta.


Del relleno:

1. Lavamos, escurrimos y secamos cuidadosamente la fruta.
2. A continuación, en un cuenco mediano mezclamos 200 g de la fruta junto con la mermelada, ligeramente templada, y dejamos que se enfríe (si hemos utilizado fresas o cerezas, conviene trocearlas). Reservamos el resto de la fruta para decorar.
3. Mientras tanto, con ayuda de unas varillas (preferiblemente eléctricas, por comodidad), montamos la nata junto con el azúcar glass y el zumo de limón a velocidad media-alta hasta que adquiera una consistencia firme (los surcos de las varillas deberán quedar marcados en la nata al dejar de batir). Sin embargo, tampoco debemos excedernos o la nata se acabará cortando (y habremos hecho mantequilla). Se ha de utilizar inmediatamente; si no, la mantendremos refrigerada.

 

Montaje de la tarta:

1. Si fuera necesario, con un cuchillo de sierra largo o una lira recortaremos la parte superior de los bizcochos lo justo para igualar y nivelar las superficies. Con la ayuda de un pincel de repostería, limpiamos los bizcochos suavemente de las posibles migas sueltas que hayan podido quedar.
2. Colocamos el primer bizcocho bien centrado y boca arriba (la base del bizcocho abajo) sobre la tartera o plato en el que vayamos a servir nuestra tarta (es aconsejable usar el bizcocho que haya salido menos "agraciado" en primer lugar). Seguidamente, extendemos una generosa capa de nata montada uniformemente sobre toda la superficie del bizcocho, asegurándonos de que llega bien a los bordes (no es necesario que nos esmeremos en dejar una superficie perfectamente lisa). Reservamos un par de cucharadas colmadas de nata para finalizar con la decoración.
3. Con ayuda de una cuchara, escurrimos ligeramente la fruta que teníamos macerando con la mermelada y la repartimos por toda la superficie de la capa de nata montada que acabamos de aplicar.
4. A continuación, colocamos el segundo bizcocho bien centrado, esta vez bocabajo, sobre el relleno y presionamos ligeramente para que quede bien asentado.
5. Finalmente, aplicamos una ligera capa de nata montada sobre la superficie, decoramos con el resto de la fruta que teníamos reservada y espolvoreamos un poco de azúcar glass por encima para decorar.

¡Y ya está nuestra tarta lista para servir y disfrutar!

Se conserva refrigerada y bien cubierta durante 2-3 días. Antes de consumir, dejar la tarta unos 20-30 minutos (según el clima) a temperatura ambiente fuera del frigorífico para que se aclimate.

 

 

 

NOTAS:

- A tener en cuenta: 1 cucharadita=5 ml; 1 cucharada=15 ml.

- Si dispusiéramos del tiempo, es más que recomendable dejar reposar los bizcochos en el frigorífico, bien envueltos en film transparente, durante toda la noche. De esta forma, permitimos que tanto la miga como todos los matices de los distintos sabores se asienten perfectamente, resultando así un bizcocho muy sabroso con una consistencia idónea.
- En cuanto a los lados de la tarta, podemos dejarlos así tal cual o también pasar un cuchillo o espátula alrededor para alisarlos y sellarlos, dándole así un toque diferente.
- Dado que se trata de un bizcocho base para elaborar casi cualquier tipo de tarta, podemos añadir matices de sabor según el resultado final que vayamos a darle: extractos (de vainilla, almendra…), ralladura de limón o naranja, especias (tipo canela, cardamomo…), etc.
- También podemos jugar con el bizcocho en sí, sustituyendo parte de la harina por cacao puro en polvo (un 15-20% máx.), para convertirlo en bizcocho de chocolate o incluso por almidón de maíz (de cada 130g de harina sustituiremos 10g por la misma cantidad de almidón de maíz), para darle un extra de ternura a la miga.
- El índice de M.G. (materia grasa) de la nata es muy importante para conseguir montar la nata líquida sin problema. Con este fin, debemos usar siempre nata líquida con un mínimo del 35% MG. Además, la temperatura es vital; la nata debe estar muy fría en el momento de montarla. Y si enfriamos los utensilios que vayamos a utilizar (cuenco y varillas), conseguiremos que se monte más fácilmente y en mucho menos tiempo.
- En caso de que prefieras utilizar un solo molde (más profundo) y luego cortarlo en dos transversalmente, ten en cuenta que requerirá algo más de tiempo de horneado. Comprueba a partir de los 45 minutos hasta que esté totalmente cocido por dentro.


Espero que estos breves consejos os hayan sido de utilidad y, por supuesto, que os haya gustado la tarta. Un placer y ¡buen provecho!

Rosa

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Naked Cake, la vuelta a la tarta tradicional

Publicado el May 05, 2015. 9 comentarios

Nunca me he sido gran seguidora de modas, y tal vez por ello nunca he hecho una tarta con fondant o cupcakes con recubrimientos o cremas que no saben a nada, a pesar del éxito que tienen. No habréis visto en la web ni recetas ni productos ni material para ello. Reconozco que es todo un arte hacerlos, pero simplemente no van conmigo. Pero hay una moda a la que sin duda me sumo, y es la moda de los naked cakes.

Literalmente naked cake quiere decir tarta desnuda. Desnuda porque se muestra tal y como es, y sin ninguno de esos recubrimientos que os comentaba. Es una tarta que se caracteriza por mostrar el bizcocho en dos o más pisos y de la forma más tradicional.

Que estén desnudas de tales añadidos no les quita que sean alegres. De hecho, llaman la atención por sus decoraciones naturales y de vivos colores que les aportan las frutas (¿qué más natural?), y pueden estar rellenas de nata, crema o chocolate habitualmente.

 

 

Hay quien las hace más perfectas y bien acabadas, y quien las muestra con un desorden casual que les confiere un carácter propio irresistible (¡éstas son las que me van a mi!). Pueden llegar a tener tal exceso de fruta o un acabado tan poco pulido que parezcan incluso decadentes... aunque ello no les quita su auténtico sabor. Todas tienen su atractivo, su toque, su punto natural y tradicional.

Las naked cakes están pegando muy fuerte en los Estados Unidos. La red se está llenando de creaciones, y es un gustazo verlas. Y no sólo la red: el éxito es tal, que incluso está siendo la moda en muchas bodas, donde la tarta de boda vuelve a su punto de partida tradicional, olvidando los fondants y mostrando las tartas de toda la vida.

Porque claramente, esta nueva moda es una llamada a lo tradicional (sí, ¡aquello que tanto nos gusta a Claudia&Julia!) o, si lo queréis, es una contramoda: es la tendencia a ir contra la corriente de todo lo que es la repostería del fondant y el exceso de azúcar.

Lo mejor de las naked cakes o tartas desnudas es que cualquiera puede hacerlas: sea con un molde estándar redondo o con el molde de un bundt, y cogiendo una receta tan simple como la típica de yogurt o la más básica que conozcas de bizcocho. Puedes entonces elevarla a dos pisos fácilmente, para después decorarla con nata, chocolate o simplemente darle un toque nevado de azúcar glas. ¿El toque final? Unas fresas para decorar de forma discreta, una combinación de dos frutas de distintos colores... o la más variada, colorida y abundante combinación de frutas que tengas para acompañarla! 

 

 

Siempre he pensado que la forma de hacer y presentar un plato dice mucho del cocinero, y aún lo veo más evidente en un naked cake. Por ello, te animo a preparar el tuyo, mientras te digo: "muéstrame como acabas tu naked cake, ¡y te diré cómo eres!".

 

Aquí tienes una muestra de dos acabados distintos: la receta es la misma, pero depende de cada uno acabarla de una forma más atrevida o más sobria (fotos de Pemberley Cup and Cakes).

 

Si quieres ver algunas recetas de naked cakes para inspirarte, puedes visitar:

Victoria sponge cake, para quien busca un básico, delicioso y esponjoso bizcocho

Eton Mess Cake , una buena muestra de naked cake elaborada con el molde Angel Bundt

Selva negra, una receta de naked cake que es pura tentación

Carrot cake, para no sentirse muy mal por comer tarta

Boston cream pie, una receta de naked cake para los que prefieren la crema a la nata 

Café y nueces, especial invierno

Chocolate y agua de rosas , para los más detallistas

 

 

 

 

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Helado de fresas asadas y merengue

Publicado el Apr 30, 2015. 2 comentarios

Virginia, autora de Sweet&Sour, nos sorprende hoy con un helado de fresas con un gusto muy intenso, gracias al hecho de incorporar las fresas asadas. Además, el helado lo acompaña de merengue, por lo que este refresco tan apetecible se convierte en un capricho que no puedes perderte. ¡A por la receta!

 

 

Estamos en la mejor época para disfrutar de la fresas y qué mejor forma de hacerlo que transformadas en un postre fresquito. Una copa de helado de fresas para estos momentos en que el sol empieza a descubrirse. ¡Pero ojo! que no será un helado de fresas cualquiera, ya que las fresas asadas le darán un sabor mucho más intenso. Os aseguro que si os animáis a probarlo, no volveréis al helado de fresas tradicional.

Pero si el helado de por si no fuera suficiente, lo vamos a acompañar de una cama de nata semimontada con rocas de merengue que le dará el punto cruchy y a cuya mezcla añadiremos también un puñadito de fresas asadas. Pura lujuria.

Asar las fresas es más sencillo que lo que pudiera parecer a primera vista, porque la delicadeza de esta fruta no impide que se puedan hornear y obtener un resultado espectacular. Tan solo hay que limpiar, trocear y rebozar con azúcar y unas gotas de zumo de limón. El calor extrae los jugos de las fresas y carameliza los azúcares, convirtiendo esa mezcla en una especie de almíbar denso y con un sabor intenso, con unas fresas que se deshacen en la boca.

El helado lo prepararemos con las fresas asadas trituradas y una crema base de yemas y nata, o si preferís sacrificar un pelín la cremosidad por la línea, con una mezcla al 50% de leche y nata. Y utilizaremos la heladera de nuestra Kitchen Aid , que ahora que empieza el buen tiempo en casa se convierte en una asidua de los postres, porque en 20 minutos tenemos casi listo un helado cremosito.
Vamos con la receta!

 

INGREDIENTES (para algo más de 1 litro de helado)


Para las fresas asadas:

1 kilo de fresas limpias, troceadas y sin pedúnculo (maduras pero firmes)
100 gr. de azúcar
3 cucharadas de zumo de limón

 

Para el helado:

500 ml de nata (o 250 ml de leche entera y 250 ml de nata)
3 yemas de huevo
100 gr de azúcar
30 gr. de maizena (2 cucharadas)
500 gr de fresas asadas trituradas
30 gr. de azúcar invertido o miel suave
1 cucharada de vodka

 

Para los merengues de fresa:

115 gr. de claras de huevo (unas 3 claras largas) a temperatura ambiente.
225 gr. de azúcar blanquilla.
Una pizca de sal.
Un puñado de fresas liofilizadas trituradas en el mortero (opcional).
Unas gotas de extracto de fresa
Unas gotas de colorante rojo para los merengues (opcional).
250  ml de nata 35% m.g para el montaje de la copa

 

PREPARACIÓN

Comenzamos asando las fresas:

 

 

Precalentamos el horno a 180ºC, calor arriba y abajo.

Limpiamos bien las fresas bajo el chorro del agua del grifo, les retiramos el pedúnculo y las troceados en dos o en cuatro si son muy grandes.

En un bol mezclamos el azúcar y el zumo de limón. Rebozamos con esta mezcla todas las fresas troceadas.
Colocamos en una capa sobre una bandeja de horno cubierta con papel de hornear o como en mi caso, en una fuente resistente al horno grande.
Horneamos durante 15-20 minutos. Extraemos del horno y dejamos entibiar. Llevamos a un frasco hermético y cuando se hayan enfriado, tapamos y al frigo. Aguantan al menos una semana en perfecto estado y además de para este helado, nos servirán también para acompañar nuestro yogurt, tortitas y demás postres. Una delicia.
Para el helado, retiramos la mitad de las fresas asadas y las trituramos. Reservamos el resto.

 


Para los merengues:

Precalentamos el horno a 150ºC y forramos 2 placas de horno con silpat o papel de hornear.
Ponemos las claras de huevo con una pizca de sal y el azúcar, en un cuenco al baño maría, revolviendo constantemente con un batidor hasta que el azúcar se haya disuelto. Cuidado, que el agua no llegue a tocar el fondo del bowl donde tenemos depositadas las claras para que no las cocine.
Cuando el azúcar se haya disuelto completamente, lo que comprobaremos frotando entre dos dedos un poco de la mezcla de claras y azúcar y no encontrando granillo alguno, lo pasamos al bowl de la Kitchen Aid y batimos con el accesorio de globo, primero a velocidad 2 un minuto y luego vamos incrementando rápidamente la velocidad hasta alcanzar la máxima, batimos así durante unos 14-15 minutos hasta que estén frías, brillantes y bien montadas. Un par de minutos antes de finalizar el montaje de las claras, añadimos el aromatizante y el colorante si lo usamos.
Depositamos cucharadas grandes de merengue sobre el papel de horno, de unos 6-10 cm de ancho por 2-4 de alto.
Ponemos un puñado de fresas liofilizadas en el mortero y machacamos hasta convertirlas en migas. Espolvoreamos por encima de nuestros merengues.
Horneamos durante al menos hora y media, hasta que los merengues se doren ligeramente. Apagamos el horno y dejamos dentro toda la noche o hasta su enfriamiento total. Listos
Un truco para saber si los merengues están cocidos del todo, es comprobar que se pueden despegar del papel de horno.

 

Vamos ahora con el helado:

 

 

Ponemos en un cazo mediano nata o la leche con la nata (reservando un vasito para disolver la maizeca), el azúcar y el azúcar invertido, hasta que comience a hervir.

En un bowl batimos ligeramente las yemas
En un vaso, disolvemos la maizena en la leche o de nata reservadas y la añadimos a las yemas mezclando bien.
Vertemos la leche y la nata hirviendo sobre esta mezcla, mientras que removemos sin cesar para que no se nos cuaje.
Colamos la mezcla para retirar los restos de telita del huevo que hayan cuajado, y llevamos de nuevo a fuego medio, removiendo constantemente con una cuchara de madera, hasta que la crema espese ligeramente. Ya sabéis, estará lista cuando al pasar el dedo por la cuchara nos quede una marca.
Retiramos la crema del fuego, añadimos el puré de fresas asadas y la cucharada de vodka y mezclamos bien.
Ahora con la crema al frigo para dejarla enfriar durante al menos 24 horas antes de llevarla a la heladera.
Llevamos a la heladera y mantecamos durante unos 20 minutos. En ese momento añadimos la mitad de las fresas asadas que teníamos reservadas (unos 250 gr), pero ya sin el líquido que las acompaña, o correríamos el riesgo de aguachentar mucho nuestro helado y hacerle perder cremosidad.
Una vez incorporadas las fresas, seguimos mantencando con la heladera unos 8-10 minutos más.
Listo, debemos conservar nuestro helado en el congelador en un recipiente hermético, y consumirlo cuanto antes para que no pierda cremosidad y no se nos endurezca en demasía y cristalice.
Eso si, sacarlo 10 minutos antes de consumir del congelador, ya que de lo contrario estará muy duro.

 

Para los que no dispongáis de heladera,podéis también preparar el helado, pero en este caso una vez tengamos la crema final lista, llevad el helado al congelador media hora, sacarlo y batirlo para evitar la cristalización. Este proceso repetirlo al menos 3 o 4 veces, cada media hora.

 

Para el montaje de la copa de helado:

 

 

Semimontamos la nata con el accesorio de globo de nuestra Kitchen Aid. Rompemos los merengues y repartimos sobre la nata semimontada, integrando bien las piedras de merengue.
Añadimos un par de cucharadas de esta mezcla sobre la base de la copa donde vayamos a servir el helado. Cubrimos con unos trozos de fresas asadas sin el jugo, para que no agüe la nata y colocamos unas bolas de helado de fresas asadas sobre ella. Coronamos con unas hojas de menta, que le aportarán contraste de sabores y frescor, y una fresa natural.

A disfrutar.


Consejos:

- Los merengues nos sirven para aprovechar las claras de las yemas del helado, pero si os queréis ahorrar trabajo, podéis también comprarlos.

 


Virginia

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Helado de vainilla

Publicado el Mar 29, 2015. 0 comentarios

La llegada de la primavera es el anuncio del buen tiempo, y con él apetecen comidas refrescantes. ¿Qué más refrescante que un helado? Si además el helado es casero, resultará normalmente más sano y apetecible. Por ello Miguel, autor de Pimientos Verdes, nos presenta hoy una receta que seguro os encantará: helado de vainilla. Lo prepara ayudado de la Kitchen Aid y su accesorio para helados, que como sabéis hace el proceso muy sencillo.

 

 

Hace unos días os hablé de mi experiencia con la Kitchen Aid. Si leíste el artículo, sabrás que estoy totalmente satisfecho con esta máquina.

El último accesorio que he adquirido es la heladora (el accesorio para helados Kitchenaid), y la verdad es que estoy encantando. La he utilizado para preparar unos granizados de frutas sanos y refrescantes y también este helado de vainilla que no tiene nada que envidiar a los comerciales. Además, preparando nuestros propios helados, sabemos exactamente lo que estamos comiendo. Nada de aditivos ni conservantes y también podemos controlar la cantidad de azúcar que utilizamos... ¡Así que no hay excusas para no atreverse a preparar helados caseros!

Os recomiendo preparar el helado casero en pequeñas cantidades, ya que si lo guardamos un largo tiempo en el congelador, cristalizará y su textura no será tan apetecible.

 

Ingredientes

320 g leche entera

1 vaina de vainilla

130 g azúcar

4 yemas

1 pizca de sal

400 ml nata 35% m.g.

 

Elaboración

1. En un cazo ponemos la leche. Abrimos la vaina de vainilla y raspamos las semillas con un cuchillo. Las incorporamos a la leche junto con la vaina.

2. Damos un hervor a la leche y la retiramos del fuego. Dejamos infusionar 30 minutos.

3. En un bol, mezclamos las yemas, el azúcar y la sal.

4. Retiramos la vaina de vainilla de la leche y la echamos en el bol donde hemos mezclado las yemas.

5. Devolvemos todo al cazo y calentamos a fuego bajo removiendo con una espátula de silicona hasta que la mezcla alcance los 80º. Cuidado que no hierva o se os cortará.

6. Retiramos del fuego y añadimos la nata. Dejamos enfriar y guardamos en la nevera bien tapado hasta el día siguiente.

7. Mete en el congelador la heladora de la Kitchen Aid. Recuerda que debe enfriarse durante al menos 15 horas antes de utilizarla.

8. Al día siguiente, monta la heladora en la KA y echa la mezcla para preparar tu helado. Deja mantecar a velocidad baja durante unos 15 a 20 minutos. Verás como el helado va adquiriendo una textura cremosa absolutamente maravillosa.

 

 

9. Vierte el helado en un recipiente y guárdalo en el congelador durante 1 ó 2 horas. De esta forma, terminará de coger la textura adecuada.

 

 

 

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Mi experiencia con el robot de cocina KitchenAid

Publicado el Mar 12, 2015. 13 comentarios

Hoy Miguel Ángel, autor del blog Pimientos Verdes, nos habla del robot de cocina Kitchen Aid. Su experiencia le ha demostrado que la compra le ha valido la pena: se ha convertido en su aliado y ayudante en la cocina. Por ello, ha querido compartir con nosotros los puntos más positivos de comprar un Kitchen Aid.

 

Una de las herramientas que más utilizo en mi cocina es, sin lugar a dudas, mi Kitchen Aid. Es un robot muy versátil y que se ha convertido en un gran aliado para mí, sobretodo en mis recetas dulces. Aunque esta máquina sirve para mucho más. Hoy la vamos a conocer mejor.

Quizás muchos de vosotros os estéis planteando adquirir un robot de cocina y tenéis mil dudas sobre cuál será mejor comprar. Eso fue justo lo me pasó a mí y hoy, después de más de dos años con mi Kitchen Aid, puedo decir que la compra fue totalmente satisfactoria y que mi experiencia con ella es excelente.

 

 

Kitchen Aid -  Un poco de historia

La batidora que hoy conocemos como Kitchen Aid, fue inventada en 1919 por la empresa estadounidense Troy Metal Products Company y fue lanzada con el nombre comercial de H-5. 

En los años 20, la mujer de un ejecutivo de la empresa le dijo: "No sé como piensas llamarla, lo único que sé es que es el mejor ayudante de cocina que he tenido en mi vida". Así es que la H-5 fue rebautizada con el nombre de Kitchen Aid (la traducción quiere decir “Ayudante de Cocina"). Rápidamente las batidoras KitchenAid se convirtieron en uno de los más populares robots de cocina y la marca lanzó nuevas máquinas más pequeños y manejables, adaptándose a las necesidades de las casas modernas.

En los años 30, lanzó la serie K, con una estética muy similar a la actual. Como dato curioso, muchos accesorios de aquella época, se pueden seguir utilizando en los modelos actuales.

Desde entonces, las KitchenAid han ido evolucionando hasta llegar a los modelos actuales, que con su amplia variedad de colores y accesorios se han convertido en un robot emblemático y muy demandado en todo el mundo.

Además, nos encontramos ante una máquina fiable y duradera que está fabricada en Estados Unidos siguiendo unos elevados estándares de calidad.

 

Usos de la Kitchen Aid

El uso principal de la KitchenAid es trabajar masas, es una excelente máquina de batir bizcocho, panes y otras masas grasas. Aquí su trabajo es excelente. Por supuesto, también sirve para montar nata y claras de huevo con un resultado excepcional.

Todos estas funciones las hace con los 3 accesorios que vienen con ella y que son:

- Batidor de varillas: nos servirá para montar nata, claras de huevo y para batir masas que necesiten incorporar aire en las masas, como las magdalenas. Además, también nos servirá para hacer mayonesa.

- Batidor plano: sirve para mezclar masas. Es el que utilizo para preparar masa brisa y mis bizcochos, bundt cakes, cupcakes y demás dulces. También es perfecto para hacer buttercream y las cremas de queso con las que decoro mis cupcakes.

- Gancho amasador: Sirve para amasar masas, como la de pizza, la de brioche o para amasar panes.

 

Adicionalmente, podemos adquirir otros accesorios como pueden ser:

- Batidor con silicona: es perfecto para rebañar las paredes del bol.

- Accesorio para pasta: se trata de un completísimo complemento para preparar nuestros propios espaguetis, macarrones, bugatini…

- Picadora de carne

- Bol de cristal: siempre viene bien tener un bol adicional y éste además de funcional es bonito.

- Heladora (o accesorio para helados): Este accesorio es mi última adquisición y seguro que le voy a dar mucho uso este verano. Se pueden realizar sorbetes, granizados y helados en tan solo 20 minutos.

A parte de éstos, existen otros accesorios en el mercado, aunque no os puedo hablar de ellos porque no tengo experiencia en su uso.

 

Pensando en la compra

Si lo tuyo es la repostería y el mundo de las masas, no lo dudes ni un momento. La Kitchen Aid es tu máquina.

Como ya he comentado, es una máquina que trabaja muy bien. El modelo que yo tengo, el Artisan, exprime sus 300 w de potencia de una forma excepcional. Hay quien critica que esta potencia es más baja que la de otros robots de su categoría, pero no os dejéis engañar por este dato. El motor de las Kitchen Aid es súper eficiente y es capaz de trabajar las masas mejor que otros robots con más potencia. De hecho, en los amasados largos y con masas pesadas, como la del brioche, el motor de mi Kitchen Aid apenas se calienta y para nada noto que la máquina se resienta en estos trabajos.

Hay quien me ha dicho que otros robots, de estos que también cocinan y pican (seguro que me entendéis de cual os hablo) es capaz de hacer todo lo que hace una Kitchen Aid… pues no es cierto. El trabajo que hace la Kitchen Aid con las masas es infinitamente mejor y ya no os digo de montar claras o nata. No hay punto de comparación. Al fin y al cabo, las Kitchen Aid están pensadas para esto.

Otra cosa que me gusta es que es muy fácil de limpiar. El bol no tiene bordes ni formas extrañas, y además, se puede meter en el lavavajillas.

Y por último, otra característica que me conquistó, fue la estética y la gran variedad de colores. No fue un factor determinante, por supuesto, pero sí que terminó de decantar la balanza.

 

 

Si estás buscando recetas realizadas con la KitchenAid, puedes buscar la etiqueta Kitchen Aid en el blog. Encontrarás deliciosas recetas como éstas:

- Pastel de manzana al estilo americano

- Helado de calabaza con salsa de caramelo salado y nueces cantonesas

Pero cualquier receta de repostería podrás realizarla con el robot, además de algunas otras como pasta, pizza, mayonesa, etc como he comentado. Hay una gran variedad de recetas para KitchenAid, de modo que depende de tus ganas y de tu genio creativo establecer los límites de la innovación en la cocina.  

Si tienes alguna duda sobre qué Kitchen Aid puede interesarte más (hay modelos más básicos y modelos más profesionales), te recomiendo que leas el post "¿Merece la pena comprar un Kitchen Aid?", en el que se explican las diferencias entre los distintos modelos. Y si tienes cualquier otra duda o quieres asesoramiento, puedes dejar un comentario o llamarnos y te responderemos encantados.

 

 

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Tarta tatín de fresas y ruibarbo

Publicado el Feb 26, 2015. 5 comentarios

 Para saborear de una forma distinta los frutos que pronto inundarán los mercados y tiendas de frutas, Carmen, autora de Yerbabuena en la Cocina, nos presenta una deliciosa tarta tatín de fresas: se aleja de la típica tarta que incluye manzana, y nos acerca al color y esencia de la romántica primavera. ¡Os recomiendo probar!

 

 

Seguro que casi todos ya habéis oído hablar del origen la famosa Tarta Tatín, que es una variante más de la de manzana. Su peculiaridad reside que es una tarta inversa, es decir, la fruta va en la parte inferior y se cubre con una masa encima, que puede ser quebrada, hojaldre, etc.

El origen se atribuye a las hermanas Tatín, que regentaban el hotel con el mismo nombre en Lamotte-Beuvron. Según la tradición más aceptada, el despiste de una ellas hizo que cocinase más de la cuenta las manzanas y para no desaprovecharlas, las cubrió con una masa encima, las horneó y posteriormente dio la vuelta, dando lugar a ésta variante tan conocida y exquisita de la cocina francesa.

Tanto por sus ingredientes como por su elaboración, la tarta Tatín resulta de lo más sencilla de preparar, con solo azúcar, mantequilla, hojaldre y vuestras frutas favoritas, darán la nota sobresaliente a esa comida, merienda o incluso cena.

En esta ocasión, me he decantado por fresas, disfruto un montón cuando llega ésta época del año y los mercados se llenan de un rojo intenso con ellas, casi se puede respirar que la primavera está a la vuelta de la esquina.

El otro ingrediente que he utilizado ha sido el ruibarbo: su sabor ácido combina a la perfección con las fresas y, aunque no muy conocido en nuestro país, comienza a ser cada día más frecuente encontrarlo en fruterías especializadas, aunque un poco caro; os animo a probarlo, seguro que os sorprenderá.

Y como no podía ser de otra manera tratándose la Tatín de una de mis tartas favoritas, y de tradición francesa, para su preparación he utilizado éste precioso molde de Emilie Henry, tanto por la calidad de sus terminados como por sus diseños a cada cual más bonito, ésta firma de moldes cerámicos es una de mis favoritas. Además con él tendréis dos en uno, ya que en él podréis preparar el caramelo, seguidamente llevarlo al horno y como colofón presentar ésta magnífica tarta en la bandeja incluida… ¡IMPOSIBLE RESISTIRSE A TANTA GENIALIDAD!

 

En la foto, la cesta para fruta de Kitchen Craft

 

Ingredientes: (Molde 30 cm)

500 g. Fresas

300 g. Ruibarbo

200 g. Azúcar

50 g. Mantequilla

1 Plancha de hojaldre comprada

 

Elaboración:

Lavamos las fresas, las secamos y las cortamos longitudinalmente. Lavamos el ruibarbo y lo cortamos en trozos de unos 4 centímetros (no hace falta quitar las hebras, al cocinarse se deshacen y son imperceptibles).

Ponemos el molde en el fuego y añadimos el azúcar reservando un par de cucharadas y la mantequilla cortada en trocitos, dejamos cocinar a temperatura media hasta que veamos que el conjunto se vuelve de un tono dorado o color toffe. Retiramos del fuego y dejamos entibiar.

Precalentamos el horno a 180º. Colocamos las fresas en el molde de manera que la parte lisa de las fresas quede hacia arriba, y la curvada en contacto con el caramelo. Alternamos con el ruibarbo de forma decorativa. No os importe que queden un poco montados, al cocinarse, mermarán un poco y es conveniente que no haya huecos.

 

 

Horneamos a 170º durante 20 minutos, cuando haya pasado la mitad del tiempo, espolvoreamos el azúcar reservado y continuamos la cocción.

Pasado este tiempo, estiramos un poco el hojaldre con el rodillo. Sacamos el molde del horno y adaptamos el hojaldre en él, remetiéndolo alrededor cuidando de no mover la fruta. Con el excedente del hojaldre hacemos un reborde alrededor.

Horneamos a 170º alrededor de 20 minutos o hasta que veamos que el hojaldre está dorado. Apagamos el horno y dejamos la tarta unos 10 minutos dentro del horno con la puerta entreabierta para que el caramelo y los jugos de las fresas al templarse un poco se concentren.

Sacamos y damos la vuelta a la tarta con cuidado de no quemarnos con el caramelo. Presentamos tal cual o acompañada de creme fraîche o helado y servimos inmediatamente.

 

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Crème brûlée de frambuesas

Publicado el Feb 12, 2015. 5 comentarios

El día de los enamorados está ya muy cerca. Hacer de él un día especial está en nuestras manos, y por eso Virginia, autora de Sweet&Sour, nos propone preparar una deliciosa crème brûlée de frambuesa: ¡el postre perfecto para obsequiar a nuestra pareja y nuestro paladar con el toque más delicioso y romántico!

 

Me encantan las Crème Brûlée¡¡¡¡ son delicadas, suaves, elegantes, pero con ese punto especial que le da la costra crujiente de caramelo. Así que este año para San Valentín, lo tenía claro, mi propuesta para ese día sería Crème Brûlée. Pero ojo no una Créme Brûlée cualquiera, sino una muy especial para una ocasión así, una crema vestida de largo.

 

 

Esta Crème Brûlée de frambuesas, es especial porque tiene un relleno frambuesas frescas en el fondo que enamora, pero además tiene una textura tipo mousse que la hacen delicada ligera y fundente al paladar. Lo dicho un postre para sorprender a vuestr@ "enamorad@", pero también un postre con el que podréis finalizar cualquier comida, con un caballo ganador. Porque servir crème brûlée de postre, es apostar sobre seguro, pero en este caso además, con sorpresa y restyling incluido.

Las Crème Brûlée son sencillas, no son sino cremas cocidas al baño maría a las que se les añade una capa de azúcar que se carameliza, creando una costra crujiente deliciosa¡¡¡¡. En este caso la crema incorpora un coulis de frambuesas que le da un punto como digo muy especial. Es además un postre ideal, sin mucho esfuerzo y que podéis tener preparado con antelación.

Las he presentado en las mini cocottes de cerámica de "Le Creuset" que os asegurarán una presentación de 10, porque van del horno a la mesa perfectamente, y con su tapita, pasan por el frigo asegurándonos que quedan perfectamente protegidas. A mi me chiflan y aunque tengo de casi todos los colores, para San Valentín, el rojo y el negro me parecen lo más.

Vamos con la receta.

 

 

 

INGREDIENTES (Para 6 mini cocottes)

  • 600 ml de crema fresca liquida o nata 35% m.g.
  • 1/2 cucharadita de extracto de vainilla
  • 6 yemas de huevo
  • 70 gr de azúcar glace
  • 3 cucharadas soperas de coulis de frambuesa
  • 18-20 frambuesas frescas (no congeladas)
  • 100 gr de azúcar moreno (Cassonade)

Para el coulis de frambuesas:

  • 250 gr. de frambuesas
  • 2-3 cucharaditas de azúcar.
  • El zumo de 1 limón
  • 2 cucharadas de agua

 

PREPARACIÓN:

Comenzamos preparando el coulis de frambuesas

Ponemos las frambuesas a macerar con el azúcar en cazo durante unos 20 minutos. Una vez maceradas y que hayan comenzado a desprender sus jugos, las llevamos al fuego con el jugo de limón, hasta conseguir que se deshagan en una especie de compota. Si queda muy densa añadimos las dos cucharadas de agua.

Retiramos del fuego y colamos para retirar las semillas. Reservamos.

 

Vamos con las Crème Brûlée

Precalentamos el horno 110ºC, calor arriba y abajo y elegimos una fuente de horno donde nos quepan bien las 6 mini cocottes.

Mezclamos la nata o crema fresca con el extracto de vainilla. Reservamos.

Batimos las yemas de huevo con el azúcar hasta que blanqueen. En este caso yo lo hago con mi robot Kitchen Aid y el accesorio de globo, comenzando a velocidad baja media e incrementando hasta velocidad alta. Lo podéis hacer también con una batidora de mano, pero es importante este paso, porque será lo que concederá a nuestras cremas esa ligereza y ese punto tipo mousse.

Añadimos el coulis de frambuesas y mezclamos bien con un batidor de globo o con una espátula, hasta integrar en una crema homogénea.

Añadimos la nata con el extracto de vainilla y volvemos a integrar.

Colocamos 3 frambuesas frescas en el interior de las mini cocottes y vertemos la crema sobre ellas. La misma cantidad de crema en cada una. Mi truco, hacerlo a cucharadas, el mismo número en cada mini cocotte.

Depositamos las mini cocottes sin tapa, en la fuente de horno y rellenamos con agua caliente hasta alcanzar las 3/4 partes de la altura de las cocottes. Ojo, cuidado de no salpicar con el agua nuestras cremas. Si queréis como precaución podéis colocar las tapitas mientras vertéis el agua caliente, pero retirarlas antes de llevarlas al horno.

Llevamos a horno precalentado durante unos 45-50 minutos. Que las cremas se vean firmes aunque pueden estar ligeramente temblorosas. Una vez que enfríen se densificarán del todo.

Extraemos del horno, dejamos enfriar a temperatura ambiente, cubrimos con sus tapas y al frigo durante unas 2 horas.

En el momento de servir, espolvoreamos azúcar moreno claro (en Francia Cassonade), sobre la superficie de cada crema y caramelizamos con un soplete de cocina o en su caso bajo el grill del horno.

Servimos de inmediato.

Pura delicia. Estas crème Brûlée tiene una textura tipo mousse que no cansa y la combinación con el caramelo de la superficie crujiente lo convierten en una auténtica golosina, en este caso con sabor a fruto rojo¡¡¡

 

Consejos:

- Las crème Brûlée con las frambuesas frescas hay que comerlas rapidito, pues las frambuesas desprenden su liquido al hornearse y licuan la crema. Por eso es también preciso que las frambuesas que utilices para el fondo sean frescas y no congeladas. Las congeladas soltaría el agua y aguachentaría la crema. Si no les ponéis las frambuesas en su interior quedan perfectas al menos de un día para otro.

- Para preparar el coulis de frambuesas podéis utilizar frambuesas congeladas.

- El proceso de caramelizarían hacedlo en el momento de servir, o de lo contrario el caramelo se reblandece.

- El azúcar Cassonade, es como se conoce en Francia al azúcar moreno turbinado. Es el azúcar moreno de segunda producción, y por lo tanto contiene menos melaza y es húmedo. Podéis sustituirlo por Azúcar moreno común o también por Brown Light Sugar.

 

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Cómo hacer crêpes en casa: cómo sacar el máximo partido a tu crêpera de hierro

Publicado el Feb 10, 2015. 0 comentarios

Hace unos días hablaba con Miriam, del blog El Invitado de Invierno, sobre algunos de los productos de la tienda y me comentó cómo estaba de contenta con la sartén para crêpes ya que le daba mucho uso. Al escuchar las recetas que preparaba y lo a menudo que la usaba, me transmitió una ilusión que no pude hacer otra cosa que pedirle que nos hablara de las crêpes, y nos diera unos buenos consejos para aprender a sacar el máximo partido de la sartén. ¡Te dejo con su post!

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Cobbler de fresas y ruibarbo para dos

Publicado el Feb 05, 2015. 6 comentarios

Cuando un postre tiene un corazón de fresa y una cobertura parecida a un bizcocho pero con un punto crujiente, deja de ser un postre y ¡Pasa a ser un auténtico vicio!

Loreto, autora gastronómica del blog Sabores de Colores, lo sabe bien, y por ello nos trae esta receta, a sabiendas de que llamará la atención también de aquellos que buscan sorprender a su pareja el día de San Valentín.

 

 

La combinación de fresas y ruibarbo siempre me ha apasionado, normalmente la suelo preparar en crumble, acompañado de crema inglesa o incluso con chantilly. Hoy os traigo una receta parecida que varía en la cobertura. En este caso y en esta versión de cobbler, a diferencia de una masa crujiente (crumble), lo cubre una masa que se asemeja a la textura de bizcocho con superficie ligeramente crujiente.

Es un postre muy rápido de preparar con el que sorprender. Yo hoy os lo traigo en versión de pareja en la maravillosa skillet de Le Creuset, ideal para llevar del horno a la mesa, que se acerca San Valentín y sé que estáis como loc@s buscando recetas para sorprender en esa cena romántica que tenéis en mente.

 

 

INGREDIENTES: 2 personas

Relleno de fruta:

150 gr fresas en octavos

100 gr ruibarbo fresco o en almíbar en trozos del tamaño de las fresas

30 gr azúcar moreno

1 cucharadita maicena

 

Cobertura:

50 gr harina

25 gr harina almendra

25 gr mantequilla fría

35 gr azúcar moreno

½ cucharadita esencia vainilla

½ cucharadita levadura química

2 cucharadas nata

1 pizca sal

1 cucharada almendra laminada

 

ELABORACIÓN:

1. Precalentamos el horno a 180ºC.

2. Pondremos las fresas y el ruibarbo ambos picados. Espolvoreamos con la maicena y el azúcar moreno. Removemos con cuidado y vertemos en nuestra skillet de Le Creuset de 16 cm. (¡Ideal para dos personas!). Reservamos.

3. En un procesador de alimentos disponemos la harina, la harina de almendra, la mantequilla a trozos, el azúcar moreno, la esencia de vainilla, la sal y la levadura química. Activamos el procesador y cuando consigamos una textura de arena pararemos. Seguidamente incorporamos las cucharadas de nata y volvemos a activar el procesador hasta que consigamos una masa integrada.

4. Vertemos la masa sobre una superficie enharinada y la extendemos hasta conseguir un grosor de 1 cm aprox. A continuación, con ayuda de un aro de unos 6 cm de diámetro troquelaremos 5 círculos y los dispondremos sobre la fruta.

 

 

5. Espolvoreamos con las láminas de almendra y horneamos unos 20 minutos o hasta que la fruta esté cocinada (veréis que burbujea un apetecible sirope) y la masa dorada.

 

Os cuento unas cosillas… si no tenéis en casa procesador de alimentos para hacer la masa que cubre la fruta podéis hacerlo a mano o bien con el accesorio de la pala en el robot de cocina.

También comentarles que la masa es algo pegajosa, no se desanimen, espolvorea un poco más de harina sobre ella y listo. Realmente merece la pena.

Sé que esteréis pensando que me he vuelto loca y que de donde vais a sacar el ruibarbo, pero no pasa nada, podéis sustituir esa cantidad por fresas o incluso por manzana reineta que también tiene ese delicioso toque ácido. Os recomiendo, y no me lío más que sé que estáis con las llaves en la mano para salir corriendo a comprar los ingredientes, acompañarlo de una deliciosa bola de helado de vainilla, la combinación frío-caliente ya sabéis que es increíble.

¡Ah!, si queréis preparar más cantidad no tenéis más que multiplicar las cantidades y usar una skillet más grande o un molde bajo apto para horno.

 

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Gnudis de ricota, ajo asado y tomates secos

Publicado el Dec 08, 2014. 2 comentarios

Nuestra querida Loreto, bloguera gastronómica de Sabores de Colores, nos traslada hoy a Italia, pero no lo hace con una receta típica de pasta italiana sino que nos presenta una rica receta de gnudis. Para prepararla ha usado, como ves en las fotografías, la sartén de hierro Mineral B de De Buyer.  ¿Sientes curiosidad para descubrir esta receta con aroma italiano? Aquí la tienes:

 

¿Conocéis los gnudis? Posiblemente no, os cuento: son típicos de la Toscana italiana y son raviolis pero sin pasta, o gnocchis sin patata, su ingrediente principal es la ricota (requesón español) y son tan fáciles de preparar que es como si hiciéramos el relleno de la pasta fresca y lo cocináramos y sirviéremos como si fuera pasta.

En resumen, unas bolitas de queso ricota que podemos aromatizar como queramos y servir como más nos guste. Os cuento cómo prepararlos y además diferentes formas de servirlos además de la deliciosa salsa tradicional de mantequilla y salvia.

 

 

INGREDIENTES:

Para los Gnudis (para 4 personas):

1 cabeza de ajos

5 tomates secos en aceite bien picados

500 gr ricota

80 gr parmesano rallado

2-3 cucharadas pan rallado

1 cucharadita de nuez moscada rallada

Aceite de oliva virgen

Pimienta recién molida

Sal

250 gr semolina

 

Salsa de mantequilla y salvia:

35 gr mantequilla

15 hojas de salvia

Queso parmesano rallado

2 cucharadas de piñones tostados

 

ELABORACIÓN:

1. Envolvemos la cabeza de ajos en papel de plata previamente rociada con aceite de oliva. Horneamos durante 30 minutos. Dejamos enfriar sin abrir el papel que envuelve los ajos.

2. Disponemos el queso ricota en un colador fino y presionamos para desechar el suero que pudiera soltar. Retiramos a un bol.

3. Añadimos el queso parmesano a la ricota, añadimos los tomates secos troceados, 4 dientes de ajo asados (la cantidad es a gusto de cada uno, si queréis que tenga más sabor a ajo asado podéis añadir más), 2 cucharadas de pan rallado y la cucharadita de nuez moscada. Integramos bien todos los ingredientes y rectificamos de sal y pimienta.

4. Seguidamente espolvorearemos el fondo de una bandeja con semolina, creando una capa fina. Sobre ella iremos disponiendo los gnudis que prepararemos con ayuda de dos cucharas o un saca bolas pequeño de helado, usaremos estos utensilios para que todos los gnudis nos queden del mismo tamaño. Cada porción la bolearemos entre la palma de las manos y si veis que se os queda la mezcla pegada a las manos podéis añadir un poco más de pan rallado. Por último los cubrimos con semolina y dejamos reposar al menos 4 horas en la nevera.

 

 

5. Pasado el tiempo de reposo dispondremos una olla al fuego con abundante agua salada y llevamos a ebullición. Cuando bulla cocinaremos los gnudis por tandas durante unos 2 minutos o hasta que floten.

6. Una vez los gnudis están listos los sacaremos de la olla directamente a la sartén, donde habremos derretido la mantequilla junto con la salvia. Es importante que al pasar los gnudis a la sartén os llevéis un poco del agua de cocción para terminar la salsa. Por último espolvoreamos con el parmesano y los piñones tostados, movemos un poco la sartén con movimientos circulares para que ligue la salsa y servimos inmediatamente.

 

* Los gnudis los podéis usar de infinitas maneras, en casa los hemos frito y son un aperitivo delicioso, acompañados de vuestra mermelada preferida dejaréis boquiabiertos a vuestros invitados en Navidad. También podéis servirlos en una sopa o gratinados con una bechamel ligera.

Os aconsejo que si los hacéis con salsa los acompañéis de una buena ensalada de rúcula, le va de vicio.

 

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Coulant de chocolate en mini-cocotte

Publicado el Nov 28, 2014. 4 comentarios

La mayoría de nosotros somos adictos al chocolate. Lo se y lo sabes. Y Laura, del blog gastronómico Because, lo sabe aún mejor, y por ello ha tenido la fantástica idea de traernos hoy esta receta de Coulant de Chocolate, para que podamos dejar a nuestros invitados encantados en las próximas comidas familiares. No te pierdas la receta, porque es tan fácil de hacer como adictiva. 

 

 

Última semana de noviembre y no me negaréis que es inevitable ponernos en modo navideño. El coulant de chocolate es un postre ideal para estas fechas, no sólo porque es un bocado chocolatoso del todo irresistible, sino también porque es una receta sencilla que puedes elaborar con antelación y quedar como una perfecta anfitriona, dedicándole tan sólo unos minutos de horno antes de servir.

La gracia del coulant es que el chocolate quede líquido en la parte central, por lo que será importante controlar el tiempo de horno para cada molde. Estas minicocottes de cerámica resultan perfectas para ello y además son tan bonitas que no tendrás que desmoldarlo para sacarlo a la mesa, sólo será necesario incluir cucharas para todo el que se apunte.

Y una última idea antes de la receta...¿Que no eres anfitrión sino que vas de invitado? Quedarás de maravilla si llevas de regalo estas minicocottes tan ideales rellenas de delicioso coulant de chocolate. Un regalo que todos los presentes te agradecerán seguro.

 

Ingredientes

  • 200 gr chocolate negro de cobertura
  • 175 gr mantequilla
  • 3 huevos enteros + 3 yemas
  • 60 gr. azúcar
  • 50 gr. harina

 

Elaboración

  1. Derretimos la mantequilla y el chocolate en un cuenco al baño maría y retiramos y dejamos que se temple.
  2. En un cuenco más grande, mezclamos bien los huevos con las yemas y el azúcar. Cuando el chocolate esté templado, lo añadimos a la mezcla de huevo y removemos bien. añadimos la harina y volvemos a mezclar todo bien.
  3. Rellenamos las minicocottes, tapamos y dejamos reposar en la nevera al menos un par de horas, aunque yo recomiendo toda la noche.
  4. Con el horno precalentado a 250 grados, introducimos las minicocottes y horneamos durante unos 7 minutos.
  5. Dependerá del horno y del molde, pero es fácil ver cómo se van cuajando las partes más externas, así que si ves que necesita un poco más, lo dejás algún minuto más bajo tu vigilancia.
  6. Servir recién hecho.

 

 

Con esta cantidad se llena 3 minicocottes ovaladas, lo que serían 6 raciones. Si quieres llevarlas de regalo, puedes congelar la masa en las minicocottes y sacar un par de horas antes de llevar a su destinatario.

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Helado de calabaza con salsa de caramelo salado y nueces cantonesas

Publicado el Nov 20, 2014. 2 comentarios

 En el título de esta receta se encuentran varios elementos de otoño, como son la calabaza y las nueces. Virginia, del blog gastronómico Sweet&Sour, los ha unido para mantenerlos en frío... ¡Elaborando un helado que es una auténtica delicia! 

Esta vez se sirve de la Kitchen Aid para elaborar este cremoso helado de calabaza, y nos demuestra que los helados dejan ya de estar reservados al verano, y se convierten no sólo en un postre delicioso sino también una buena representación de los productos de temporada. Os dejamos con la receta.

  

 

¿Quién dijo que los helados son sólo para el verano? Gran error, al menos en mi humilde opinión. Yo acostumbro a preparar helados durante todo el año, especialmente aprovechando productos de temporada. En casa me lo agradecen, y además disfrutan de sabores que de otro modo se perderían casi de seguro.

Como este helado que sabe a puro otoño, tan cargadito como va de especias, con ese baño de caramelo salado y esas nueces cantonesas. Estoy convencida que puede acompañar a las mil maravillas esas tardes de sofá y mantita, a pesar de que pueda resultar contradictorio.

Quizás no os haya convencido, pero estoy segura que si os animáis a probarlo, os acordareis de estas palabras y diréis "cuánta razón tenía...".

Resulta además ideal para finalizar cualquier comida ligera, o para darte un capricho de vez en cuando.

Lo he preparado con el accesorio para helados de KitchenAid, gracias al cual tengo helados durante todo el año. Uno de los accesorios de KitchenAid más útiles en mi opinión. En 20-25 minutos tenemos el helado que queramos listo para disfrutar. Tan solo tenemos que tener la precaución de mantener el contenedor helador en el congelador 24 horas antes. En mi caso salvo cuando preparo helados, lo mantengo siempre ahí, y tengo helado siempre que me apetece.

Vamos con la receta que es de lo más sencilla, preparada con la variedad Butternut o también llamada Cacahuete, y que tiene un punto ligeramente dulce y un regusto a fruto seco que le va de maravilla a la mezcla de especies.

 

INGREDIENTES:

Para el helado: (Para 1 litro aprox)

• 1 calabaza Butternut de 1 kg. aprox

• 250 ml de nata 35% m.g

• 250 ml de Leche Entera

• 150 gr. de Azúcar moreno claro (Light Brown Sugar)

• 1 Tsp de Jengibre fresco rallado o si no disponemos de él, jengibre molido

• 5 yemas de huevo

• 1 Tsp de canela en polvo

• 1/4 Tsp de sal común

• 1/8 Tsp de Nuez Moscada Molida

Salsa de Caramelo Salado

Nueces Cantonesas

• Migas de Especuloos u otra galleta especiada molida

* 1 Tsp equivale a 1 Cucharadita de café ( 5 ml) y 1 Tbsp equivale a 1 cuchara de sopa (15 ml).

 

PREPARACIÓN:

Comenzamos asando la calabaza:

 

 

Precalentamos el horno a 200ªC.

Llenamos una fuente que pueda ir al horno con un dedo de agua. Reservamos.

Cortamos la calabaza por la mitad, de arriba a abajo. Retiramos las semillas y las hebras que pudiera tener y dejamos la pulpa de la calabaza limpia. Con las semillas, si las tostamos nos servirá de aperitivo o para decorar nuestras preparaciones o incorporar a nuestros panes.

Barnizamos la pulpa de cada porción de calabaza con una capa de AOVE. Depositamos en la fuente refractaria con la pulpa hacia arriba e introducimos en el horno precalentado durante unos 50 minutos, o hasta que al introducir la punta de un cuchillo no ofrezca resistencia. El tiempo dependerá del tamaño de la calabaza que usemos.

 

 

Pasado este tiempo retiramos del horno y dejamos enfriar. Retiramos la pulpa de la calabaza con ayuda de una cuchara, nos será fácil, pues queda como auténtica mantequilla.

La trituramos hasta hacerla puré. Reservamos 250 gr. de este puré que será la cantidad que empleemos para esta preparación. El resto lo podemos congelar o guardar en el frigo hasta tres días, para otras preparaciones.

 

Vamos con la crema del helado:

 

 

En un cazo mediano mezclamos la leche, la nata, 100 gr. del azúcar y el jengibre rallado hasta que el azúcar se disuelva y la mezcla justo comience a hervir.

En un bol mezclamos las yemas de huevo, el resto del azúcar, la sal la canela y la nuez moscada rallada. Si utilizamos jengibre molido lo añadimos aquí también.

Cuando la mezcla de leche alcance el punto de ebullición, vamos vertiéndola en forma de hilo sobre la mezcla de yemas, removiendo esta constantemente para que las yemas no se cuajen con el calor. Una vez tenemos todo bien mezclado, lo vertemos de nuevo en el cazo y removiendo continuamente a fuego medio lo cocinamos hasta que la crema espese de forma que cubra el dorso de una cuchara de madera y al marcar una línea horizontal con el dedo, la crema mantenga la forma de los bordes de la línea.

Retiramos de fuego y mezclamos con el puré de calabaza reservado.

Dejamos que la preparación se entibie, cubrimos con film que deberá tocar la superficie de la crema, para que no haga película, y llevamos al frigorífico durante varias horas. Mejor toda la noche. Los sabores se asientan.

 

 

Una vez fría la preparación, la llevamos a nuestra heladera KitchenAid, y lo mantecamos 20-25 minutos a velocidad 1. Tras ese tiempo, tendremos listo nuestro helado, que no solo habrá enfriado, sino que habrá triplicado su volumen, con el aire que introducen las aspas que giran constantemente, y estará tan cremoso como podéis ver en las imágenes.

Llevamos a un recipiente metálico cubierto por film y de allí al congelador 2-3 horas para que endurezca.

Servimos regados con salsa de caramelo salado, nueces cantonesas picadas y migas de especuloos.

 

 

Una auténtica delicia, absolutamente adictivo!!!

A disfrutar.

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Bolo de caramelo

Publicado el Sep 18, 2014. 4 comentarios

Estoy segura que a muchos se os ha abierto la curiosidad con el título de la receta, "bolo de caramelo". Viendo las fotografías, se os habrá abierto además el apetito. ¡Y no es para menos! Virginia, de Sweet&Sour, nos deja caramelizados con esta receta que viene de lejos para ser explicada con todo el cariño y detalle, tan bien como ella sabe hacer. Bienvenido, bolo de caramelo, y ¡Bienvenida, Virginia!

 

No sé si a vosotros os ocurrirá lo mismo, pero en mi caso, cada verano se vienen conmigo de vuelta en la maleta, junto a un montón de recuerdos y muchas fotografías, unos cuantos ingredientes de esos que no puedo encontrar en los mercados cercanos fácilmente, pero también alguna que otra receta y mucha inspiración.

 

 

El Bolo de Caramelo que hoy os traigo no es exactamente una receta que haya venido conmigo en la maleta, pero sí llegó en la de mi hija, tras su viaje de este verano a Madeira. Ella sabe que para su mami el mejor regalo es todo aquello que tengo que ver con la gastronomía.

Se trata de un pastel de caramelo que tiene la peculiaridad de que parte del azúcar que incorporamos en la masa lo es en forma de caramelo, con lo que obtenemos un sabor a caramelo intenso. Pero además, para hacerlo más lujurioso, lo bañamos con una cobertura en forma de una especie de toffe con nueces. ¿Ya me diréis si es o no es un pastel especial? Uno de esos dulces que os harán triunfar en cualquier reunión. Y ojo, que además viene con aires otoñales, gracias a las nueces frescas de la cobertura.

Lo he preparado utilizando mi Skillet de Le Creuset, de lo más versátil en la cocina, porque lo mismo sirve para preparar platos salados en el fuego que para estos dulces horneados, y lo mejor, va directamente del horno a la mesa, con esa presentación con un toque rústico pero de lo más cuidado.

 

 

INGREDIENTES: (Para 8 raciones)

Para la base de Bizcocho de caramelo:

- 84 gr. mantequilla a temperatura ambiente.

- 200 gr. de azúcar moreno.

- 266 gr. de harina leudante o bizcochona tamizada.*

- 2 huevos "L" a temperatura ambiente (separadas yemas y claras).

- 200 ml de leche

- 83 gr. de azúcar blanco.

- Una pizca de sal.

*La harina leudante o bizcochona podéis sustituirla mezclando por cada 6 tazas de harina de repostería 3 cucharaditas de gasificante para Bizcochos.

 

Para la cobertura de caramelo y nuez:

- 450 gr. de azúcar blanco.

- 125 gr. de mantequilla.

- 150 ml de leche.

- 175 gr. de nueces frescas picadas gruesas.

 

PREPARACIÓN:

En un cazo de fondo grueso hacemos un caramelo con los 83 gr. de azúcar blanco. Cuando hayamos obtenido el caramelo, lo retiramos del fuego y añadimos la leche tibia, mezclando bien hasta que se disuelva todo el caramelo en la leche. Es posible que necesitemos calentarlo un poco para ayudar a esta disolución. Reservamos hasta que se haya entibiado.

Precalentamos el horno a 180oC, calor arriba y abajo.

En un bol grande, batimos la mantequilla con el azúcar moreno hasta conseguir una mezcla esponjosa y homogénea. Yo suelo hacerlo con mi Kitchen Aid, así que si disponéis de ella os será muy sencillo, no tenéis más que acoplar la pala y batir a velocidad 2 durante unos minutos, hasta que la mantequilla tome color más blanquecino y esponje. El resto del proceso lo haremos igualmente con el accesorio de pala y a velocidad 2 también.

Añadimos las yemas de huevo, una cada vez, tras cada adicción batimos hasta incorporar. A continuación añadimos la harina tamizada y la leche acaramelada que teníamos reservada, de forma alternativa y en tres veces, terminado siempre con la harina. Ojo no batáis en exceso una vez que incorporemos la harina, lo justo para integrar. De lo contrario conseguiréis un pastel gomoso.

En un bol pequeño y bien limpio, montamos la claras a punto de nieve con la pizca de sal. En este caso, quien disponga de Kitchen Aid, con el bol limpio y sustituyendo la pala por el accesorio globo, iremos montándolas, comenzando por la velocidad mínima hasta que espumen, y luego velocidad 2-4-6 hasta que las tengamos montadas. Listas nuestras claras las incorporamos a la masa con movimientos envolventes.

Enmantecamos nuestra Skillet de Le Creuset y vertemos la masa en su interior. Nivelamos y horneamos a media altura durante unos 45-50 minutos, o hasta que al introducir un palillo en el centro salga limpio.

Preparamos entre tanto la cobertura. En una sartén de base amplia hacemos un caramelo con el azúcar. Cuando hayamos obtenido el caramelo añadimos la mantequilla y la leche, mezclando bien hasta que el caramelo se haya integrado con la mantequilla y la leche en una crema densa y melosa. Por último añadimos las nueces troceadas groseramente, mezclamos y dejamos que las nueces se impregnen de este “toffe”. Reservamos.

Cuando nuestro pastel esté cocido, lo sacamos del horno y colocamos nuestra Skillet Le Creuset sobre una rejilla. Ayudados por una aguja de punto o una brocheta, agujereamos toda la superficie. Vertemos 2/3 de la cobertura caliente sobre el pastel, reservamos el resto al calor. La cobertura penetrará por todos esos agujeros e inundará el pastel. Dejamos reposar unos minutos.

 

 

Servimos nuestro bolo de caramelo caliente, con una bola de helado, frutas rojas y el resto de la salsa de caramelo caliente en una salserita para pecar más intensamente. Otra opción en lugar de acompañarlo de helado y que es como a mi más me gusta, es con una quenelle de creme fraiche, que es el contrapunto ideal al dulzor recio del caramelo. Absolutamente delicioso. Un pastel para triunfar, os lo aseguro.

 

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Brownie de nutella

Publicado el Sep 09, 2014. 2 comentarios

¿Ganas de preparar una deliciosa merienda o postres para los tuyos? Luisa Morón, de Cocinando con mi Carmela, prepara este delicioso brownie con nutella, una receta dulce preparada con la sartén de hierro skillet de Le Creuset. Una receta que con solo leerla se te hará la boca agua. ¿Te atreves?

 

Hace mucho tiempo que tengo la sartén Skillet en mi poder. Desde entonces intento buscar muchas recetas que pueda cocinar con ella. Estoy encantada con ella,con su hierro vitrificado, su diseño, su tamaño y sus posibilidades.

Suelo hacer tanto recetas saladas como dulces. Además te sirve incluso para presentarlo en tu mesa ya que el utensilio me encanta. Tiene un diseño rústico muy bonito. Pero una de las recetas con más éxito en casa es el brownie de nutella. Es un golpe de chocolate increíble pero merece la pena. Si os gusta el chocolate esta receta es una adicción.

 

Sartén skillet Le Creuset

 

Ingredientes

  • ​150 mantequilla derretida y enfriada.
  • 400gr de nutella.
  • 150gr azúcar moreno
  • 150gr azúcar blanca
  • 2 huevos
  • 1 cucharadita de vainilla
  • 1 cucharadita de bicarbonato
  • ​1/2 ​ cucharadita de sal
  • 100gr de harina
  • 2 cucharadas de cacao en polvo
  • 1 taza gotas de chocolate

 

Preparación

  1. Precaliente el horno al máximo. En un bol echar la mantequilla, la nutella, azúcar morena y blanca, los huevos y la vainilla. Remover hasta que quede suave.
  2. Incorporar la harina, la sal y el bicarbonato. Volver a remover hasta tener una mezcla homogénea.
  3. ​Añadir media taza de gotas de chocolate y volver a remover para que se unan a nuestra mezcla. ​
  4. Vierta la mezcla en la skillet que anteriormente habremos engrasado con un poco de mantequilla. ​ ​
  5. Añadir las gotas restantes y añadir unas cuantas más de chocolate blanco. Esto es opcional.
  6. Introducir en el horno a 180 º durante unos 25-30 minutos. Esperar hasta que los bordes se fijen a nuestra skillet y comprobar con un cuchillo, pinchar justo en medio. Si sale limpio estará listo.
  7. Dejar enfriar sobre una rejilla.

 

Consejos:

  • Se puede tomar templado, aunque con un punto caliente se convierte en un brownie increíblemente delicioso.
  • Si quieres acompañarlo de una bola de helado de vainilla, acabarás de redondear el postre o merienda. ¡El vicio está asegurado!

Brownie de nutella

Sartén skillet Le Creuset

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Apple pie, pastel de manzana al estilo americano

Publicado el Sep 03, 2014. 1 comentario

Esta vez Míriam, de El Invitado de Invierno, nos hace la boca agua con esta Apple Pie, elaborada en un molde estilo clásico de Emile Henry. No os perdáis la receta, ¡Es ciertamente tan deliciosa como parece! 

 

Sí, seguro que conocéis esos pasteles de manzana que salen en las series americanas, una especie de empanada de manzana, pero gordota. Incluso os imagináis a la ínclita familia Ingalls comiendo una rica apple pie recién hecha en su casita de la pradera... Pues esa es la receta que os traemos hoy.

La masa con la que se cubre la manzana suele ser masa quebrada. Estos pasteles de manzana se hacen tradicionalmente en unos moldes de cerámica hondos y algo abiertos, como el que veis en las fotos. No se suelen desmoldar y se sirven directamente desde el molde.

 

 

Ingredientes

Cada tanda de masa quebrada: 125 g de mantequilla fría, cortada en cubitos, 250 g de harina de repostería, 1 pizca de sal,

60 g de agua fría. 1 huevo para pintar la superficie.

 

Relleno: 5-6 manzanas reineta grandes, zumo de un limón, 125 g de azúcar, 1 cdta. de canela molida, 1 pizca de sal, 1 cda. de harina, 2 cdas. de mantequilla.

 

Elaboración

Preparamos en primer lugar una tanda de masa quebrada para la base del pastel. En un robot de cocina o batidora con cuchillas ponemos la mantequilla en cubitos, la harina y la sal. Mezclamos a máxima velocidad en intervalos cortos, hasta obtener una mezcla arenosa, pero en la cual aún se aprecie algún trocito de mantequilla.

Agregamos el agua helada y mezclamos bien, sin amasar, solo hasta que amalgame. Estiramos la masa con un rodillo al tamaño del molde (previamente untado de mantequilla y enharinado), sobre la encimera ligeramente enharinada, y la colocamos sobre él con cuidado. Recortamos el borde dejando que sobresalga un poco. Lo envolvemos todo bien en plástico y lo dejamos reposar en la nevera por lo menos una hora.

Justo antes de acabar el reposo preparamos el relleno de manzana. Primero mezclamos en un bol el azúcar, la canela, la sal y la harina. Reservamos.

Pelamos las manzanas, las cortamos por la mitad y luego en grandes gajos. Las vamos poniendo en un bol y rociando de inmediato con el zumo de limón, para que no se ennegrezcan. Una vez cortadas todas las manzanas añadimos la mezcla de azúcar y removemos bien para que se cubran todos los gajos de manzana.

Sacamos la base del pastel de la nevera y ponemos la manzana. El montón debe sobresalir porque luego en la cocción las manzanas se reducen mucho.

 

Preparamos la segunda tanda de masa quebrada de igual manera que la base y cubrimos la tarta. Cortamos un poco por fuera de la capa de base y remetemos lo que sobra por debajo del borde de la base. Apretamos bien un borde contra otro para sellar, podemos hacerlo con un tenedor como una empanadilla.

Pincelamos la superficie con huevo batido y abrimos tres o cuatro aberturas con un cuchillo afilado para que salga el vapor. Cocemos la tarta a 180° durante 60-70 minutos.

Podemos consumir la tarta fría o templada; los americanos son muy aficionados a acompañarla con una bola de helado de vainilla... no es mala idea, ¿no?

 

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Tarta de queso y tocino de cielo

Publicado el Jul 23, 2014. 3 comentarios

Nuestra amiga Laura, del gastroblog Because, nos sorprende usando la yogurtera multidelices para hacer unos deliciosos postres individuales de tarta de queso. ¿O es que pensábais que la yogurtera era sólo para hacer yogures? ¡Da para muchísimo más!

 

Es una gozada llegar a casa después de un día de calor y saber que te espera en la nevera un postre cremoso y refrescante como este... el clin clin que hace la cucharita al comerlo y cómo se te enfría la mano con la que sujetas el tarro...mmm... En casa le sacamos mucho partido a la yogurtera multidelices de Tefal, ya que además de tener yogur casero natural siempre, también nos animamos a preparar postres especiales. Estas tartitas de queso y tocino de cielo son la bomba, tiene un sabor delicioso que no os dejará indiferentes. ¡Animaos a probarlas!

 

 

Ingredientes:

Para el tocino de cielo:

  • Caramelo líquido 130 gr yemas de huevo (8 yemas aprox.)
  • 370gr leche condensada

Para la crema de queso:

  • 250gr queso cremoso tipo philadephia
  • 1 yogur natural
  • 2-3 cucharadas soperas de azúcar glas (al gusto)
  • 1 cucharada de miel
  • 2 hojas de gelatina neutra
  • un poco de agua
  • y zumo de limón para disolver la gelatina

 

Elaboración:

Para el tocino de cielo con la yogurtera multidelices (6 tarros):

  1. Verter el caramelo en el fondo de los tarros y reservar.
  2. Mezclar bien las yemas y añadir la leche condensada. Mezclar bien y llenar los tarros hasta la mitad aproximadamente.
  3. Llenar el fondo de la yogurtera de agua hasta la marca y programar 25 minutos la función postres. Cuando haya terminado destapar y esperar a que se entibie. Reservar.

 

 

Para la crema de queso:

  1. Mezclar el queso, el yogur, la miel y el azúcar hasta que sean una crema.
  2. Calentar en el fuego el agua y el zumo de limón, echar la gelatina y retirar cuando se disuelva. Esperar a que se entibie un poco y echarlo a través de un colador a la crema de queso.
  3. Batir con unas varillas y rellenar los tarros con la mezcla.
  4. Reservar en la nevera durante al menos 4 horas antes de consumir.

 

Notas: El tocino de cielo se puede prepara del modo tradicional sustituyendo la leche condensada por agua(125 gr.) y azúcar(250 gr.). Si no dispones de la yogurtera, puedes hacerlo en tarros de cristal y ponerlos al baño maría hasta que al pinchar con un palillo veas que están cuajados.

 

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¿Merece la pena comprar un robot KitchenAid?

Publicado el Jul 22, 2014. 21 comentarios

A la mayoría nos encanta el diseño del KitchenAid, pero muchos os preguntáis de hecho qué es, para qué sirve y si merece la pena comprar este robot de cocina. Así que vamos a empezar desde el principio: el KitchenAid es un robot de cocina que sirve para amasar, mezclar y batir.

Con el KitchenAid automatizamos los procesos que requieren de constancia y fuerza en la cocina, y lo hacemos estupendamente, ya que introduce aire en las mezclas que lo requieren, tiene una gran potencia de amasado cuando la mezcla es muy densa, y puede batir muy rápido o muy poco a poco según lo que requieras. 

En definitiva, el robot Kitchenaid es una gran ayuda para los aficionados a la repostería, ya que tanto te batirá unas claras a punto de nieve como irá mezclando mientras vas añadiendo los ingredientes que requieres, ¡y un largo etcétera sin ensuciar la cocina!, y además sirve para hacer cremas, salsas y purés de todo tipo.

 

 

Lo que distingue al robot Kitchenaid

Para acabar de explicar qué es un KitchenAid, debéis saber que existen en el mercado muchos accesorios de este versátil robot, que lo hacen muy completo: hay accesorios para hacer pasta fresca, pasta rellena, para convertirla en un cortador de embutido, exprimidor, máquina para hacer helados, etc.

A veces nos preguntáis si, teniendo un robot Thermomix, vale la pena comprar un KitchenAid en España. La respuesta, desde mi punto de vista, reside en contestar a la pregunta: ¿Cuán aficionado eres a la repostería? Si bien es cierto que la Thermomix dispone de programas que pueden realizar lo que hace el KitchenAid, el KitchenAid está específicamente diseñado para repostería, y lo que hace el robot KitchenAid lo hace mejor: hacer glasa, amasar, montar claras, etc. El resultado de trabajar con las varillas KitchenAid es mejor que lo que se puede conseguir con una Thermomix.

Por todo ello, lo importante es valorar si se hacen muchas recetas dulces o no: si no haces mucha repostería a lo mejor puedes apañarte con la Thermomix, y usar unas varillas eléctricas normales para cuando tengas que montar claras o similar.

¿Qué diferencia al KitchenAid de unas varillas eléctricas? Lo primero es que unas varillas sólo baten, pero si los comparamos sólo por dicha función lo que marca una gran diferencia es la potencia -el KitchenAid no se calentará ni por estar batiendo mucho rato ni por batir preparaciones muy densas. Luego está la necesidad en las varillas de que sea la persona quien la sujete (a menudo durante un buen rato), mientras que el KitchenAid no requiere de intervención humana.

Los modelos de robot Kitchenaid

El modelo más común y el que en general se recomienda para los particulares es el robot KitchenAid Artisan. Disponible en dos modelos, el 5KSM175 y el 5KSM125 según los accesorios incluidos, está disponible en varios colores (rojo, hielo, verde manzana, plata, fucsia, ¡y muchos más!).

NOTA: Los modelos 5KSM175 y el 5KSM125 son exactamente el mismo robot Artisan, pero el 5KSM175 viene con más accesorios. En caso de preguntarte por el modelo 5KSM150, debes saber que es la versión anterior a éstos, con algunos cambios estéticos básicamente.

El siguiente robot más popular es el KitchenAid Heravy Duty. que ofrece una gran ventaja: mayor estabilidad, gracias a unos brazos móviles que sujetan el bol y permiten ubicarlo a distintas alturas. Además, este modelo llega a más revoluciones por minuto que el Artisan, por lo que dará mayor velocidad para las mezclas y batidas si se requiere (220 rpm, frente a 200 rpm del Artisan). Tiene más potencia (325 W frente a 300 W el Artisan) y también el bol algo más grande. ¿Para quien está indicado el Heavy Duty? Al tener mayor potencia y más capacidad de bol, es perfecto para las personas que hacen grandes cantidades de pan especialmente u otras masas.

 

 

Y luego tenemos el KitchenAid Profesional. Este robot dispone también de los brazos que lo hacen más estable, y además lo que caracteriza a este robot es ciertamente su uso más profesional u industrial: ofrece mayor capacidad de bol mezclador (¡de 6,9 L de capacidad!), y dispone de un conmutador de parada de emergencia y protección metálica para su uso industrial. Este modelo ofrece algo más de potencia que los anteriores (325 vatios).

 

 

 

Todos los modelos disponen de los mismos 10 programas o velocidades, desde la velocidad 1-Remover, a la 10-Montado muy rápido, pasando por mezclar lenta y rápidamente, batir... En la página de cada producto veréis mayor detalle. 

Accesorios para el Kitchenaid

Antes os he comentado que hay muchos accesorios en el mercado de KitchenAid. Los más vendidos son los dos que os describo a continuación.

El primero es el accesorio para hacer pasta. Después de todo lo que os he contado, ya os podéis imaginar que con el robot se puede preparar la masa para hacer pasta fresca, pero luego hay que alisarla y cortarla. Así que este accesorio, que es válido para todos los robots KitchenAid, permite alisar y cortar nuestra propia pasta. Dispone de 3 rodillos: 1 rodillo liso para confección de lasagnas y canelones, y 2 rodillos cortantes que permiten fabricar tagliatelles, fideos, spaghettis, etc..

 

El otro accesorio es el accesorio para hacer helados, que tanto disfrutamos en verano ¡pero es igualmente sano comerlos todo el año! Este accesorio, válido para robots de cocina de la gama Classic, Artisan y Heavy Duty, permite preparar cremosos y deliciosos helados y sorbetes. Tiene una capacidad de 1,9 litros.

 

 

Cabe destacar además, que este 2019 KitchenAid ha lanzado el nuevo accesorio tamizador y báscula que está gustando muchísimo. Con razón: es el accesorio perfecto a una máquina de repostería como es el KitchenAid. El accesorio tamizador de KitchenAid te permite pesar los ingredientes y añadirlos de la báscula al bol directamente todo en un solo gesto en el que estás preparando la masa, y también te permite tamizar la harina con total facilidad, consiguiendo unos resultados fabulosos. 

 

 

Potencia de los robots Kitchenaid 

Para acabar, me gustaría aclarar una duda recurrente en cuanto a la potencia de los robots KitchenAid. A priori puede parecer que tienen mucha menos potencia que otros robots del mercado (300 W vs 1000 W). En cambio, los que tenemos o hemos usado robots KitchenAid sabemos que tienen mucha potencia y que nunca se calientan. La explicación es el uso de motores muy redondos y fiables, que consiguen con muy poco consumo y revoluciones lo que otros hacen con motores muy justos. Por ese motivo se calentará antes un robot de 1000 W que un KitchenAid con sus 300 W.

Es el mismo tipo de motor que llevan los aspiradores Nilfisk tradicionales (los que vemos en tiendas y hoteles), también tienen muy pocos watios en comparación con cualquier aspirador moderno (450 W vs 2800 W). Pero estos Nilfisk de 450 W (que todavía se comercializan) tienen mucho más poder de aspiración y se usan durante todo el día sin ningún problema.

Espero haber aclarado un poco las dudas más habituales respecto a qué KitchenAid comprar. Si os puedo ayudar en algo más, dejad un comentario por favor :)

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Tarta de crepes y crema de limón

Publicado el May 08, 2014. 5 comentarios

Nuestra amiga Miriam, autora del blog El invitado de invierno, nos trae una original tarta de crêpes que ha realizado usando la crepera de hierro De Buyer. ¡Espero que la disfrutéis!

 

Las tartas de crepes no son quizá muy populares en nuestro país, pero son fáciles, bonitas y muy vistosas. Además de versátiles por la gran variedad de cremas que podemos usar para rellenarlas. Y si jugamos con añadirles sabores a las propias crepes, la variedad que podemos preparar es casi infinita. También es un tipo de tarta que se presta a que los enanos de la casa nos ayuden, pues siempre podemos encargarles que unten la crema entre crepe y crepe… si nos atrevemos.

He usado una masa básica para crepes que he aromatizado con té matcha. El té matcha es un té verde molido de uso tradicional en Japón, de característico color verde y que resulta delicioso en dulce. A él se debe el color un poco sospechoso que tienen las crepes. Pero si no encontráis este té, podéis preparar unas crepes sencillas sin más.

Para el relleno escogí una crema pastelera aromatizada con bien de limón, un sabor que contrasta perfectamente con el del té matcha. No os digo más que el pastel desapareció en tiempo récord. Entre mi socio y yo no dejamos ni las raspas.

 

 Crepera de hierro De Buyer

 

INGREDIENTES

Para las crepes:

  • 3 huevos medianos
  • 250 ml de leche entera
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 pizca de sal
  • 130 g de harina de repostería
  • 1 cucharada de azúcar
  • ½ cucharada de té matcha

Para la crema de limón o lemon curd*:

  • 450 ml de leche entera
  • 50 ml de zumo de limón
  • 2 huevos
  • 130 g de azúcar blanquilla
  • 35 g de Maizena
  • la ralladura de un limón
  • 20 g de mantequilla

 *Si quieres evitar preparar la crema de limón puedes optar también por usar crema de limón envasada de calidad, como la Tiptree.

 

ELABORACIÓN

Preparación de la crema de limón o lemon curd:

Debemos preparar la crema de limón con cierta antelación para dar tiempo a que se enfríe antes de montar la tarta.

  1. Rallamos la piel del limón y reservamos la ralladura. Vertemos la leche en un cazo, añadimos la ralladura de limón y el azúcar, y calentamos despacito hasta llegar a ebullición. Apagamos el fuego y tapamos el cazo.
  2. Mientras se calienta la leche, cascamos los huevos y los batimos. Cuando la leche esté caliente, añadimos leche a los huevos a cucharadas y sin dejar de batirlos, para que no nos cuajen. Así hasta haber añadido por lo menos la mitad de la leche.
  3. Agregamos el zumo de limón y la mantequilla en pedazos a la mezcla y la devolvemos al cazo de la leche. Volvemos a calentar la mezcla despacito sobre el fuego, sin parar de remover ningún momento con varillas, así hasta que hierva.
  4. Cuando haya hervido ligeramente y espesado, la vertemos en un recipiente bajo y ancho, cubrimos la superficie con plástico y la dejamos enfriar.

Preparación de las crêpes:

  1. Ponemos todos los ingredientes en una batidora y batimos hasta que todo esté bien mezclado. Tapamos el recipiente y dejamos reposar la masa por lo menos media hora, para que la harina y el té se hidraten bien.
  2. Después del reposo, preparamos las crêpes en una buena crepera a fuego medio-bajo, vertiendo un cucharón de la masa e inclinando la sartén de inmediato al tiempo que la giramos (o usa un rastrillo de madera para crêpes si dispones de él) , para que cubra todo el fondo. Cocemos las crêpes por la primera cara y les damos la vuelta cuando veamos que se empiezan a levantar los bordes; la segunda cara solo precisa unos segundos. Vamos apilando las crêpes preparadas en un plato que taparemos con un paño de algodón limpio.
  3. Para montar la tarta, colocamos una primera crêpe en una bonita fuente o directamente en un stand para tartas, y untamos la crema por encima, en una capa finita. Acostamos la segunda crêpe encima de la crema y volvemos a untarla. Repetimos la operación hasta acabar la tarta con la última crêpe .
  4. Espolvoreamos la tarta con azúcar, té matcha o más ralladura de limón por encima.

Esta tarta se conserva muy bien de un día para otro, siempre bien cubierta con plástico, por lo que se puede preparar con antelación.

 

 

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El placer de elaborar yogures caseros

Publicado el Apr 08, 2014. 3 comentarios

Un yogur tiene una gran cantidad de beneficios para nuestra salud. Es un alimento del cual no puedo prescindir. Siempre que puedo, preparo yogures caseros. Una de las principales razones es porque sé qué ingredientes uso y la preparación es súper natural. 

Se preparan de manera muy sencilla y rápida. Incluso podéis hacerlos con vuestros hijos y así pasar un buen rato juntos en la cocina. Para mí, una de las principales razones por las que intento cocinar de la manera más natural, es porque quiero cuidar a mi familia y ofrecerles lo mejor. ¡No sabéis la satisfacción que me provoca!

Para elaborar yogur, lo primero que se necesita es leche y bacterias lácticas.

Todos los beneficios de la leche se concentran en un yogur. Es una gran fuente de calcio y ayuda a mantener los músculos y los huesos en buen estado.

Como bien sabéis, siempre intento ser creativa y pruebo de elaborar diferentes variedades de yogures. Mezclo diferentes sabores, texturas...

Foto: Yogures y postres caseros  

Además, elaborando yogures caseros me ahorro un dinerillo: un yogur hecho en casa me cuesta menos dinero que comprar uno en la tienda.

No tengo excusas para no prepararlos ;)

La manera más práctica para preparar los yogures es con la yogurtera Tefal Multidelices. Con ella puedo preparar yogures, queso fresco y otros postres naturales con mucha facilidad. Cuenta con tres funciones a diferentes temperaturas que, combinadas con el período de tiempo adecuado, me ayudan a obtener deliciosos resultados de manera automática.

 

Foto: Tefal Multi Delices

Incluye seis tarros de cristal (150ml), seis escurridores para hacer queso fresco y seis tapas. Los tarros pueden guardarse en la nevera y lavarse en el lavavajillas.

Además, incluye un libro de recetas con el que puedo preparar infinidad de postres. ¡Sin duda, las prepararía todas!

Es una maravilla. Tiene muchas posibilidades y cada vez que la uso estoy muy contenta con su rendimiento y sus resultados. Toda mi familia está encantada con los postres que preparamos. 

¿Conocías este producto? ¿Preparáis yogures o quesos en casa? 

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Crème Brûlée. Origen y receta

Publicado el Mar 26, 2014. 0 comentarios

 

Crème Brûlée, Trinity Cream, leche quemada, crema quemada o crema catalana, este postre cremoso es uno de los que me encanta preparar. Me trae muy buenos recuerdos de cuando era pequeña. Mi abuela preparaba crema para tomar de postre siempre que iba a visitarla. Cuando abría la puerta corría a preguntarle si me había preparado un poco. Me encantaba y sigue siendo uno de mis postres favoritos.
Consiste en una crema pastelera con la parte superior cubierta de azúcar quemado, formando así una capa de caramelo. 
La historia de este delicioso postre es un poco ambigua. Hay algunos que opinan que proviene de la cocina inglesa y que actualmente se conoce por crème brûlée por su popularidad en Francia. 
Hay otros que comentan que es una adaptación francesa de la crema catalana porqué se preparaba en la Cataluña francesa. 
En Inglaterra este postre se denomina Trinity Cream porqué está relacionado con el Trinity College de Cambridge, donde se sirve la crema con las armas heráldicas del colegio imprimidas en el caramelo.
La elaboración de la crema es muy sencilla y rápida, además los ingredientes para prepararla son fáciles de tener en casa: huevos, azúcar, nata líquida y un poco de vainilla. ¡Con esta combinación se obtiene un postre o una merienda ideal! 
Se presenta en recipientes individuales. Yo tengo este conjunto de Emile Henry que me parece una auténtica cucada. Son de diferentes colores, muy divertidos para darle un toque final muy bonito a la crema. Este conjunto incluye un quemador tipo soplete para facilitarnos la tarea de quemar. 

 

                                                   Foto: Conjunto crème brûlée de Emile Henry

 

También uso los recipientes para otras recetas ya que se pueden utilizar en el horno o el microondas. Ya sea una crema con foie o un crumble de tomate... todo lo que cocino con estos recipientes queda chulísimo.  

Y como ya me conocéis, siempre intento dar un paso más e innovar en la cocina. ¿Qué os parece una Crème Brûlée al café y chocolate negro? Sólo con leerlo se os ha hecho la boca agua ¿verdad? Voy a daros la solución a vuestras ganas de probar esta delicia. En la página de Emile Henry podéis encontrar esta receta. ¡Os aseguro que os va encantar!

 

                                

¡Espero haber sido útil con mi información sobre este fantástico postre y deseo que lo preparéis con tanta ilusión como yo! ¿Sabéis alguna curiosidad más relacionada con este postre que os gustaría compartir? ¡Me encantaría conocerlas! 

 

Fuente: Página web de Emile Henry y la experiencia de mi queridísima abuela.

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Tarta de chocolate al estilo de Carmen Vázquez

Publicado el Jan 17, 2014. 1 comentario

Una de nuestras bloggeras favoritas, Carmen Vázquez ha preparado esta deliciosa receta con nuestro molde de cerámica de Emile Henry: Una apetitosa tarta de chocolate hecha a su manera. ¿Habéis visto que pinta? ¡Para chuparse los dedos!
Nos parece una auténtica obra de arte, la verdad es que le ha quedado preciosa y por esto, queremos compartir su receta con todos vosotros.
 

                                                 Foto de Carmen Vázquez 

Ingredientes:

4 huevos
180 g. de mantequilla a temperatura ambiente
40 g. de cacao puro en polvo
40 g. de maizena
150 g. de azúcar glas
120 g. de chocolate blanco Nestlé Postres
500 g. de leche
1 sobre de cuajada
1 cucharada sopera de azúcar
1/2 cucharadita de cardamomo molido

Preparación: 

Separamos las claras de las yemas.
Montamos las claras a punto de nieve y reservamos.
Batimos las yemas con la mantequilla hasta que tengamos una mezcla cremosa, añadimos el azúcar glas, el cacao y la maizena y mezclamos bien.
Vamos agregando poco a poco las claras montadas y las integramos a la mezcla con una espátula, con movimientos envolventes teniendo cuidado de que nos se nos bajen demasiado.
Echamos la mezcla en un molde bajo engrasado y metemos en el horno precalentado a 180º durante 25 minutos.
Sacamos del horno y dejamos enfriar completamente.

Para el relleno ponemos en un cazo a fundir el chocolate con la leche, añadimos el sobre de cuajada, azúcar y el cardamomo molido y batimos todo bien y dejamos hasta que esté bien caliente pero sin llegar a hervir.
Una vez fría la base ponemos el relleno por encima.
Metemos la tarta en el frigorífico unas horas y adornamos al gusto.

 

 

                                                                                                                 Foto de Carmen Vázquez

 

 

En su blog "Mis recetas de cocina" podéis descubrir muchas más delicias cómo esta. Os recomiendo que echéis un vistazo porque os váis a sorprender. 

¡Muchísimas gracias Carmen por tu receta y esperamos que nos deleites con muchas más!

 



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Pastel de chocolate y castañas

Publicado el Dec 27, 2013. 0 comentarios

Para finalizar la comida de Navidad que preparó nuestra amiga Àngels Pallàs en We Love Cooking, nada mejor que un pastel navideño muy fácil de hacer que sorprenderá a nuestros invitados.

 

 

Ingredientes:

200gr de castañas cocidas, peladas y troceadas (pueden ser nueces, avellanas o otros frutos secos)

250cc de leche

Una pizca de sal

50gr de azúcar moreno

3 yemas de huevo

1 cucharada de maicena

30gr de mantequilla

60gr de chocolate con alto contenido en cacao

350cc de crema de lecha para montar

Un paquete de galletas de chocolate

 

Preparación:

Untamos con aceite un molde redondo y lo ponemos encima de la bandeja que queremos llevar a mesa. Os aconsejo poner la parte inferior del molde hacia arriba para evitar la rebaba que llevan algunos moldes para ajustar la base. Así podremos quitar el molde más fácilmente.

Disolvemos la maicena con un poco de leche en un recipiente y añadimos las yemas y dos cucharadas de azúcar y mezclamos bien. Dejamos la mezcla en un cazo.

En otro cazo ponemos a hervir la leche, las castañas tostadas troceadas, una pizca de sal y tres cucharadas de azúcar moreno. Vamos mezclando ocasionalmente hasta que llegue a ebullición. Cuando haya hervido tres o cuatro minutos lo retiramos.

Lentamente vamos añadiendo la leche con las castañas al primer cazo y cocinamos la mezcla sin dejar de remover durante tres o cuatro minutos. La mezcla se irá espesando ya que la castaña es una fécula que añadimos a la propia maicena.

Dividimos la mezcla en dos recipientes a partes iguales a ojo. En una parte (la que nos ha quedado más pequeña), añadimos el chocolate troceado en partes pequeñas y mezclamos bien (se fundirá por la propia temperatura de la mezcla). Dejamos enfriar un poco.

Con la ayuda de unas varillas, montamos la crema de leche a punto suave y la añadimos a partes iguales a los dos recipientes y mezclamos con suavidad. Es importante que la mezcla no esté muy caliente para que la crema montada no se disuelva completamente.

Ponemos parte de las galletas de chocolate en el fondo del molde haciendo una base y cubrimos con la mezcla donde hemos puesto el chocolate. Hacemos una segunda capa con el resto de las galletas y cubrimos con la crema sin chocolate.

Tapamos el molde con papel film y lo dejamos en la nevera tres o cuatro horas como mínimo.

Desmoldamos el pastel y lo decoramos con un poco de nata por encima (nos podemos ayudar de la parte inferior de una cuchara). Añadimos un poco de chocolate rallado por encima de la nata. Se sirve frio.

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