Recetas tradicionales y saludables



Helado de arroz con leche

Publicado el Jun 25, 2017. 1 comentario

El rey del verano es sin duda el helado, y la receta que nos trae Rosa, autora de Pemberley Cup&Cakes, te va a encantar: un sabor de siempre, el del arroz con leche, convertido en refrescante helado casero. Ve sacando la cuchara, ¡En casa no quedará ni pizca!

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Pavlova de chocolate

Publicado el Jun 11, 2017. 2 comentarios

La Pavlova es un pastel a base de merengue, crujiente por fuera y de lo más cremoso por dentro. Luisa, autora de Cocinando con mi Carmela, nos propone hacerla con una base de merengue de chocolate, con relleno de mascarpone y crema de chocolate. A todo ello le añade además un toque de café y avellanas... ¿Puedes imaginar combinación mejor?

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Merengue paso a paso (receta de suspiros de merengue)

Publicado el Apr 20, 2017. 4 comentarios

Luisa, del blog Cocinando con mi Carmela, te trae hoy una receta clásica: un delicioso merengue francés que Luisa presenta hoy en forma de pequeños suspiros. Es una de esas recetas con las que se acostumbra a estrenar una KitchenAid, ¡Te aseguro que queda perfecto!

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Crema de marisco

Publicado el Dec 22, 2016. 4 comentarios

crema de marisco

La crema de marisco es una receta estupenda para disfrutar en las celebraciones de Navidad, así como en domingos y otros festivos. Esta receta nos la trae Luisa, autora de Cocinando con mi Carmela, y estoy convencida que os encantará.

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Sorbete de melón y hierbabuena

Publicado el Jul 14, 2016. 2 comentarios

receta de sorbete de melón en kitchen aid

Sois muchos los que nos pedís recetas para hacer con la heladera Kitchen Aid. La receta de hoy, de Miguel de Pimientos Verdes, os encantará: un delicioso sorbete de melón, una receta fácil, rica y de lo más refrescante.

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Banana split de plátano caramelizado

Publicado el Jun 26, 2016. 2 comentarios

receta de banana split

La receta que nos trae hoy Virginia (autora de Sweet&Sour) es una propuesta refrescante, que te encantará preparar y, sin duda, te encantará presentar en la mesa, porque todos tus invitados en casa disfrutarán a lo grande con ella. ¡A por este riquísimo banana split!

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Magdalenas tradicionales caseras

Publicado el Feb 25, 2016. 15 comentarios

magdalenas trdicionales

Miguel, autor de Pimientos Verdes, nos trae una receta con la que obtendrás unas deliciosas, esponjosas y delicadas magdalenas caseras. ¡Seguro que repites!

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Tartaletas de hojaldre de yogur con mascarpone y cerezas

Publicado el Sep 14, 2015. 0 comentarios

Carolina, autora del blog gastronómico La Cocina de Carolina, nos propone una receta que a muchos cautivará: unos os impacientaréis por prepararla ya, y tantos otros estaréis deseosos de probarla! Seas de de los primeros o de los segundos, ¡Que la disfrutes! 

 

 

batidora kitchen aid

 

Una de las cosas que más me gusta de preparar postres es elaborar las masas con mis propias manos. Aunque las vendan ya preparadas en cualquier establecimiento de comida, realmente marca la diferencia el hecho de preparar tu propia base para unas tartaletas. No solo por la calidad de los ingredientes que utilicemos (el sabor de una masa hecha con mantequilla de buena calidad es insuperable), sino también por darle nuestro toque personal. En este caso he optado por añadir a la base de estas tartaletas de mascarpone un par de cucharadas de yogur griego, lo que las hace perfectas para tartaletas saladas o tartaletas con queso, como en este caso.

Para hacer la base podemos optar por dos métodos: o bien mezclar la harina y la mantequilla con las manos de forma muy rápida (y peligrosa si hace calor pues se calentaría demasiado la mantequilla y es precisamente lo que no queremos que pase), o bien utilizando nuestro robot de cocina con el accesorio de la pala a velocidad lenta, éste es el método que he utilizado para las tartaletas de hoy.



Ingredientes

Para la crema de queso:

380 g de queso mascarpone
1 cucharadita de extracto de vainilla
80 g de azúcar glas tamizado
400 g de yogur griego
300 g de cerezas (pueden ser frescas o congeladas)
1 cucharada extra de azúcar glas


Para la masa de yogur:

225 g de harina
125 g de mantequilla a dados (fría)
80 g de azúcar glas
1 yema de huevo
2 cucharadas de yogur griego
Una pizca muy pequeña de sal

 

Preparación 

Preparación de la masa:

Empezamos preparando la masa de yogur poniendo la harina, mantequilla y azúcar glas en nuestro robot de cocina con el accesorio de la pala plana a velocidad 2 sobre 10, hasta que se forme una textura de migas de pan (debemos tener cuidado de no sobrebatir la mezcla pues se calentaría la mantequilla y se formaría una pasta, si nos pasara esto, podemos colocar la mezcla en en el congelador unos 15 minutos y volver a realizar el proceso). Una vez tengamos la textura de migas de pan, añadimos el huevo, la sal y el yogur y seguimos mezclando hasta justo hasta que veamos que se hayan integrado los ingredientes.

Disponemos la masa en una superficie plana y la aplanamos con las manos formando un cuadrado, envolvemos en papel film y refrigeramos durante una hora.

Dividimos la masa en ocho piezas y estiramos cada una entre dos láminas de papel de hornear antiadherente, a 4 mm de grosor: para ello utilizaremos un rodillo de amasar ajustable colocando el aro del grosor indicado.

 

Rodillo de amasar ajustable Joseph Joseph, y Moldes de tartaletas tradicional desmoldable de Birkmann



Untamos con un poco de mantequilla nuestros moldes para tartaletas y colocamos con cuidado cada masa estirada sobre ellas. Recortamos los bordes sobrantes y pinchamos varias veces la base de la masa con un tenedor (de esta forma evitaremos que se quede el aire dentro y la masa se infle en el horno). Refrigeramos durante 30 minutos.

Precalentamos el horno a 160ºC. Cubrimos las tartaletas con papel de hornear y colocamos encima unas legumbres secas (podéis utilizar arroz, garbanzos o lentejas) para que hagan peso, o lo que resulta muy práctico, unas bolas cerámicas de hornear diseñadas especialmente para ello, y horneamos durante unos 20 minutos, retiramos el peso y el papel y seguimos cociendo durante otros 10 minutos o hasta que la masa esté ligeramente dorada.


Retiramos del horno y dejamos que se enfríen por completo antes de desmoldar.


Preparación de la crema de mascarpone:

Ponemos el mascarpone, el extracto de vainilla y el azúcar glas en un bol grande y batimos con nuestra batidora de varillas hasta que espese la mezcla. Añadimos el yogur y mezclamos de nuevo. Refrigeramos durante 30 minutos.

Mezclamos las cerezas con el azúcar glas y dejamos reposar durante 10 minutos para que maceren bien y suelten su jugo. Dividimos la mezcla del yogur entre las tartaletas desmoldadas y disponemos las cerezas maceradas por encima junto con el caramelo que hayan soltado al mezclarlas con el azúcar.

 

batidora kitchen aid

Batidora de varillas Kitchen aid

 

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Helado de fresas asadas y merengue

Publicado el Apr 30, 2015. 2 comentarios

Virginia, autora de Sweet&Sour, nos sorprende hoy con un helado de fresas con un gusto muy intenso, gracias al hecho de incorporar las fresas asadas. Además, el helado lo acompaña de merengue, por lo que este refresco tan apetecible se convierte en un capricho que no puedes perderte. ¡A por la receta!

 

 

Estamos en la mejor época para disfrutar de la fresas y qué mejor forma de hacerlo que transformadas en un postre fresquito. Una copa de helado de fresas para estos momentos en que el sol empieza a descubrirse. ¡Pero ojo! que no será un helado de fresas cualquiera, ya que las fresas asadas le darán un sabor mucho más intenso. Os aseguro que si os animáis a probarlo, no volveréis al helado de fresas tradicional.

Pero si el helado de por si no fuera suficiente, lo vamos a acompañar de una cama de nata semimontada con rocas de merengue que le dará el punto cruchy y a cuya mezcla añadiremos también un puñadito de fresas asadas. Pura lujuria.

Asar las fresas es más sencillo que lo que pudiera parecer a primera vista, porque la delicadeza de esta fruta no impide que se puedan hornear y obtener un resultado espectacular. Tan solo hay que limpiar, trocear y rebozar con azúcar y unas gotas de zumo de limón. El calor extrae los jugos de las fresas y carameliza los azúcares, convirtiendo esa mezcla en una especie de almíbar denso y con un sabor intenso, con unas fresas que se deshacen en la boca.

El helado lo prepararemos con las fresas asadas trituradas y una crema base de yemas y nata, o si preferís sacrificar un pelín la cremosidad por la línea, con una mezcla al 50% de leche y nata. Y utilizaremos la heladera de nuestra Kitchen Aid , que ahora que empieza el buen tiempo en casa se convierte en una asidua de los postres, porque en 20 minutos tenemos casi listo un helado cremosito.
Vamos con la receta!

 

INGREDIENTES (para algo más de 1 litro de helado)


Para las fresas asadas:

1 kilo de fresas limpias, troceadas y sin pedúnculo (maduras pero firmes)
100 gr. de azúcar
3 cucharadas de zumo de limón

 

Para el helado:

500 ml de nata (o 250 ml de leche entera y 250 ml de nata)
3 yemas de huevo
100 gr de azúcar
30 gr. de maizena (2 cucharadas)
500 gr de fresas asadas trituradas
30 gr. de azúcar invertido o miel suave
1 cucharada de vodka

 

Para los merengues de fresa:

115 gr. de claras de huevo (unas 3 claras largas) a temperatura ambiente.
225 gr. de azúcar blanquilla.
Una pizca de sal.
Un puñado de fresas liofilizadas trituradas en el mortero (opcional).
Unas gotas de extracto de fresa
Unas gotas de colorante rojo para los merengues (opcional).
250  ml de nata 35% m.g para el montaje de la copa

 

PREPARACIÓN

Comenzamos asando las fresas:

 

 

Precalentamos el horno a 180ºC, calor arriba y abajo.

Limpiamos bien las fresas bajo el chorro del agua del grifo, les retiramos el pedúnculo y las troceados en dos o en cuatro si son muy grandes.

En un bol mezclamos el azúcar y el zumo de limón. Rebozamos con esta mezcla todas las fresas troceadas.
Colocamos en una capa sobre una bandeja de horno cubierta con papel de hornear o como en mi caso, en una fuente resistente al horno grande.
Horneamos durante 15-20 minutos. Extraemos del horno y dejamos entibiar. Llevamos a un frasco hermético y cuando se hayan enfriado, tapamos y al frigo. Aguantan al menos una semana en perfecto estado y además de para este helado, nos servirán también para acompañar nuestro yogurt, tortitas y demás postres. Una delicia.
Para el helado, retiramos la mitad de las fresas asadas y las trituramos. Reservamos el resto.

 


Para los merengues:

Precalentamos el horno a 150ºC y forramos 2 placas de horno con silpat o papel de hornear.
Ponemos las claras de huevo con una pizca de sal y el azúcar, en un cuenco al baño maría, revolviendo constantemente con un batidor hasta que el azúcar se haya disuelto. Cuidado, que el agua no llegue a tocar el fondo del bowl donde tenemos depositadas las claras para que no las cocine.
Cuando el azúcar se haya disuelto completamente, lo que comprobaremos frotando entre dos dedos un poco de la mezcla de claras y azúcar y no encontrando granillo alguno, lo pasamos al bowl de la Kitchen Aid y batimos con el accesorio de globo, primero a velocidad 2 un minuto y luego vamos incrementando rápidamente la velocidad hasta alcanzar la máxima, batimos así durante unos 14-15 minutos hasta que estén frías, brillantes y bien montadas. Un par de minutos antes de finalizar el montaje de las claras, añadimos el aromatizante y el colorante si lo usamos.
Depositamos cucharadas grandes de merengue sobre el papel de horno, de unos 6-10 cm de ancho por 2-4 de alto.
Ponemos un puñado de fresas liofilizadas en el mortero y machacamos hasta convertirlas en migas. Espolvoreamos por encima de nuestros merengues.
Horneamos durante al menos hora y media, hasta que los merengues se doren ligeramente. Apagamos el horno y dejamos dentro toda la noche o hasta su enfriamiento total. Listos
Un truco para saber si los merengues están cocidos del todo, es comprobar que se pueden despegar del papel de horno.

 

Vamos ahora con el helado:

 

 

Ponemos en un cazo mediano nata o la leche con la nata (reservando un vasito para disolver la maizeca), el azúcar y el azúcar invertido, hasta que comience a hervir.

En un bowl batimos ligeramente las yemas
En un vaso, disolvemos la maizena en la leche o de nata reservadas y la añadimos a las yemas mezclando bien.
Vertemos la leche y la nata hirviendo sobre esta mezcla, mientras que removemos sin cesar para que no se nos cuaje.
Colamos la mezcla para retirar los restos de telita del huevo que hayan cuajado, y llevamos de nuevo a fuego medio, removiendo constantemente con una cuchara de madera, hasta que la crema espese ligeramente. Ya sabéis, estará lista cuando al pasar el dedo por la cuchara nos quede una marca.
Retiramos la crema del fuego, añadimos el puré de fresas asadas y la cucharada de vodka y mezclamos bien.
Ahora con la crema al frigo para dejarla enfriar durante al menos 24 horas antes de llevarla a la heladera.
Llevamos a la heladera y mantecamos durante unos 20 minutos. En ese momento añadimos la mitad de las fresas asadas que teníamos reservadas (unos 250 gr), pero ya sin el líquido que las acompaña, o correríamos el riesgo de aguachentar mucho nuestro helado y hacerle perder cremosidad.
Una vez incorporadas las fresas, seguimos mantencando con la heladera unos 8-10 minutos más.
Listo, debemos conservar nuestro helado en el congelador en un recipiente hermético, y consumirlo cuanto antes para que no pierda cremosidad y no se nos endurezca en demasía y cristalice.
Eso si, sacarlo 10 minutos antes de consumir del congelador, ya que de lo contrario estará muy duro.

 

Para los que no dispongáis de heladera,podéis también preparar el helado, pero en este caso una vez tengamos la crema final lista, llevad el helado al congelador media hora, sacarlo y batirlo para evitar la cristalización. Este proceso repetirlo al menos 3 o 4 veces, cada media hora.

 

Para el montaje de la copa de helado:

 

 

Semimontamos la nata con el accesorio de globo de nuestra Kitchen Aid. Rompemos los merengues y repartimos sobre la nata semimontada, integrando bien las piedras de merengue.
Añadimos un par de cucharadas de esta mezcla sobre la base de la copa donde vayamos a servir el helado. Cubrimos con unos trozos de fresas asadas sin el jugo, para que no agüe la nata y colocamos unas bolas de helado de fresas asadas sobre ella. Coronamos con unas hojas de menta, que le aportarán contraste de sabores y frescor, y una fresa natural.

A disfrutar.


Consejos:

- Los merengues nos sirven para aprovechar las claras de las yemas del helado, pero si os queréis ahorrar trabajo, podéis también comprarlos.

 


Virginia

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Mi opinión sobre la Kitchen Aid

Publicado el Apr 01, 2015. 2 comentarios

Muchos os estáis preguntando si vale la pena o no comprar un robot de cocina Kitchen Aid. Muchos la compraríais sin pensarlo, si no fuera porque tiene un precio elevado. Es verdad, un robot de cocina es una gran inversión. Por eso he querido dejar mi opinión, intentando ser breve y dar lo que para mi son los puntos clave a la hora de decidirse. Es una opinión, creo yo, sensata, y nada más que eso. 

Lo base de la decisión reside en si te gusta la repostería o no. Si la respuesta es sí, vale la pena planteártelo. Te aporta en ello muchas ventajas, como es la fuerza y homogeneidad en las distintas funciones de mezclado, amasado y batido. Eso no es poca cosa: la potencia de la máquina (por sus características no equiparable a la potencia de otras) hace que pueda amasar mezclas muy densas, sin calentarse y durante mucho rato. 

El hecho de poder amasar o mezclar con la potencia adecuada, continua y homogéneamente, te asegura unos resultados mejores a los trabajos manuales normalmente.

Pero hay otras ventajas que me parecen muy importantes: el hecho de introducir los ingredientes y dejar que haga el trabajo, te permite estar preparando las recetas mientras haces otras cosas en la cocina. Es además una máquina muy limpia, y el bol mismo no tiene esquinas ni bordes, siendo muy fácil de limpiar. Aparte, que ensucias sólo las palas y bol de la máquina, pero te queda la cocina limpia.

Para mi estos aspectos (potencia y homogeneidad, comodidad y limpieza) son los más importantes. Si te gusta hacer bizcochos y galletas y puedes permitírtelo, vale la pena sin duda. Y digo "Sin duda" porque todos y cada uno de los clientes que se la han comprado y con quienes he hablado, están encantadísimos con la compra, no saben ya qué harían sin ella. No debemos olvidar que es una máquina que luce mucho en la cocina, y hace tanta ilusión que al verla allí a diario no puedes dejar de utilizarla, y le sacas mucho partido.

Si quieres saber un poco más sobre los distintos modelos existentes, desde el básico al profesional, puedes ver el post "¿Merece la pena comprar un Kitchen Aid?" 

Si quieres ver la explicación de Miguel Ángel, de Pimientos Verdes, sobre su experiencia con este robot de cocina puedes ver este artículo: "Mi experiencia con el robot de cocina Kitchen Aid". 

O ante cualquier duda, no dejéis de contactarnos. ¡Feliz día!

 

 

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Helado de vainilla

Publicado el Mar 29, 2015. 0 comentarios

La llegada de la primavera es el anuncio del buen tiempo, y con él apetecen comidas refrescantes. ¿Qué más refrescante que un helado? Si además el helado es casero, resultará normalmente más sano y apetecible. Por ello Miguel, autor de Pimientos Verdes, nos presenta hoy una receta que seguro os encantará: helado de vainilla. Lo prepara ayudado de la Kitchen Aid y su accesorio para helados, que como sabéis hace el proceso muy sencillo.

 

 

Hace unos días os hablé de mi experiencia con la Kitchen Aid. Si leíste el artículo, sabrás que estoy totalmente satisfecho con esta máquina.

El último accesorio que he adquirido es la heladora (el accesorio para helados Kitchenaid), y la verdad es que estoy encantando. La he utilizado para preparar unos granizados de frutas sanos y refrescantes y también este helado de vainilla que no tiene nada que envidiar a los comerciales. Además, preparando nuestros propios helados, sabemos exactamente lo que estamos comiendo. Nada de aditivos ni conservantes y también podemos controlar la cantidad de azúcar que utilizamos... ¡Así que no hay excusas para no atreverse a preparar helados caseros!

Os recomiendo preparar el helado casero en pequeñas cantidades, ya que si lo guardamos un largo tiempo en el congelador, cristalizará y su textura no será tan apetecible.

 

Ingredientes

320 g leche entera

1 vaina de vainilla

130 g azúcar

4 yemas

1 pizca de sal

400 ml nata 35% m.g.

 

Elaboración

1. En un cazo ponemos la leche. Abrimos la vaina de vainilla y raspamos las semillas con un cuchillo. Las incorporamos a la leche junto con la vaina.

2. Damos un hervor a la leche y la retiramos del fuego. Dejamos infusionar 30 minutos.

3. En un bol, mezclamos las yemas, el azúcar y la sal.

4. Retiramos la vaina de vainilla de la leche y la echamos en el bol donde hemos mezclado las yemas.

5. Devolvemos todo al cazo y calentamos a fuego bajo removiendo con una espátula de silicona hasta que la mezcla alcance los 80º. Cuidado que no hierva o se os cortará.

6. Retiramos del fuego y añadimos la nata. Dejamos enfriar y guardamos en la nevera bien tapado hasta el día siguiente.

7. Mete en el congelador la heladora de la Kitchen Aid. Recuerda que debe enfriarse durante al menos 15 horas antes de utilizarla.

8. Al día siguiente, monta la heladora en la KA y echa la mezcla para preparar tu helado. Deja mantecar a velocidad baja durante unos 15 a 20 minutos. Verás como el helado va adquiriendo una textura cremosa absolutamente maravillosa.

 

 

9. Vierte el helado en un recipiente y guárdalo en el congelador durante 1 ó 2 horas. De esta forma, terminará de coger la textura adecuada.

 

 

 

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Tagliatelle de remolacha con salsa de gorgonzola y piñones

Publicado el Mar 22, 2015. 6 comentarios

Hacer pasta en casa, aunque parezca complicado, resulta muy fácil. Sólo se necesita harina y huevo, y seguir los pasos de amasar, estirar y cortar. Unos pasos sencillos que nos traen unos resultados en textura y sabor radicalmente diferentes al de la pasta que compramos habitualmente. 

Hoy Virginia, autora de Sweet&Sour, nos presenta la receta con un toque distinto de color y sabor. ¡Irresistibles! Toda una tentación que no os podéis perder

 

 

Últimamente estoy en modo pasta total. Probando mezclas y tipos de pasta. Esta receta que hoy os traigo es deliciosa, por el punto ligeramente dulce que la remolacha deja en la pasta y el contraste con el punto alegre del queso gorgonzola. Para mí de 10.

Además, para rebajar el punto de grasa de la salsa de esta receta, porque ya nos lo aporta el queso, no hemos querido añadir nata y la hemos sustituido por leche evaporada, que hace la salsa más ligera, menos calórica y menos pesada. Debemos cuidar la salud y la línea.

La pasta de remolacha es sencilla y como veis da un color al plato precioso. Es cierto que con la cocción se pierde parte de ese color intenso de la remolacha, pero aun así resulta un plato de lo más colorido.

La remolacha la podéis añadir asada o cocida, y lo mismo de la que encontráis envasada en los supermercados o casera.

No me cansaré de decirlo, pero preparar pasta fresca es tan sencillo que quienes os animéis a prepararla repetiréis y hasta os enganchareis, como ocurre en cierta manera con el pan casero. Una máquina de una marca tradicional como Imperia, es sinónimo de éxito en el resultado, y por un precio absolutamente razonable. Además, el sabor de la pasta fresca casera no tiene nada que ver con las pastas compradas, y tiene la ventaja que podéis preparar pastas de todo tipo y a vuestro gusto.

La receta de la pasta de remolacha varía ligeramente en cuanto a proporciones de la tradicional, principalmente porque para que el color sea intenso añadimos una buena cantidad de remolacha en puré, y lo que hacemos es retirar un par de huevos para compensar y mantener la proporción de sólidos y líquidos. En cualquier caso, el sistema es el mismo que el que podéis encontrar en el tutorial sobre "Como preparar pasta fresca en casa". Vamos con la receta.

 

INGREDIENTES: (Para 4 raciones)

Para la pasta de remolacha:

300 gr. de harina "00" o una mezcla de 210 gr. de harina y 70 gr. de semolina.

150 gr. de puré de remolacha*

1 huevo "M"

1 pizca de sal

Agua abundante y sal para la cocción de la pasta

*Todas las harinas no absorben la misma cantidad de agua, así que comenzad por añadir 100 gr. de puré de remolacha, hasta obtener la textura deseada. Recordad que solo incorporamos un huevo y por tanto la pasta no debe ser demasiado blanda, sino preferiblemente más bien sequita.

 

Para la salsa de gorgonzola y piñones:

120 gr. de queso Gorgonzola

200 ml de Leche evaporada

50 gr. de piñones

Pensamientos comestibles para decorar.

 

PREPARACIÓN

Comenzamos preparando nuestra pasta fresca de remolacha: Para ello trituramos la remolacha hasta convertirla en puré. Mezclamos con el huevo y reservamos.

 Si seguimos el método tradicional, mezclamos y tamizamos la harina y la sal (si la usamos), depositándola directamente sobre la mesa de trabajo o en un bol amplio.

Hacemos un hueco en el centro y depositamos en su interior el huevo y la remolacha mezclados. Con ayuda de un tenedor, vamos incorporando poco a poco harina de los laterales al centro. Cuando empiece a formase una masa semiblanda, la comenzaremos a amasar con más fuerza hasta conseguir una masa elástica y homogénea. Envolvemos en film, y  llevamos al frigorífico por espacio de 1 hora.

Tened en cuenta que la masa debe resultar una masa más bien durita, que no se pegue a las manos, pues de lo contrario si obtuviésemos una masa demasiado húmeda o blanda nos resultaría luego muy difícil laminarla. Por eso, si vemos que nos hace falta más remolacha porque es demasiado dura, o más harina porque es demasiado blanda, la añadiremos mientras amasamos y mezclamos.  

 

Si utilizamos nuestra Kitchen Aid, ponemos todos los ingredientes en el bol de la batidora y mezclamos lentamente a velocidad 1 con el accesorio de pala hasta obtener una masa homogénea.

Cambiamos por el gancho de amasar y continuamos amasando a velocidad 2 durante unos 5-8 minutos, hasta que la masa quede elástica y homogénea. Le damos forma de bola, envolvemos en film y llevamos al frigorífico por espacio de 1 hora. Ya tenemos nuestra masa lista para laminar y cortar. Más fácil imposible.

 

Vamos ahora con el laminado y cortado de la pasta. Sacamos del frigorífico y procedemos a dividir nuestra bola en 4 partes. Guardamos tres de las partes en film y de vuelta a la nevera para que no se sequen.

Para laminar con la máquina de pasta: Aplanamos la porción restante con las manos y la pasamos por el rodillo laminador de la máquina de pasta, en su apertura mayor. La doblamos para conseguir una forma rectangular y volvemos a pasarla en la misma apertura. Repetimos esta operación en esa misma apertura 3 o 4 veces, hasta que nuestra plancha de masa obtenga la anchura del rodillo.

Reducimos un número la apertura del rodillo, enharinamos nuestra plancha de masa y la pasamos por el rodillo. Vamos repitiendo esta operación, reduciendo en cada pasada el grosor del rodillo, hasta finalizar. Obtendremos una lámina muy larga y de un grosor de 1 a 1,5 mm.

 

 

Durante el laminado, es posible que debamos enharinar ligeramente la lámina de pasta para que no se nos pegue.

Una vez lista nuestra lámina de pasta, la dejamos secar colgada en el respaldo limpio de una silla, en una percha o en los utensilios que existen específicos a tal fin. Continuamos con el resto de porciones de masa.

Para laminar la pasta sin máquina, debemos hacer uso de un rodillo. A ser posible pesado y dejarla de un grosor de unos 1 o 2 mm. Cojemos una de las 4 partes en que hemos dividido la bola de masa y la aplastamos ligeramente con las manos. Enharinamos ligeramente la superficie donde vayamos a trabajar y comenzamos a estirarla, dándole giros de 90º, hasta obtener laminas del grosor deseado.

 

Vamos ahora con el corte:  Las máquinas de pasta, además de con la base con los rodillos laminadores, vienen con un par de cabezales con distintos tipos de corte, que se acoplan a la base. De este modo, cada tira de las obtenidas, la cortamos a su vez en tiras de unos 20 cm y la pasamos por el rodillo de corte elegido. Si es necesario enharinamos ligeramente cada lámina de pasta para que no se nos pegue.

Dejamos secar la pasta ya cortada nuevamente colgadas como habíamos hecho con las tiras, mientras procedemos al corte del resto.

Si vamos a realizar el corte manual, cortamos cada tira en tiras de unos 20 cm y las doblamos tres o cuatro veces sobre si mismas, enharinando ligeramente la lámina en cada doblez para que no se pegue. Con un cuchillo afilado cortamos tiras de 2 cm para conseguir nuestros Tagliatelle.

Para cortar la pasta, también podemos hacer uso del rodillo para cortar pasta, con el que puedes hacer el corte con facilidad de forma uniforme.

 

Mientras la pasta se seca, preparamos la salsa de gorgonzola y piñones: En un cazo depositamos la leche evaporada y el queso en pedacitos. Ponemos a fuego medio y dejamos que el queso se funda con la leche evaporada, no quitando un ojo del cazo y revolviendo de vez en cuando.

Mientras tanto, machacamos la mitad de los piñones en el mortero. El resto los tostamos en una sartén sin aceite y reservamos.

Cuando el queso se haya disuelto, añadimos los piñones y dejamos cocinar un par de minutos a fuego medio bajo. Retiramos y reservamos al calor. De esta salsa, la mitad irá a una sartén y el resto a una salsera.

Si la salsa quedase muy espesa podéis fluidificarla con un poco de leche evaporada.

 

 

Lista nuestra pasta y nuestra salsa, procedemos a cocer la pasta en abundante agua hirviendo con sal, durante un par de minutos a contar desde el primer hervor una vez introducida la pasta. Una vez lista, sacamos y colamos de inmediato.

Mientras la pasta se cuece, ponemos una sartén a fuego y añadimos la mitad de la salsa. Cuando la pasta esté cocida y colada, volcamos sobre la salsa y dejamos 2 o 3 minutos, dando unas vueltas para que la pasta se empape bien.

Servimos de inmediato en platos calientes, con una cucharada de salsa por encima y unos piñones. Decoramos con pensamientos comestibles si queréis dar un toque más chic.

 

 

 

Un plato sencillo y absolutamente delicioso, casero de principio a fin.

A disfrutar.

Virginia

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Mi experiencia con el robot de cocina KitchenAid

Publicado el Mar 12, 2015. 10 comentarios

Hoy Miguel Ángel, autor del blog Pimientos Verdes, nos habla del robot de cocina Kitchen Aid. Su experiencia le ha demostrado que la compra le ha valido la pena: se ha convertido en su aliado y ayudante en la cocina. Por ello, ha querido compartir con nosotros los puntos más positivos de comprar un Kitchen Aid.

 

Una de las herramientas que más utilizo en mi cocina es, sin lugar a dudas, mi Kitchen Aid. Es un robot muy versátil y que se ha convertido en un gran aliado para mí, sobretodo en mis recetas dulces. Aunque esta máquina sirve para mucho más. Hoy la vamos a conocer mejor.

Quizás muchos de vosotros os estéis planteando adquirir un robot de cocina y tenéis mil dudas sobre cuál será mejor comprar. Eso fue justo lo me pasó a mí y hoy, después de más de dos años con mi Kitchen Aid, puedo decir que la compra fue totalmente satisfactoria y que mi experiencia con ella es excelente.

 

 

Kitchen Aid -  Un poco de historia

La batidora que hoy conocemos como Kitchen Aid, fue inventada en 1919 por la empresa estadounidense Troy Metal Products Company y fue lanzada con el nombre comercial de H-5. 

En los años 20, la mujer de un ejecutivo de la empresa le dijo: "No sé como piensas llamarla, lo único que sé es que es el mejor ayudante de cocina que he tenido en mi vida". Así es que la H-5 fue rebautizada con el nombre de Kitchen Aid (la traducción quiere decir “Ayudante de Cocina"). Rápidamente las batidoras KitchenAid se convirtieron en uno de los más populares robots de cocina y la marca lanzó nuevas máquinas más pequeños y manejables, adaptándose a las necesidades de las casas modernas.

En los años 30, lanzó la serie K, con una estética muy similar a la actual. Como dato curioso, muchos accesorios de aquella época, se pueden seguir utilizando en los modelos actuales.

Desde entonces, las KitchenAid han ido evolucionando hasta llegar a los modelos actuales, que con su amplia variedad de colores y accesorios se han convertido en un robot emblemático y muy demandado en todo el mundo.

Además, nos encontramos ante una máquina fiable y duradera que está fabricada en Estados Unidos siguiendo unos elevados estándares de calidad.

 

Usos de la Kitchen Aid

El uso principal de la KitchenAid es trabajar masas, es una excelente máquina de batir bizcocho, panes y otras masas grasas. Aquí su trabajo es excelente. Por supuesto, también sirve para montar nata y claras de huevo con un resultado excepcional.

Todos estas funciones las hace con los 3 accesorios que vienen con ella y que son:

- Batidor de varillas: nos servirá para montar nata, claras de huevo y para batir masas que necesiten incorporar aire en las masas, como las magdalenas. Además, también nos servirá para hacer mayonesa.

- Batidor plano: sirve para mezclar masas. Es el que utilizo para preparar masa brisa y mis bizcochos, bundt cakes, cupcakes y demás dulces. También es perfecto para hacer buttercream y las cremas de queso con las que decoro mis cupcakes.

- Gancho amasador: Sirve para amasar masas, como la de pizza, la de brioche o para amasar panes.

 

Adicionalmente, podemos adquirir otros accesorios como pueden ser:

- Batidor con silicona: es perfecto para rebañar las paredes del bol.

- Accesorio para pasta: se trata de un completísimo complemento para preparar nuestros propios espaguetis, macarrones, bugatini…

- Picadora de carne

- Bol de cristal: siempre viene bien tener un bol adicional y éste además de funcional es bonito.

- Heladora (o accesorio para helados): Este accesorio es mi última adquisición y seguro que le voy a dar mucho uso este verano. Se pueden realizar sorbetes, granizados y helados en tan solo 20 minutos.

A parte de éstos, existen otros accesorios en el mercado, aunque no os puedo hablar de ellos porque no tengo experiencia en su uso.

 

Pensando en la compra

Si lo tuyo es la repostería y el mundo de las masas, no lo dudes ni un momento. La Kitchen Aid es tu máquina.

Como ya he comentado, es una máquina que trabaja muy bien. El modelo que yo tengo, el Artisan, exprime sus 300 w de potencia de una forma excepcional. Hay quien critica que esta potencia es más baja que la de otros robots de su categoría, pero no os dejéis engañar por este dato. El motor de las Kitchen Aid es súper eficiente y es capaz de trabajar las masas mejor que otros robots con más potencia. De hecho, en los amasados largos y con masas pesadas, como la del brioche, el motor de mi Kitchen Aid apenas se calienta y para nada noto que la máquina se resienta en estos trabajos.

Hay quien me ha dicho que otros robots, de estos que también cocinan y pican (seguro que me entendéis de cual os hablo) es capaz de hacer todo lo que hace una Kitchen Aid… pues no es cierto. El trabajo que hace la Kitchen Aid con las masas es infinitamente mejor y ya no os digo de montar claras o nata. No hay punto de comparación. Al fin y al cabo, las Kitchen Aid están pensadas para esto.

Otra cosa que me gusta es que es muy fácil de limpiar. El bol no tiene bordes ni formas extrañas, y además, se puede meter en el lavavajillas.

Y por último, otra característica que me conquistó, fue la estética y la gran variedad de colores. No fue un factor determinante, por supuesto, pero sí que terminó de decantar la balanza.

 

 

Si estás buscando recetas realizadas con la KitchenAid, puedes buscar la etiqueta Kitchen Aid en el blog. Encontrarás deliciosas recetas como éstas:

- Pastel de manzana al estilo americano

- Helado de calabaza con salsa de caramelo salado y nueces cantonesas

Pero cualquier receta de repostería podrás realizarla con el robot, además de algunas otras como pasta, pizza, mayonesa, etc como he comentado. Hay una gran variedad de recetas para KitchenAid, de modo que depende de tus ganas y de tu genio creativo establecer los límites de la innovación en la cocina.  

Si tienes alguna duda sobre qué Kitchen Aid puede interesarte más (hay modelos más básicos y modelos más profesionales), te recomiendo que leas el post "¿Merece la pena comprar un Kitchen Aid?", en el que se explican las diferencias entre los distintos modelos. Y si tienes cualquier otra duda o quieres asesoramiento, puedes dejar un comentario o llamarnos y te responderemos encantados.

 

 

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Helado de calabaza con salsa de caramelo salado y nueces cantonesas

Publicado el Nov 20, 2014. 2 comentarios

 En el título de esta receta se encuentran varios elementos de otoño, como son la calabaza y las nueces. Virginia, del blog gastronómico Sweet&Sour, los ha unido para mantenerlos en frío... ¡Elaborando un helado que es una auténtica delicia! 

Esta vez se sirve de la Kitchen Aid para elaborar este cremoso helado de calabaza, y nos demuestra que los helados dejan ya de estar reservados al verano, y se convierten no sólo en un postre delicioso sino también una buena representación de los productos de temporada. Os dejamos con la receta.

  

 

¿Quién dijo que los helados son sólo para el verano? Gran error, al menos en mi humilde opinión. Yo acostumbro a preparar helados durante todo el año, especialmente aprovechando productos de temporada. En casa me lo agradecen, y además disfrutan de sabores que de otro modo se perderían casi de seguro.

Como este helado que sabe a puro otoño, tan cargadito como va de especias, con ese baño de caramelo salado y esas nueces cantonesas. Estoy convencida que puede acompañar a las mil maravillas esas tardes de sofá y mantita, a pesar de que pueda resultar contradictorio.

Quizás no os haya convencido, pero estoy segura que si os animáis a probarlo, os acordareis de estas palabras y diréis "cuánta razón tenía...".

Resulta además ideal para finalizar cualquier comida ligera, o para darte un capricho de vez en cuando.

Lo he preparado con el accesorio para helados de KitchenAid, gracias al cual tengo helados durante todo el año. Uno de los accesorios de KitchenAid más útiles en mi opinión. En 20-25 minutos tenemos el helado que queramos listo para disfrutar. Tan solo tenemos que tener la precaución de mantener el contenedor helador en el congelador 24 horas antes. En mi caso salvo cuando preparo helados, lo mantengo siempre ahí, y tengo helado siempre que me apetece.

Vamos con la receta que es de lo más sencilla, preparada con la variedad Butternut o también llamada Cacahuete, y que tiene un punto ligeramente dulce y un regusto a fruto seco que le va de maravilla a la mezcla de especies.

 

INGREDIENTES:

Para el helado: (Para 1 litro aprox)

• 1 calabaza Butternut de 1 kg. aprox

• 250 ml de nata 35% m.g

• 250 ml de Leche Entera

• 150 gr. de Azúcar moreno claro (Light Brown Sugar)

• 1 Tsp de Jengibre fresco rallado o si no disponemos de él, jengibre molido

• 5 yemas de huevo

• 1 Tsp de canela en polvo

• 1/4 Tsp de sal común

• 1/8 Tsp de Nuez Moscada Molida

Salsa de Caramelo Salado

Nueces Cantonesas

• Migas de Especuloos u otra galleta especiada molida

* 1 Tsp equivale a 1 Cucharadita de café ( 5 ml) y 1 Tbsp equivale a 1 cuchara de sopa (15 ml).

 

PREPARACIÓN:

Comenzamos asando la calabaza:

 

 

Precalentamos el horno a 200ªC.

Llenamos una fuente que pueda ir al horno con un dedo de agua. Reservamos.

Cortamos la calabaza por la mitad, de arriba a abajo. Retiramos las semillas y las hebras que pudiera tener y dejamos la pulpa de la calabaza limpia. Con las semillas, si las tostamos nos servirá de aperitivo o para decorar nuestras preparaciones o incorporar a nuestros panes.

Barnizamos la pulpa de cada porción de calabaza con una capa de AOVE. Depositamos en la fuente refractaria con la pulpa hacia arriba e introducimos en el horno precalentado durante unos 50 minutos, o hasta que al introducir la punta de un cuchillo no ofrezca resistencia. El tiempo dependerá del tamaño de la calabaza que usemos.

 

 

Pasado este tiempo retiramos del horno y dejamos enfriar. Retiramos la pulpa de la calabaza con ayuda de una cuchara, nos será fácil, pues queda como auténtica mantequilla.

La trituramos hasta hacerla puré. Reservamos 250 gr. de este puré que será la cantidad que empleemos para esta preparación. El resto lo podemos congelar o guardar en el frigo hasta tres días, para otras preparaciones.

 

Vamos con la crema del helado:

 

 

En un cazo mediano mezclamos la leche, la nata, 100 gr. del azúcar y el jengibre rallado hasta que el azúcar se disuelva y la mezcla justo comience a hervir.

En un bol mezclamos las yemas de huevo, el resto del azúcar, la sal la canela y la nuez moscada rallada. Si utilizamos jengibre molido lo añadimos aquí también.

Cuando la mezcla de leche alcance el punto de ebullición, vamos vertiéndola en forma de hilo sobre la mezcla de yemas, removiendo esta constantemente para que las yemas no se cuajen con el calor. Una vez tenemos todo bien mezclado, lo vertemos de nuevo en el cazo y removiendo continuamente a fuego medio lo cocinamos hasta que la crema espese de forma que cubra el dorso de una cuchara de madera y al marcar una línea horizontal con el dedo, la crema mantenga la forma de los bordes de la línea.

Retiramos de fuego y mezclamos con el puré de calabaza reservado.

Dejamos que la preparación se entibie, cubrimos con film que deberá tocar la superficie de la crema, para que no haga película, y llevamos al frigorífico durante varias horas. Mejor toda la noche. Los sabores se asientan.

 

 

Una vez fría la preparación, la llevamos a nuestra heladera KitchenAid, y lo mantecamos 20-25 minutos a velocidad 1. Tras ese tiempo, tendremos listo nuestro helado, que no solo habrá enfriado, sino que habrá triplicado su volumen, con el aire que introducen las aspas que giran constantemente, y estará tan cremoso como podéis ver en las imágenes.

Llevamos a un recipiente metálico cubierto por film y de allí al congelador 2-3 horas para que endurezca.

Servimos regados con salsa de caramelo salado, nueces cantonesas picadas y migas de especuloos.

 

 

Una auténtica delicia, absolutamente adictivo!!!

A disfrutar.

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Apple pie, pastel de manzana al estilo americano

Publicado el Sep 03, 2014. 0 comentarios

Esta vez Míriam, de El Invitado de Invierno, nos hace la boca agua con esta Apple Pie, elaborada en un molde estilo clásico de Emile Henry. No os perdáis la receta, ¡Es ciertamente tan deliciosa como parece! 

 

Sí, seguro que conocéis esos pasteles de manzana que salen en las series americanas, una especie de empanada de manzana, pero gordota. Incluso os imagináis a la ínclita familia Ingalls comiendo una rica apple pie recién hecha en su casita de la pradera... Pues esa es la receta que os traemos hoy.

La masa con la que se cubre la manzana suele ser masa quebrada. Estos pasteles de manzana se hacen tradicionalmente en unos moldes de cerámica hondos y algo abiertos, como el que veis en las fotos. No se suelen desmoldar y se sirven directamente desde el molde.

 

 

Ingredientes

Cada tanda de masa quebrada: 125 g de mantequilla fría, cortada en cubitos, 250 g de harina de repostería, 1 pizca de sal,

60 g de agua fría. 1 huevo para pintar la superficie.

 

Relleno: 5-6 manzanas reineta grandes, zumo de un limón, 125 g de azúcar, 1 cdta. de canela molida, 1 pizca de sal, 1 cda. de harina, 2 cdas. de mantequilla.

 

Elaboración

Preparamos en primer lugar una tanda de masa quebrada para la base del pastel. En un robot de cocina o batidora con cuchillas ponemos la mantequilla en cubitos, la harina y la sal. Mezclamos a máxima velocidad en intervalos cortos, hasta obtener una mezcla arenosa, pero en la cual aún se aprecie algún trocito de mantequilla.

Agregamos el agua helada y mezclamos bien, sin amasar, solo hasta que amalgame. Estiramos la masa con un rodillo al tamaño del molde (previamente untado de mantequilla y enharinado), sobre la encimera ligeramente enharinada, y la colocamos sobre él con cuidado. Recortamos el borde dejando que sobresalga un poco. Lo envolvemos todo bien en plástico y lo dejamos reposar en la nevera por lo menos una hora.

Justo antes de acabar el reposo preparamos el relleno de manzana. Primero mezclamos en un bol el azúcar, la canela, la sal y la harina. Reservamos.

Pelamos las manzanas, las cortamos por la mitad y luego en grandes gajos. Las vamos poniendo en un bol y rociando de inmediato con el zumo de limón, para que no se ennegrezcan. Una vez cortadas todas las manzanas añadimos la mezcla de azúcar y removemos bien para que se cubran todos los gajos de manzana.

Sacamos la base del pastel de la nevera y ponemos la manzana. El montón debe sobresalir porque luego en la cocción las manzanas se reducen mucho.

 

Preparamos la segunda tanda de masa quebrada de igual manera que la base y cubrimos la tarta. Cortamos un poco por fuera de la capa de base y remetemos lo que sobra por debajo del borde de la base. Apretamos bien un borde contra otro para sellar, podemos hacerlo con un tenedor como una empanadilla.

Pincelamos la superficie con huevo batido y abrimos tres o cuatro aberturas con un cuchillo afilado para que salga el vapor. Cocemos la tarta a 180° durante 60-70 minutos.

Podemos consumir la tarta fría o templada; los americanos son muy aficionados a acompañarla con una bola de helado de vainilla... no es mala idea, ¿no?

 

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