Bizcocho marmolado en cocotte

Publicado el May 15, 2016. 2 comentarios

Muchos teníais ganas de volver a tener una receta de bizcocho en cocotte. Habíamos hecho ya alguno en ellas, y quedan tan fantásticos que no hemos podido dejar de repetir. El de hoy nos lo trae Rosa (Pemberley Cup&Cakes), y sí, resulta tan rico como parece. ¡A disfrutar!

 

Siempre me han fascinado las cazuelas repletas de viandas, puestas al fuego con su rítmico chup-chup desde las primeras horas del día, dejando escapar esos aromas irresistibles, muchas veces misteriosos, durante toda la mañana hasta la hora de la comida.

De pequeña podía pasarme un buen rato ensimismada, contemplando cómo mi madre o mi abuela las iban llenando con un sinfín de ingredientes, a veces desconocidos para mí, conforme los iban limpiando, troceando o preparando según procediera. ¡Parecía que allí dentro podía caber cualquier cosa!

 

bizcocho zebra en cocotte

Cocotte redonda de hierro Le Creuset, tabla para baguettes MasterClass, set de cucharas medidores Kitchen Craftrejilla enfriadora Birkmann y extracto de vainilla de Madagascar



Más tarde, ya no tan pequeña, con las prisas por vivirlo todo y rápido, aquellas sensaciones quedaron como adormecidas. Sin embargo, superada la inevitable urgencia de esos maravillosos años, volvieron a despertarse. Y ahí estaban las cocottes de hierro colado de Le Creuset, que sencillamente reconquistaron mi amor por la Cocina así, con mayúsculas.

La mayor parte de sus virtudes resultan obvias a simple vista, pero la lista es prácticamente interminable. Si ya habéis vivido la experiencia, sabéis exactamente a qué me refiero. Si aún albergáis alguna duda en cuanto a su rendimiento, os recomiendo encarecidamente que la probéis (o echéis un vistazo a este post) y ella misma os las resolverá todas; la única y más difícil de solventar será elegir el color —la gama es casi tan amplia como sus ventajas—, y ahí ya sí que estáis solos.

Pero hoy no os traigo ningún guiso ancestral que precise de largas horas de dedicación, sino un bizcocho bien sencillo, aunque no por eso ni una pizca monótono. Y es que la versatilidad de estas cocottes es uno de sus principales atractivos.

Los bizcochos marmolados me resultan irresistibles. Ese diseño caprichoso, casi imposible de prever hasta que no vas cortando y descubriendo nuevos patrones con cada corte, no deja de encerrar su propio misterio. Vamos, que si te descuidas y te pasa como a mí, detrás del primer trozo puede caer alguno que otro más sólo por ver cómo se revelerá el siguiente.

Antes de dejaros con la receta, os dejo un sencillo aunque importante recordatorio: siempre que utilicemos nuestra cocotte en el horno, hemos de tener en cuenta que no se trata de un molde convencional; los cambios bruscos de temperatura podrían dañarla, por lo que la precalentaremos al mismo tiempo que encendemos el horno (incluso antes de añadir la masa de nuestro bizcocho, como es este el caso). Y no perdáis de vista todos los consejos imprescindibles para mantener nuestra cocotte impecable hasta el último día e incluso después.

 

Ingredientes (para una cocotte redonda de 24 cm Ø; 12-14 raciones)

(Todos los ingredientes han de estar a temperatura ambiente, salvo que se indique lo contrario)

• 80ml de leche semidesnatada
• 45gr de cacao puro en polvo sin azúcar, tamizado
• 325gr de harina de trigo floja
• 1 ½ cucharaditas de levadura química (tipo Royal)
• ½ cucharadita de bicarbonato sódico
• ½ cucharadita de sal
• 225gr de mantequilla sin sal
• 250gr de azúcar blanco
• 4 huevos (L)
• 1 cucharadita de extracto puro de vainilla
• 180gr de yogur griego natural sin azúcar
• Azúcar glass para decorar (opcional)

* 1 cucharada=15 ml ; 1 cucharadita=5ml * 

 

Elaboración

1. Precalentamos el horno (eléctrico y sin aire) a 200ºC con calor arriba y abajo e introducimos nuestra cocotte de 24 cm Ø sin tapa a media altura sobre la rejilla del horno.

2. Antes de comenzar a combinar los ingredientes, es muy importante tenerlos todos a mano, previamente pesados o medidos y a la temperatura adecuada, pues una vez empecemos no hay tiempo que perder si queremos conseguir un bizcocho correctamente horneado con una miga perfecta.

3. Mientras se precalientan horno y cocotte, en un cazo pequeño calentamos ligeramente la leche a fuego lento hasta que empiece a humear o salgan burbujitas alrededor, apenas 1 minuto. Retiramos del fuego, añadimos el cacao, previamente tamizado, y removemos con unas varillas hasta combinar por completo. Dejamos templar.

4. Por otro lado, en un cuenco amplio tamizamos juntos la harina, la levadura química, el bicarbonato sódico y la sal. Reservamos.

5. En otro cuenco grande aparte (si vamos a usar amasadora eléctrica, acoplaremos el accesorio de pala), batimos enérgicamente la mantequilla junto con el azúcar durante unos 4-5 minutos hasta obtener una textura esponjosa de aspecto visiblemente más pálido.

6. Seguidamente, agregamos los huevos, siempre de uno en uno y ligeramente batidos con anterioridad, y mezclamos suavemente; no añadiremos el siguiente hasta que el anterior no se haya incorporado por completo. Es posible que, llegados a este punto, la mezcla tenga un aspecto como “cortado”, pero todo va bien; en cuanto sigamos mezclando el resto de ingredientes, la masa quedará perfectamente cohesionada.

7. A continuación, añadimos el extracto de vainilla y mezclamos hasta combinar.

8. Finalmente, incorporamos la mezcla de ingredientes secos que teníamos reservada (punto 4), alternándola con el yogur de la siguiente manera (las cantidades son aproximadas): empezamos agregando ⅓ de los ingredientes secos, la ½ del yogur, ⅓ de los ingredientes secos, la ½ restante del yogur y el último ⅓ de los ingredientes secos, mezclando siempre lo justo después de cada adición para que quede todo más o menos integrado, pero sin excedernos o la miga quedará densa y poco esponjosa.

9. Dividimos ahora la masa en dos partes, una ligeramente mayor que la otra (no es necesario ser demasiado precisos en este punto; 60-40 puede estar bien), añadimos la mezcla de leche y cacao en la de menor volumen y mezclamos con una espátula lo justo hasta conseguir una mezcla de color homogéneo.

 

bizcocho marmolado

Cocotte redonda Le Creuset, extracto de vainilla, cucharas medidoras y rejilla enfriadora Birkmann


10. Retiramos entonces la cocotte del horno con ayuda de unas manoplas o un par de paños de cocina, depositamos sobre una rejilla o superficie resistente al calor y, con mucho cuidado de no quemarnos, engrasamos el interior aplicando una fina película de mantequilla con ayuda de un pincel de repostería de mango largo (o con spray desmoldante).

ES MUY IMPORTANTE TRABAJAR CON CIERTA PRESTEZA A PARTIR DE ESTE PUNTO, PUES LA CAZUELA ESTARÁ MUY CALIENTE Y DEJAR LA MASA REPOSAR EN EXCESO DENTRO DE LA COCOTTE FUERA DEL HORNO PODRÍA ACABAR ESTROPEANDO NUESTRO BIZCOCHO.

11. Una vez lista la cocotte, empezamos añadiendo primero una cucharada más o menos generosa de masa blanca en el centro. Sobre ella, colocamos otra cucharada de masa de cacao y de nuevo otra de masa blanca, alternando siempre ambas masas hasta acabar con ellas. Hemos de procurar en todo momento que no se mezclen demasiado y que queden bien alternadas y repartidas por todo el interior del recipiente.

Una forma muy útil y práctica de ir aplicando las cucharadas de masa en este tipo de bizcochos es contar con un par de cucharas para helado; controlaremos la cantidad de cada una de las masas en todo momento y trabajaremos de la forma más rápida y limpia posible.

12. Una vez añadida toda la masa, pasamos una brocheta o una espátula pequeña por el interior de la masa haciendo unos cuantos surcos aleatorios para conseguir así ese efecto marmolado. Terminamos dando unos golpecitos muy suaves contra el banco de la cocina, siempre sobre un paño doblado entre la cocotte y la superficie, para que la masa termine de asentarse bien y se expulsen así las posibles burbujas de aire de su interior.

13. Reducimos la temperatura del horno a 180ºC y horneamos sin tapa durante unos 45-50 minutos hasta que el centro esté bien hecho (pasados los primeros 40 minutos ya podemos comprobar cómo va nuestro bizcocho; ya sabemos que cada horno tiene su ritmo). Para asegurarnos de que está correctamente horneado, insertaremos una brocheta en medio del bizcocho y comprobaremos que salga limpia de migas. Si no es así, iremos comprobando cada 3 ó 4 minutos hasta que lo haga.

14. Una vez horneado correctamente nuestro bizcocho marmolado, retiramos la cocotte del horno, la depositamos sobre una rejilla enfriadora y dejamos enfriar por completo el bizcocho en su interior antes de desmoldarlo y cortarlo (siempre en ese orden; ver abajo el apartado Notas). Si hemos engrasado bien el interior, se desmoldará sin ninguna dificultad; de hecho, conforme se vaya enfriando, veremos que el bizcocho se va despegando del interior del recipiente por sí mismo. Aun así, antes de desmoldar, conviene sacudir muy suavemente la cocotte con el bizcocho hasta notar que éste se ha desprendido por completo y conseguir así un desmoldado perfecto.

15. Si nos apetece, podemos espolvorear un poco de azúcar glass sobre el bizcocho, ya frío, antes de servir.

Se conserva a temperatura ambiente durante 3-4 días bien resguardado del aire (podemos incluso mantenerlo dentro de la cocotte cerrada con su tapa).

Cafetera Chemex, tazas Le Creuset y platos de porcelanaTextured de Tokio Design


Notas:

- Siempre que vayamos a cortar nuestros bizcochos, utilizaremos preferiblemente un cuchillo de sierra largo y bien afilado, de esta manera obtendremos cortes limpios y precisos sin desmigajar el bizcocho.

- También podremos utilizar una cocotte de un diámetro menor (22 cm Ø, por ejemplo), aunque el tiempo de horneado será algo mayor, que habrá que ir comprobando pasados los primeros 45 minutos.

Creedme si os digo que no hay desayuno o merienda (o tentempié a media mañana, o incluso a media noche) que no se ilumine con un trocito de este fantástico bizcocho marmolado. ¿Que te comerías ahora mismo uno? Es comprensible, y si finalmente lo haces, ¡No dejes de contárnoslo!

Un saludo,
Rosa





Comentarios

  • Publicado por Claudia el May 16, 2016

    Oh sí, sin duda Olga! Los dejas a todos con la boca abierta ;) Y con una sonrisa después de probar este delicioso bizcocho. Saludos!

  • Publicado por Olga el May 16, 2016

    Madre mía que pinta tan brutal que tiene esta maravilla!!!!!!! y una forma muy original de hacerla y, sobre todo, presentarla…. Me estoy imaginando la cara de mis invitados si sacara la cocotte en el postre… En plan ojos que se les salen de las cuencas “pero todavía hay mas comida?”.

    Ahorraré para comprarme una, me encanta.

    Besos

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