Mona de pascua tradicional

Publicado el Mar 17, 2016. 2 comentarios

Estamos a las puertas de Pascua, y si hay algo que los niños esperan deseosos es la mona de Pascua. Si bien a día de hoy existen muchas versiones y variedades, os animamos a preparar una de las más tradicionales. Ésta es la receta que nos trae Rosa, de Pemberley Cup&Cakes, la receta de la mona de Pascua tradicional. ¡Qué tengáis una Pascua muy dulce!

 

Aprovechando las fiestas que se acercan, esta vez le ha tocado el turno a la tradicional mona de Pascua. Es posible que, según donde os encontréis, sepáis exactamente lo que eso significa. O no tanto. En mi caso, siendo de Alicante, la mona de Pascua es una tradición entrañable con la que he crecido, puntualmente año tras año, y que siempre irá asociada a toda una colección de recuerdos imborrables de la infancia.

Para los no tan familiarizados, os diré que se trata de un tipo de bollo dulce, típico de las regiones aragonesa, valenciana, catalana, castellano-manchega y de algunas zonas de Murcia, cuya masa es muy similar a la del Roscón de Reyes, por lo que su elaboración requerirá algo de planificación y paciencia. Generalmente, tiene una forma redondeada (a veces, alargada, según la costumbre del panadero), aunque también las hay con formas de animales, como serpientes, lagartos o incluso tortugas. Según la tradición, padrinos o abuelos las regalan a sus ahijados y ahijadas el domingo de Pascua. De hecho, el origen de su nombre parece provenir del término árabe ‘munna’, que significa “obsequio”. 

El domingo de Pascua (muchas de las veces, lunes también incluido), coincidiendo con el fin de la cuaresma y, por tanto, de sus abstinencias, es costumbre salir al campo a pasar el día con amigos y/o familiares y comerse la mona en la merienda. El chocolate no ha de faltar, aunque también es habitual acompañar el día con una buena provisión de longanizas de Pascua y un sinfín de viandas y piscolabis preparados en casa para la ocasión.

 

mona de pascua

Stand de mármol de Kitchen Craft 

 

Es costumbre también colocar un huevo cocido (o varios) sobre la mona. Sin embargo, desde hace algunos años y por influencia de otras regiones y países en los que también se celebra esta festividad de manera similar, podemos ver cómo se adornan o acompañan con huevos de chocolate. En ocasiones, se emplean también huevos pintados de distintos colores o huevos de codorniz (especialmente, en las monas dirigidas a los más pequeños de la casa). La tradición manda —uno de esos recuerdos imborrables— que hay que estampar el huevo en la frente de otra persona, al tiempo que se recita la siguiente cantinela: 

Açí em pica (“Aquí me pica”)
Açí em cou (“Aquí me escuece”)
Açí em menjo la “mona” (“Aquí me como la mona”)
I açí t’esclate l’ou (“Y aquí estampo el huevo”)

 

Pese a que la receta de hoy es la más cercana a la tradicional y más extendida a lo largo de la historia, existe multitud de variaciones: además de las muchas formas en las que hoy en día podemos encontrarlas, las monas de Pascua pueden ir copiosamente decoradas con plumas, pollitos, figuras de chocolate, almendras fileteadas, fideos de colores, etc. Incluso pueden llegar a elaborarse a modo de bizcocho relleno y/o recubierto con una gran variedad de cremas: yema tostada, trufa, crema pastelera, merengue (típico en Baleares), etc.

 

Ingredientes (para 2 monas grandes / 3 medianas)

Todos los ingredientes han de estar a temperatura ambiente, salvo que se indique lo contrario

Para el prefermento:
120 ml de agua, tibia
10 g de levadura fresca de panadería
130 g de harina de fuerza

Para la masa principal:
130 g de azúcar blanco
Ralladura fina de una naranja (sólo la parte naranja)
10 g de levadura fresca de panadería
390-420 g de harina de fuerza
3 huevos (M)
1 cucharada de agua de azahar
1 cucharada de miel suave (azahar, acacia, romero, etc.)
1 cucharada de zumo de naranja recién exprimido
80 ml de aceite de oliva suave

Para terminar:
1 huevo batido
Azúcar blanco
2- 3 huevos cocidos

*1 cucharada=15 ml ; 1 cucharadita=5ml*

 

Elaboración

Del prefermento:

1. En un cuenco mediano, desleímos la levadura en el agua tibia (¡Ojo, nunca caliente, sólo ligeramente tibia al tacto!). Dejamos reposar 1 minuto.
2. En otro cuenco aparte, colocamos la harina, hacemos un hueco en el centro y, poco a poco, vamos añadiendo la mezcla anterior mientras removemos con una espátula o cuchara de madera hasta que quede todo bien integrado en una masa densa y bastante pegajosa.
3. Cubrimos con film transparente y refrigeramos durante toda la noche (de 8 a 12 horas máximo).
4. Por la mañana, retiramos del frigorífico (a pesar del frío, la masa habrá crecido y esponjado visiblemente) y dejamos que se aclimate a temperatura ambiente hasta que pierda el frío por completo (unas 1 - 1 ½ horas aproximadamente).

De la masa principal:

1. En un cuenco mediano, friccionamos a conciencia el azúcar y la ralladura de naranja con las yemas de los dedos hasta que la fruta haya liberado bien los aceites de su piel y la mezcla se asemeje a la arena húmeda. Reservamos.
2. En otro cuenco grande colocamos inicialmente 390 g de la harina de fuerza y hacemos un hueco en el centro con ayuda de una espátula (si vamos a utilizar un robot de cocina o amasadora eléctrica para amasar, usaremos su propio cuenco y el accesorio de gancho amasador). Agregamos entonces la levadura desmenuzada, los huevos, ligeramente batidos con anterioridad, el agua de azahar, la miel, el zumo de naranja y el azúcar aromatizado (punto 1) y mezclamos con suavidad hasta que queden todos los ingredientes más o menos bien integrados. Obtendremos una masa poco cohesionada con algunos restos visibles de harina.
3. Seguidamente, añadimos el prefermento preparado con anterioridad, ya a temperatura ambiente, y combinamos hasta integrar bien ambas mezclas; acabaremos con una masa densa, firme y algo seca todavía.
4. A continuación, vamos añadiendo el aceite en un hilillo de forma gradual y sin dejar de mezclar. Una vez incorporado totalmente, empezamos a amasar con más energía durante unos 8-10 minutos (algo más si amasamos a mano) hasta conseguir una masa suave, homogénea y elástica, aunque algo grasa al principio. Si después de 5 minutos de amasado siguiera demasiado pegajosa, podemos ir añadiendo los 30 g de harina restantes, cucharada a cucharada, hasta obtener la textura deseada (es posible que no sea necesario añadirla toda). Si estamos amasando a mano y la masa se pegara en exceso, también podemos engrasarnos las manos con un poco de aceite, así como la superficie sobre la que amasemos. Sabremos que nuestra masa está bien amasada cuando se despegue sin dificultad del cuenco (o de nuestras manos y de la superficie de trabajo); eso significará que el gluten se ha desarrollado correctamente. Para asegurarnos, cogemos una pizca de masa entre los dedos pulgar e índice de ambas manos, estiramos con suavidad y comprobamos si se forma una membrana traslúcida y lisa. Si es así, ya está lista.
5. Damos ahora forma de bola a la masa con las manos, la colocamos en un cuenco amplio, previamente engrasado con una fina película de aceite vegetal, cubrimos con film transparente y dejamos reposar en un lugar cálido (no más de 24ºC) y alejado de las corrientes de aire hasta que haya duplicado su volumen (durante 2 - 2 ½ horas).
6. Mientras tanto, podemos ir cociendo los huevos para decorar nuestras monas. Dejamos enfriar por completo.
7. Una vez concluido el primer levado, desgasificamos la masa presionando con los nudillos unas cuantas veces, la traspasamos a una superficie de trabajo, cubrimos con el film transparente (sin ajustar) y dejamos que se relaje durante unos 10 minutos.
8. Este paso es opcional: Separamos una pequeña porción de masa (del tamaño de una mandarina más o menos; algo más si vamos a hacer 3 monas pequeñas) y reservamos.
9. Dividimos el resto de la masa en tantas partes iguales como monas vayamos a hacer, cortándola con un cuchillo grande y bien afilado o una rasqueta de panadero (nunca partiéndola con las manos), y boleamos cada parte hasta conseguir una buena tensión en la superficie. Una vez más, dejamos que la masa se relaje otros 5-10 minutos.
10. A continuación, pasamos a dar forma a nuestras monas, para lo cual, aplastaremos ligeramente cada bola y abriremos un hueco con los dedos en la parte superior de la masa (pero sin llegar a atravesarla), donde colocaremos el huevo cocido. Si vemos que la masa tiende a encogerse, es posible que no esté suficientemente relajada; en tal caso, la dejaremos reposar otros 5-10 minutos más para poder manipularla con comodidad.
11. Cortamos la pequeña porción de masa reservada (punto 8) en 4 partes iguales (o en 6 si estamos haciendo 3 monas pequeñas) y las enrollamos a lo largo individualmente a modo de tiras redondeadas. Seguidamente, “encerramos” los huevos con dos tiras de masa, dispuestas en forma de cruz sobre cada uno.
12. A continuación, depositamos nuestras monas sobre una bandeja antiadherente de hornear, o sobre la bandeja del horno previamente cubierta con papel vegetal de hornear o con un tapete de silicona y, con ayuda de un pincel de repostería, pintamos toda la superficie de la masa con huevo batido. Cubrimos sin ajustar con film transparente, previamente engrasado con una fina película de aceite vegetal, y, una vez más, dejamos reposar en un lugar cálido y alejado de las corrientes de aire hasta que doblen su volumen (unas 1 ½ - 2 horas más).
13. Cuando veamos que las monas están casi listas, precalentamos el horno eléctrico (sin aire) a 180ºC con calor arriba y abajo.
14. Volvemos a pincelar toda la superficie de la masa con el huevo batido y decoramos con un poco de azúcar blanco, ligeramente humedecido con apenas unas gotas de agua.
15. Introducimos la bandeja con las monas en el tercio inferior del horno y horneamos durante unos 20-25 minutos hasta que queden bien doradas (si viéramos que se doraran en exceso, podemos colocar un poco de papel de aluminio por encima holgadamente).
16. Retiramos del horno y dejamos enfriar por completo sobre una rejilla.

La ternura de este tipo de elaboraciones sólo dura el primer día, es decir, recién hechas. Sin embargo, pueden conservarse más o menos tiernas durante 1-2 días más bien resguardadas del aire.

mona de pascua

 Stand de mármol de Kitchen Craft 

 

Notas

- Como verás, hay varias horas de espera (no tantas de trabajo) hasta poder disfrutar de nuestra mona de Pascua casera. Si planeas prepararlas para merendar, empieza la noche anterior; antes de la comida, ya las tendrás listas. ¡Triunfarás seguro!
- Si no cupieran todas las monas en la misma bandeja del horno (durante el horneado, seguirán aumentando de volumen, por lo que hay que dejar una buena separación entre ellas), hornéalas por tandas, manteniendo las pendientes de hornear cubiertas con film transparente y alejadas del calor del horno.
- Si quieres añadir una nota de color, pintar los huevos cocidos es muy sencillo: disuelve unas gotas de colorante alimentario del color elegido (en pasta o gel) en un par de cucharadas de vinagre y pincela la cáscara de los huevos, ya cocidos y fríos, hasta cubrirla enteramente. Déjalos secar por completo antes de colocarlos sobre la masa de la mona.
- Esta modalidad de masas, una vez cocidas, se puede congelar sin problema. En cuanto se enfríe, envuélvela en film transparente primero y papel de aluminio después; se conserva en perfecto estado durante al menos un par de meses. Para descongelarla, retírala del congelador la noche anterior y mantenla a temperatura ambiente hasta que vuelva a estar tierna.

Espero que os animéis a preparar vuestra propia mona de Pascua casera; la satisfacción es enorme (y la diferencia con las versiones comerciales, aún más). Así que un abrazo a todos y ¡felices Pascuas!

Rosa





Comentarios

  • Publicado por Claudia el Mar 27, 2016

    ¡Qué alegría Rosa María! Me alegro que la hayas probado, y que haya quedado tan bien. Un saludo, y a disfrutarla!

  • Publicado por Rosa M, LLAUSÍ el Mar 27, 2016

    He hecho la receta de la Mona, pero en lugar de Mona redonda, le he dado forma de coca con nueces y naranja confitada de adorno. Me ha quedado estupenda!,
    Es cierto que es lenta, pues necesita muchas horas de reposo, más que de trabajo, pero la espera ha merecido la pena ??, muy rica y esponjosa.
    A más espera, más va creciendo

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