Cuchillos cerámicos Kyocera: un imprescindible en nuestra cocina

Publicado el Mar 17, 2015. 0 comentarios

Empecé a usar los cuchillos Kyocera hace tiempo, porque me enfatizaron que la durabilidad del afilado de la hoja cerámica era mucho más elevada que las de acero, y que la cerámica no oxidaba los alimentos. Con el uso me di cuenta de que, además, tienen muy buen agarre. Y hoy, con la opinión que nos da de ellos Virginia, autora de Sweet & Sour, me he dado cuenta de que, de hecho, me gustan y me he habituado a ellos por otras tantas cosas. Te dejo que lo descubras también tu en su post de opinión: 

 

Un buen cocinero sabe que uno de los útiles más importantes en la cocina, son los cuchillos. Un mal cuchillo o un cuchillo mal afilado dan como resultado, cuando menos, riesgos. ¿Cuántos de nosotros no hemos sido presas de algún que otro corte inesperado, gracias a un mal cuchillo o un cuchillo mal afilado? Aparte, claro está, según el cuchillo la tarea de cocinar se hará más o menos fácil, por el tipo de hoja y corte, y por el agarre del cuchillo. Así que, en mi opinión, la inversión en un buen cuchillo es fundamental para aquellos que nos gusta disfrutar de la cocina.

 

 

A este respecto, uno de los cuchillos que desde hace unos años más de moda están en el mercado son los cuchillos de cerámica, dentro de los cuales los cuchillos Kyocera son con diferencia la élite del mercado por su máxima calidad contrastada. ¿Es este auge de los cuchillos de cerámica real, o sólo es una moda pasajera? A mi entender ese auge tiene su razón de ser.

En casa disponemos, desde hace más de dos años, de dos cuchillos de cerámica Kyocera: un cuchillo de Chef o cebollero para alimentos más grandes como coles, cebollas, carne… y un cuchillo pelador más pequeño, para verduras pequeñas y fruta. Así que os puedo hablar de ellos con cierto conocimiento de causa.

Estos cuchillos de cerámica están fabricados con polvo de óxido de circonio, un material de una dureza máxima, solo superado por el diamante. Son por tanto muy resistentes al desgaste, lo que permite conservarlos afilados mucho más tiempo que un cuchillo convencional: la publicidad afirma que 15 veces más afilados. Puedo decir que los cuchillos que tengo en casa, con más de dos años de antigüedad, no los he tenido que afilar nunca y os puedo asegurar que siguen conservando un filo doble que supera con creces al resto de cuchillos, los que tengo que afilar cada cierto tiempo.

 

Además, el óxido de circonio es un material no poroso, por lo que estos cuchillos no conservan olores o sabores de los alimentos cortados previamente. Eso sí, si cortáis alimentos con color intenso, como la remolacha, a pesar de que los limpies rápidamente, el blanco impoluto inicial acaba tornándose en un ligerísimo tono avainillado, que no afecta a la eficacia del filo.

Son cuchillos ligeros, muy ligeros y fáciles de manejar, pero os aviso que cortan y cortan mucho, así que se debe tener cuidado al usarlos, y usarlos sobre superficies bien estabilizadas.

A pesar de su dureza, y para una mejor conservación del filo y capacidad de corte, se aconseja utilizar  preferiblemente superficies de plástico y/o madera para el corte, antes que las de piedra o metal. Si bien, en las ocasiones que he cortado sobre la superficie de mármol por descuido o por pereza, no ha sufrido ningún daño.

En mi opinión, son ideales para cortar verduras, fruta, carne y pescado, con mucha precisión y finura,y sin tener que hacer ningún tipo de fuerza, pero ojo en estos dos últimos alimentos, no os los recomiendo para cortar las zonas de hueso o para las zonas con espinas grandes y duras como las zonas de la cabeza.

A su favor cuenta con que cortan el tomate y las verduras de piel blanda (como la berenjena) sin producir desgarros en la piel del alimento, a pesar de no tener el filo dentado, que es el filo aconsejado para este tipo de alimentos. Para mí esto es una ventaja grande, porque cuando me encuentro muchas veces cocinando me veo en la necesidad de cambiar de cuchillo solo porque tengo un tomate u otra verdura de piel similar. Esto no me ocurre si utilizo desde el primer momento el cuchillo de cerámica Kyocera. Además, al no desgarrarse el alimento por la finura del corte, los alimentos no se oxidan con la misma facilidad que los cortados con cuchillos de acero.

Los cuchillos Kyocera son extremadamente precisos y ligeros, con lo que por ejemplo puedes obtener con ellos finas lonchas de salmón marinado o de embutido.

Me encantan también para cortar queso, porque obtienes lonchas finas de quesos curados como el manchego, y tampoco desgarran o deforman la porción de quesos más cremosos como el brie o el roquefort, como ocurre con otros cuchillos.

Sin embargo, en mi opinión, no son adecuados para cortar alimentos congelados, lo mismo que os he dicho que no son aconsejables, ni útiles, para huesos o espinas grandes.

A pesar de su dureza hay que tener en cuenta que son muy delicados a los golpes secos y por tanto si se caen al suelo pueden acabar rompiéndose sin remedio, lo que no ocurre con los cuchillos de acero.

En conclusión, tienen sus pros y sus contras, pero en mi opinión de cocinera de diario, los cuchillos de cerámica Kyocera son una inversión en utensilios de calidad imprescindibles en la cocina, a los que al menos yo doy muchísimo uso.





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